
Un día en la vida de... Marina López Saubidet
Periodismo para que nadie quede al margen
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La editora de Márgenes, periódico de la Asociación María de las Cárceles –dedicada a crear y desarrollar lazos entre la cárcel y la sociedad–, tiene 26 años, sonrisa permanente y una enfermedad que la obliga a vivir en silla de ruedas.
“Hace algo más de 10 años un virus me atacó la médula y mi vida cambió de un día para el otro. Igual, terminé el colegio, me recibí de licenciada en Ciencias de la Comunicación y empecé a trabajar en el área prensa del Instituto de Bioética de una universidad privada. En tanto, hice diferentes cursos, algunos relacionados con solidaridad y, ahora, estoy con una maestría en Administración y Políticas Públicas que me lleva bastantes horas a la semana, pero el diario es mi pasión. Márgenes nació para difundir las actividades de la Asociación María de las Cárceles –que fundó y dirige Adriana von Kaull– y como medio de expresión de los internos.”
Cuenta que la primera vez que pisó una cárcel se impresionó, pero hoy se emociona con la poemas o los dibujos que hace esa gente. “Cien hombres en un galpón... era todo muy raro para mí. Sin embargo, me sorprendió lo respetuosos que eran. Yo fui a contarles sobre mi idea de hacer un diario y la respuesta fue excelente. Al tiempo se organizó el primer concurso literario y también fue un éxito. Se engancharon internos de todo el país, fue emocionante y rescaté frases maravillosas: Alíviame la cruz, Señor te pido/ hace ya muchos años que la llevo./ Y si mi alma se muda a un mundo nuevo/ ruego ser en tu reino recibido..., escribió Beto, que se llevó el primer premio. Y, como éste, tengo muchísimos ejemplos,”
Marina madruga, hace sus ejercicios de rehabilitación, desayuna en el ascensor de su coqueto departamento de Recoleta (“todos me cargan porque salgo siempre apurada, con la taza en la mano”) y se va a trabajar en auto.
“Gracias a una beca que gané en el exterior pude comprármelo. Es un placer porque me encanta manejar. Pero antes me las arreglaba, de todos modos, en colectivo. No es moneda corriente en la Argentina, pero yo di con gente increíble, como los trabajadores de la línea 61, del Grupo Plaza, que me mandaba un colectivo de piso bajo en el horario en que yo iba y salía del trabajo, ¡increíble! Terminé siendo amiga de todos los choferes y de la recepcionista de la empresa. No obstante, en nuestro país falta mucho. Los discapacitados deben luchar el triple que en otras partes y las rampas brillan por su ausencia. Es más, acá a la vuelta, sobre Posadas, Avenida del Libertador o Montevideo, no hay cómo subir o bajar de una vereda con la silla. Y eso que se supone que es una zona más prolija...”
Lee novelas, le fascina el campo y siempre que puede va al cine con su novio, Joaquín de Cristóbal, al que conoció hace más de dos años. “No tengo tiempo para aburrirme. Al campo fui toda la vida, me encanta cabalgar y, afortunadamente, puedo seguir haciéndolo. Adoro el cine europeo, especialmente, el francés e iraní. Todo lo que sea arte me atrapa. Y la música también, tengo el abono Mozarteum para la juventud, que me permite ver nueve funciones al año en el Teatro Colón. Siempre voy con mi hermano o alguna amiga, hace diez años que lo hago y me encanta.
De casamiento... también habla: “Sí, claro; antes tenía pánico de ponerme de novia, no quería saber nada. Ahora estoy en un momento muy lindo de mi vida, pero todavía no pienso en tener hijos o formar una familia. Es que antes tengo que hacer muchas cosas. Es increíble, pero no puedo parar...”
Fortaleza
Comenta que en su familia las mujeres tuvieron que aprender a ser fuertes. “Mi papá, que era ingeniero civil, murió cuando yo tenía dos años y mamá debió agarrar las riendas y llevar adelante a la familia. Fue muy duro porque estaba embarazada de mi hermano menor, que hoy es arquitecto. Después vino lo de mi enfermedad, de repente, y supongo que heredé su fortaleza. Por supuesto, al principio tuve mis bajones, no entendía nada, estaba hinchada de tanto corticoide, pero todo pasa y hoy puedo decir que soy feliz.”
Saubidet exprés
Sueño: “Me encanta lo que hago, pero mi sueño es trabajar de periodista en un programa de radio, o ser productora. Los medios me fascinan y creo que estoy preparada”.
Chicos: “Tengo sobrinos que llegaron a la edad del porqué y preguntan por mi silla, es lógico. Yo ya tendré los míos y deberé explicar muchas cosas. Pero no me asusta”.
Rectitud: “Mi novio me carga, dice que soy el colmo de lo estricto. Pero odio la viveza criolla. A pesar de mi problema físico no dejo el auto en cualquier parte, ni loca. No me excuso en la calcomanía para hacer cualquier cosa”.
Lentitud: “¡Qué ritmo tenemos! Hace un par de años fui a la Defensoría del Pueblo para pedir unas rampas en el barrio y nada, pero ellos consideran que el trámite está en marcha...”




