
"Un consejo: amar intensamente la vida"
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"Nacemos inspirando y morimos expirando. Respirar es muy importante; sin embargo, la mayoría de la gente respira mal... y así intoxica su cuerpo", sostiene muy seria la profesora de yoga Ada Lamboy. En unos días más, en la Feria del Libro, presentará El umbral de oro, su tercer libro, donde estudia la menopausia y las posibilidades del yoga para superar sus efectos.
Lamboy es rosarina y confiesa que comenzó a practicar yoga para ocupar el tiempo de espera mientras Andrés, su hijo, tomaba clase de natación. "Siempre practiqué deportes como tenis, basquet, voley, y cuando les conté a mis amigas que hacía yoga no lo podían creer, pensaban que era una gimnasia lenta y aburrida para gente que no quería moverse demasiado. Por supuesto, no es así."
-¿Cómo es?
-Somos un equilibrio de cuerpo, mente y emociones. Y el yoga, una disciplina milenaria, propone lograrlo a través de la respiración, el conocimiento del cuerpo y la concentración.
-¿Maestros recordados?
-Hubo varios, pero quiero evocar a Indra Devi y a André van Lysebeth.
-¿Cómo fue el encuentro con Indra Devi?
-Un día cayó en mis manos uno de sus libros y eso me movió para hacer el profesorado. Viajaba a Buenos Aires los fines de semana aprovechando que mi marido tenía que ir por trabajo. El curso se dictaba en una sede de la calle Córdoba.
-¿Cómo era ella?
-Mataji (madrecita), así le decíamos, era un ser muy especial; con una gran fuerza espiritual. La sentíamos en sus gestos, cuando nos abrazaba o nos besaba; una mezcla de fuerza y ternura. Además era alegre, jugaba constantemente. Recuerdo una reunión que hicimos en la quinta de Piero. Tenía puesto un vestido largo, un sari, y saltaba y saltaba y reía. Era incansable, parecía una criatura; mi hijo Andrés estaba admirado. Tal vez una de sus mayores enseñanzas es que no hay una edad cronológica, uno es las ganas que tiene de vivir.
-¿Y André van Lysebeth?
-Antes de venir a Buenos Aires recibí una noticia muy triste, que me afectó profundamente: me enteré por la revista de la Asociación de Yoga de la Comunidad Europea que André había fallecido en Bruselas, su ciudad, un mes atrás; tenía alrededor de 80 años. También me acerqué a él por un libro, Pramayama, que trata de la respiración, uno de los temas más importantes y que más me apasionan. Lo conocí personalmente en Italia durante un curso que dimos juntos y por medio de sus obras y cartas. Durante años tuvimos una fluida correspondencia.
-¿Qué le enseñó?
-Era muy alegre y atento. Todo el mundo era importante para él, contestaba todas las cartas y uno no sabía de dónde sacaba fuerza y tiempo. Tenía una frase: "El maestro educa para que el alumno pueda volar". Quería decir que para un auténtico maestro su alegría es que el alumno llegue a superarlo y reinventar lo que aprendió. También me enseñó que el yoga había que encararlo con un sentido cuidadoso, casi científico.
-Recién comentaba la importancia de la respiración.
-Claro, ¡se puede vivir un tiempo sin comer ni beber, pero es imposible vivir sin respirar! Respirar es enviar el aire a los pulmones, que a través de los alvéolos pulmonares (una especie de celdillas) pasa a las células y llega a todo el organismo. Cuando exhalamos, eliminamos las toxinas. Por eso los pulmones deben vaciarse antes de que la próxima inhalación vuelva a comenzar el proceso. Cuando los pulmones no llegan a vaciarse totalmente queda un residuo tóxico que va contaminando el cuerpo. Hay personas que cuando están muy agotadas toman estimulantes, cuando tienen un remedio más lógico y natural en ellas mismas: respirar profundamente y vaciar sus pulmones de toxinas. Eso reconstituye y libera energía sin consecuencias.
-¿Qué significa respirar con la panza?
-Se llama así a la respiración de los bebes, que al nacer respiran muy bien. Pero nunca respiramos con la panza, sino con los pulmones. El error es consecuencia del movimiento del diafragma, un músculo que separa el pecho del abdomen. Al inspirar, si llevamos el aire hasta el fondo de los pulmones, el diafragma baja y moviliza los abdominales. Así, la panza (el abdomen) se infla. Por otra parte, los seres humanos no tenemos panza, tenemos vientre.
-¿Y la menopausia?
-Es una parte de la vida que debemos vivir intensamente. Primero, para ser más felices y, segundo, para prepararnos mejor para la próxima etapa. La vida es movimiento y, cuando por miedo, costumbre o comodidad, no cambiamos, nos estancamos. Y todo lo que se estanca se pudre. Por supuesto, hablamos de cambio para bien. Un consejo: amar intensamente la vida, sin mirar atrás ni preocuparse por el futuro, disfrutando el presente. Cuando uno mira en perspectiva, comprende que ciertas cosas que ocurrieron y que parecían negativas, terminaron siendo positivas.
-¿Por ejemplo?
-A lo largo de mi vida fui golpeando muchas puertas. Algunas se abrieron y otras no. En el momento me sentí frustrada, pero gracias a que ciertas puertas no se abrieron, tuve que golpear otras y allí encontré comprensión, amor, felicidad.
-¿Algún proyecto?
-Un libro sobre la andropausia (ríe), porque a cierta edad... no sólo las mujeres tienen problemitas.
El remedio lógico
"Hay personas que cuando están muy agotadas toman estimulantes, cuando tienen un remedio más lógico y natural en ellas mismas: respirar profundamente y vaciar sus pulmones de toxinas. Eso reconstituye y libera energía sin consecuencias."
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