The Rolling Stones - Some girls: Deluxe edition

La versión perfecta del disco que reinventó a los Stones a fines de los 70
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14 de diciembre de 2011  • 18:06

"La verdad, las chicas me gustan muchísimo", le confesó Mick Jagger a Rolling Stone en 1978. "Y no creo que pudiera decir nada realmente desagradable sobre ninguna." Y sin embargo, la eterna fascinación que ejerce Some Girls es que Mick tiene una o dos palabras deliciosamente malvadas para todo el mundo. Justo cuando los Stones parecían estar marchitándose, volvieron a la vida con algunas de las canciones más duras de su historia: la sordidez punk de "Shattered"; la conmovedora canción de Richards, "Beast of Burden"; la desolación de trasnoche de "Miss You", que se subió a la cima de los rankings. El resultado fue el disco más gracioso, más trashero e injurioso de los Rolling Stones: un clásico de todos los tiempos que sigue siendo su disco más vendido.

Entonces, ¿cómo mejorar un disco como éste? ¿Qué tal si se lo hace durar el doble? Esta edición tiene doce tomas descartadas, la mayoría de las cuales han sido atesoradas en ediciones piratas por fanáticos de los Stones por años. Algunos de los bonus tracks están casi tan buenos como los originales; ciertamente, tienen el espíritu de Some Girls, desde el descarado lamento de piano de "Petrol Blues" hasta el delicado cover de Nashville de Keith Richards, "We Had It All".

Es sabido que las sesiones de Some Girls fueron muy productivas: en términos generales, los cinco Stones estuvieron encerrados solos con el ingeniero Chris Kimsey en un estudio de París grabando decenas de canciones. Algunos descartes terminaron en discos posteriores; véase por ejemplo "Hang Fire" o "Black Limousine", que volvieron a aparecer en Tattoo You, mientras que otros permanecieron sin terminar hasta ahora. Las tomas descartadas están remozadas con pistas adicionales de guitarra y nuevas voces de Mick. Pero al igual que en la reedición de Exile on Main St. Del año pasado, los retoques por lo general mejoran las versiones piratas: "No Spare Parts", por ejemplo, es un soul vibrante que finalmente recibe las voces de Mick que siempre había merecido.

El mejor hallazgo es "Do You Think I Really Care?", un paseo countrificado por la vida nocturna de Nueva York, impulsado por la guitarra pedal steel de Ronnie Wood y la batería de Charlie Watts. Mick persigue un espejismo erótico por toda la ciudad, desde el Subte D hasta Max’s Kansas City. ¿Quién más que los Stones podrían ningunear una canción tan buena? "Claudine" es una de sus canciones perdidas más notorias, un rock estilo Chuck Berry que satiriza el escándalo Claudine Longet/Spider Sabich. Sobre guitarras ásperas, Mick cuenta la historia de una cantante de Las Vegas que mató a su novio, esquiador olímpico. Podría ser el sueño húmedo de un abogado especialista en difamaciones ("Sangre en el chalet, sangre en la nieve/ se lavó las manos de todo el show"), pero aun así funciona como una divertida sátira de la vulgaridad de la fama en los Estados Unidos, algo que ya en ese momento, a fines de la década del 70, los Stones conocían bien.

También se puede escuchar cómo Mick y Keith vuelven a descubrir la química que los llevó a ser bautizados los "Glimmer Twins", ya sea en un groove blusero como "When You’re Gone" o en el rockabilly "Tallahassee Lassie". (Y ésta es sólo una muestra de todos los tesoros que aún quedan en los archivos: ¿Dónde carajo está "Fiji Jim"?). En esta gloriosa reedición, se ve a los Rolling Stones con todas las pilas, absorbiendo la energía punk y funk del aire, y se escucha a Mick llevando la batuta de la música y tocando más guitarra que nunca. Es la versión perfecta del disco que inventó a los Stones tal como los conocemos desde entonces: duros, vitales, gloriosamente impenitentes.

Por Rob Sheffield | Ilustración de Robert Hunt

Escuchá "No Spare Parts"

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