
Un angel llamado Celeste Cid
Es dueña de una bella fragilidad, pero no quiere lágrimas
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Desde la Soledad Silveyra que protagonizó en los 70 "Rolando Rivas, taxista" y "Pobre diabla", la televisión argentina no había dado con una cara como la de Celeste Cid, dueña de una fragilidad tan femenina como sensual. Y así la muestra la gráfica de "Resistiré", la novela que protagonizará junto a Pablo Echarri.
En un alto de grabación, en Ingeniero Maschwitz, Celeste aprovecha para aislarse con su discman. De ese mundo personalísimo la sacará LA NACION para hablar sobre ella misma y sobre Julieta Malaguer Podestá (inevitable recordar a Mónica Helguera Paz), la niña-mujer de clase alta venida a menos que luchará entre la posición y el poder de su novio y el amor que descubrirá con Diego Moreno (Pablo Echarri).
¿Quién es Celeste?
Tiene 18 años y la televisión le adeuda el último año del secundario. Quiere recibirse, pero no está dispuesta a dar las materias libres para rendir con "seis" porque tiene ganas de formarse como persona y eso, dice, "implica terminar el colegio". Está, podría decirse, obsesionada por aprender. Lee de todo y todo el tiempo: libros sobre psicología, sobre sincronismo, sobre el Tao, sobre el camino hacia uno mismo, sobre el Big Bang, y aunque a esta lista se agregan algunas biografías y obras de teatro de Alfonsina Storni, confiesa su predilección por "la cosa esotérica".
-¿Cuántos años tenías cuando empezaste en "Chiquititas"?
-Doce. Pero ahora no puedo decir como a esa edad: "Es un juego que me divierte". Ahora esto es un trabajo.
-Luego hiciste "Verano del 98", "Enamorarte" y "Franco Buenaventura". Y sucede que en el género de la telenovela, sobre todo los protagonistas, se duermen en los laureles y terminan haciendo trabajos espantosos. ¿Creés que alguna vez te pase?
-Eso pasa tal cual. Y qué mal está que pase. Hay mucho relajo, como también hay relajo en todas las profesiones. Hay gente que no importa lo que haga, dice: "¡Ufa, tengo que ir a trabajar!", y llega tarde... Me parece lo más patético del mundo. No. No me pasa ni en mi trabajo ni en mi vida. Lo que más busco es crecimiento. Cuando vea que las cosas sean fáciles voy a saber que no es ése el camino.
-Ser autoexigente te debe hacer exigente con los demás...
-Sí y no. Estoy en una etapa de aceptar cosas que quizás en otro momento juzgaba o criticaba. Creo que en la vida uno tiene que hacerse cargo de sus cosas y no proyectar más. Hay que hacerse cargo de todo.
-Tenés una cara muy especial, llena de luz, ideal para novela.
-La gente puede decir que soy buena actriz o mala actriz, pero nadie puede decir que no soy profesional. Soy una persona parecida a mi personaje (se ríe), lamentablemente. Necesito controlar todo lo que hago. Soy muy capricorniana, muy Tierra. Tengo una manía con el horario...
-Sos muy profesional, pero esa carita te ayuda...
-Eso es obra de Diosito, que maneja los piolines. Yo lo vivo. Me pasa.
-¿Buscás gestos para profundizar más esta ventaja?
-Por supuesto, y sobre todo más en televisión, donde trabajás mucho más con la cara que con el cuerpo. La intención siempre está en la cara, en la mirada. Y yo soy de gestos chiquititos, no me gusta la exageración.
-¿Pensaste en perfeccionarte?
-¿Decís estudiar teatro? Nunca estudié teatro, solamente fui a tres clases, a los 16 años, y me asusté.
-¿Con quién trabajás cuando tenés dudas con el personaje?
-Yo. Soy la persona más "auto": autosuficiente, auto-todo. Me peino, me maquillo, hago todo sola.
-Alguna vez te equivocarás...
-Todo el tiempo. Por suerte. Porque así se aprende. Si no, quiere decir que estás en ese piloto automático que tanto odio.
-Pero a alguien necesitarás...
-Sí, por supuesto. Pablo (Echarri) es una persona tan generosa que me sorprendió muchísimo. Llega con mucha energía, con ganas de trabajar. Y el director de piso es el Negro Luna, con quien trabajé en "Verano del 98" y en "Enamorarte". Son personas muy abiertas pero muy concretas que saben qué es lo quieren hacer. Y tengo, además, la posibilidad de hacer este personaje increíble, que sale del estereotipo de la heroína que llora todo el tiempo por amor.
-¿Por qué creés que no vas llorar como toda heroína?
-Simplemente porque no lo voy a hacer. No te lo hago. Creo que en esta novela no va a pasar. Confío. Confío en los autores y en que el personaje se va a desarrollar y siempre va a tener vida.






