
Volvieron los humoristas fashion
El programa cambió su nombre, pero conserva el formato y las ideas modestas
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Casi todo está en el mismo lugar. Chicos y chicas de caras bonitas y físicos armados en largas horas de gimnasio, "arte corporal" sobre las curvas de alguna modelo, tragos, música de moda y una atmósfera luminosa y estridente en la que un grupo de humoristas profesionales se junta, con más ánimo de festejo que de competencia, para celebrar el rito del chiste compartido.
Ahora se llama "Fashion VIP" y promete salir al aire una vez por semana, por Azul, los sábados por la noche. Pero, en rigor de verdad, se trata exactamente del mismo "Café fashion" que apareció hace un par de temporadas en ese canal y que ahora reabre sus puertas, tras un prolongado paréntesis. Vuelve con un esquema similar al que tenía cuando fue levantado por el magro rating y por el rápido desgaste de su modesta idea.
Desgaste que, después de lo visto anteanoche en este primer reencuentro, está lejos de modificarse y augura poca expectativa, a menos que se comparta este esquema basado en chistes monotemáticos sólo matizados por la presencia de un par de invitados provenientes de otros ámbitos, en este caso, el cantante Raúl Lavié y la periodista Cristina Pérez.
En el libro "Estamos en el aire", el recordado Juan Verdaguer dejaba algunas claves sobre el significado de ciertos conceptos relacionados con hacer reír. "Asaltan a un hombre y lo dejan completamente desnudo. Eso es comicidad. En cambio, lo dejan en camiseta y calzoncillos: eso es humorismo. Yo hago humorismo, porque prefiero que la gente se quede, por lo menos, con la ropa interior."
Con algunas excepciones, este redivivo "Café fashion" se ubica en las antípodas de Verdaguer o de "Humor redondo", que supieron engalanar la TV con el genuino arte del chiste, aquel en el que la insinuación es la mejor aliada de la picardía. Aquí, más allá de alguna contada excepción por el lado de Norman Erlich, lo que se festeja no es la sutileza, sino la grosería, recibida con carcajadas sonoras como las que entrega a cada momento Carlos Sánchez. Y que la inmensa mayoría de los relatos hagan referencia al sexo o a la escatología habla de la escasa creatividad del panel de cómicos.
En su origen, "Café fashion" se extendía apenas media hora (duración más que razonable) y su propósito expreso era celebrar el humor cordobés. Hoy no existe ese único marco de referencia y las dos horas de programa se hacen arduas de resistir, por más que todos los chistes son ruidosamente festejados por igual. Y para peor, se insiste en prácticas humillantes, como "El baldazo", que ninguna propuesta humorística mínimamente inteligente podría tolerar.





