
Top Five: películas fiesteras
Con motivo del estreno de 21, la gran fiesta, recordamos otras ocasiones en las que el cine tiró la casa por la ventana
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1. OLD SCHOOL (2003, Todd Phillips)

La filmografía de Todd Phillips vendría a funcionar como contracara de una diatriba vista en numerosas ocasiones en cine: la madurez y todo lo que eso provoca. Porque aunque sus historias estén circunscriptas a un único género, eso no implica necesariamente que las mismas no puedan hacer, a su modo, planteos sobre qué es la adultez y qué es aquello que dejamos en el camino cuando comenzamos a transitarla. Old School es un film que se focaliza en tres amigos que se rehúsan a creer (unos más que otros) que su etapa de diversión quedó en el pasado y, por ende, se proponen traer ese pasado al presente, creando una fraternidad y, en consecuencia, todas las noches de descontrol que supieron experimentar. Old School es hilarante, sí (en gran medida gracias a Will Ferrell), pero también equilibra el desborde con observaciones ajustadas sobre el amor, el matrimonio y los planes que nos autoimponemos (o que la sociedad nos impone) en vistas de una vida "ordenada".
Frank the Tank en acción
2. LA FIESTA INOLVIDABLE (1968, Blake Edwards)

Cuando el sinsentido que a veces puede deparar una celebración cae en manos de un actor enorme como Peter Sellers, y de un realizador no menos extraordinario como Blake Edwards, sabemos que lo que podría haber sido una comedia sin demasiadas luces se va a convertir en uno de los hitos del género. En La fiesta inolvidable el preciso manejo del timming cómico se puede vislumbrar ya desde el inicio, cuando ese (también) actor interpretado por Sellers pone en riesgo toda una secuencia de filmación. Lo que le sucede a ese acto de torpeza que le vale su trabajo es, justamente, una fiesta donde su propia incapacidad para pasar inadvertido tiene su correlato con todos los aditamentos de esa inusual celebración (desde ese icónico elefante hasta ese baño de espuma) de la que es imposible no sentirse parte cuando Sellers hace del slapstick (humor físico) algo tan brillante como encantador.
Peter Sellers en La fiesta inolvidable
3. PROYECTO X (2012, Nima Nourizadeh)

Proyecto X es una película que se propone hacernos dudar acerca de los límites de lo inverosímil. En primera medida, porque está basada en hechos reales (imaginamos que con algunas licencias creativas) y, en segunda medida, porque todo lo que sucede en esa fiesta puede resultar poco creíble y, al mismo tiempo, absolutamente factible. ¿Dónde está la fina línea entre un espectro y el otro? La respuesta llega sobre el final, cuando ese encuentro generado para aumentar la popularidad de un estudiante (tópico más que frecuente en películas estudiantiles) se corre de esa veracidad primigenia para hacer volar todo por los aires. Asimismo, Proyecto X funciona por dos razones ineludibles: su irresistible banda sonora (que incluye desde Four Tet hasta los Yeah Yeah Yeahs) y su efecto una vez concluida. ¿Qué efecto? El de querer vivir uno mismo una fiesta similar.
Un gran momento de Proyecto X
4. ¿QUÉ PASÓ AYER? ( 2009, Todd Phillips)

La trilogía de Phillips tuvo su origen con una de las mejores premisas del cine cómico de los últimos años: adentrarse en todo lo que significa una resaca para quienes la padecen. Desde ya que el film no funcionaría si esa premisa no fuera llevada a los extremos, y es por eso que la primera entrega de ¿Qué pasó ayer? consigue mantener cautivo al espectador para dilucidar, a la par del trío protagónico, todo lo que sucedió en esa noche en Las Vegas. El gran logro del film, entonces, es el de sostener la atención a pesar de que no atestiguamos nunca todos los detalles de esa(s) fiesta(s), a pesar de esa gran elipsis después del brindis. Porque Philips sabe cómo hacerlo, sabe cómo compensar todo lo que está en off con un final donde esas fotografías son tanto (o más) divertidas que una noche desenfrenada retratada acaso de un modo más convencional.
El origen del Wolf Pack
5. SUPERCOOL (2007, Greg Mottola)

Se nota que tanto Greg Mottola (director) como Seth Rogen (actor y co-guionista) y Judd Apatow (productor) vieron mucho cine de John Hughes antes de concebir Supercool (o mejor dicho: Superbad, su título original) . A su modo, el film es un gran homenaje a ciertos núcleos narrativos de (por mencionar solo dos ejemplos) Se busca novio y Experto en diversión , y que van desde la necesidad de unos adolescentes de festejar a su manera a pesar de las restricciones (en este caso, la falta de alcohol y la odisea por obtenerlo) y la exploración sexual que parece compleja primero y factible después. Asimismo, esos tres nombres involucrados en Superbad saben que en una comedia los personajes secundarios son elementos vitales y por eso tanto McLovin (Christopher Mintz-Plasse) como Jules (la por entonces ignota Emma Stone) son el perfecto complemento de la insuperable dupla protagónica conformada por Jonah Hill y Michael Cera.
McLovin en Supercool
DE YAPA: El trailer de 21 La gran fiesta
<b>Participación. ¿Qué otras fiestas de película sumarían al conteo?</b>





