
Un bandoneón viajero que conquista Europa
Rodolfo Mederos vive un momento de esplendor: tras grabar en París un disco de tangos junto a Daniel Barenboim su fueye es aplaudido en Holanda y en Alemania.
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Daniel Barenboim había venido a fines del año pasado con la Orquesta de la Opera del Estado de Berlín pero el último día en el Teatro Colón le tocaba dar un recital de piano. Ocurrió un domingo.
Durante esos días en Buenos Aires el corazón del pianista y director argentino-francés había sido sacudido por recuerdos de infancia que le impulsaban a reconciliarse con la música de la ciudad.
Entonces surgió la idea de tocarlos como bises de su concierto. ¿Solo? No. Necesitaba de la compañía de músicos argentinos.
"Nos llamaron para acompañarlo a Héctor Console y a mí y a José Carli para algún arreglo -recuerda Rodolfo Mederos-. Sabíamos que el frenesí porteño de Daniel encerraba incluso la idea de la grabación de un disco.
-¿Lo conocías a Barenboim?
-No personalmente. De todos modos yo fui cauteloso. Notaba que el ánimo de Daniel estaba agitado y hasta llegué a preguntarme qué hacía yo allí. Pero fue sólo el momento de gestación. Daniel es una persona amplia nada pedante. Incluso nos sorprendió con esta condición:"Ustedes me dicen todo lo que no hago bien". Y con esa humildad y simpatía nos fue ganando. Desde el punto de vista musical es un portento. Le indicábamos algo y él estaba de vuelta diez veces.
-¿Estos fueron los prolegómenos de la grabación o del concierto en el Colón?
-De la grabación que él quería hacer aquí. Daniel buscaba a músicos que le dieran seguridad:Salgán Piazzolla porque los tangos de la Guardia Vieja no están bien escritos para piano. Recuerdo que Carli le puso la partitura de "A fuego lento" y lo tocó de punta a punta con la velocidad requerida el sonido y la expresión. Una maravilla.
Luego hicimos una revisión de partes de fraseos acentos. El se acercaba a mi bandoneón para captar cada secreto y lo hacía con una musicalidad impresionante. Parecía un chico loco de alegría.
El sábado grabamos en el estudio ION un tango tras otro ("Las cuatro estaciones" más "Adiós Nonino" "Contrabajeando" y "Tzigane tango" de Astor Piazzolla; "A fuego lento" "Don Agustín Bardi" y "Aquellos tangos camperos" de Horacio Salgán "El día que me quieras" y "Mi Buenos Aires querido" de Gardel-Le Pera y Daniel agregó en piano "La moza donosa" de Alberto Ginastera). El domingo tenía el recital y entonces propuso que los bises debían ser con nosotros: Console y yo tocando "A don Agustín Bardi" y "A fuego lento" y el arreglo de Carli de "El día que me quieras". Era un desafío para el trío.
- El público aplaudió a rabiar.
-Sí. Fue emocionante. Creo que la proximidad de Daniel al tango radica en que algunos son como sonatas por los períodos la expresividad los adornos aunque sin desarrollo. Por esas cosas deliran en Europa.
-¿Hubo otros conciertos este año?
-Sí. Volví aquí y enseguida viajé de vuelta a Alemania para dar conciertos con el trío en Berlín y Hamburgo. Fue un éxito total. Allí nos dieron un disco de oro. Era increíble ver dos cuadras de cola en cada concierto para la firma de discos.
-¿Cuándo pudiste escuchar por primera vez el disco "Mi Buenos Aires querido"?
-Lo escuché en Amsterdam. Ahí me di cuenta que el disco es hermoso. Que es algo relajado sin crispaciones como música de cámara. En Europa se lo calificó de "histórico".
Mederos no cabe en sí. Sin embargo los éxitos europeos no le privan de ejercer su cátedra en la Escuela de Música Popular de Avellaneda ni descuidar su libro sobre arreglos instrumentales del tango que dicho sea de paso Daniel Barenboim quiere publicarlo en Alemania y ofrecerlo al Conservatorio de Amsterdam.
-Por lo demás juego con mi hijo duermo un poco y de vez en cuanto tomo mate.
"De cada baldosa brotaba un tango"
Doce conciertos en Holanda y dos en Alemania. Luego el compromiso de tocar en Roma "Libertango" y "Balada para un loco" en solos de bandoneón para el documental de multimedios América sobre Piazzolla...
Dice Rodolfo Mederos: "Parecía que de cada baldosa de Europa brotaban tangos. Incluso un quinteto me pidió clases. Estando allí salió la contratación para presentarnos con el trío de Daniel en el teatro Chatelet de París (¡tres mil personas!) y en el Centro de Artes de Madrid. Fue algo indescriptible. Las ovaciones fueron más delirantes que las del Colón.
Incluso en Chatelet se me rompió una zapatilla del bandoneón en mitad del concierto que arreglé en siete minutos. Allí fue que Daniel me pidió que en el final tocara "La casita de mis viejos" en solo de bandoneón. Fue apoteótico. Daniel saltaba de contento. "Ud. hizo algo grandioso" me dijo. En Madrid fue algo parecido.
-¿Y estas fotos con Serrat y el director Zubin Mehta en un bar?
-En primer lugar Serrat vino especialmente de Barcelona a verme. En Madrid también estaban Aute y Cortez.Fuimos a un restaurant donde estaba Mehta. Daniel quiso que repitiera "La casita..." para Zubin. Lo toqué de nuevo y Zubin tarareó después "Volver" y Serrat se despachó con varios tangos más. Tengo varias fechas para abril del 97 con un grupo holandés. Y también existe la posibilidad de volver con mi quinteto. En Holanda y Alemania me descubrieron. Todos me preguntaban si soy el continuador de Piazzolla.
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