Un diario virtual con músicas para piano
El compositor lleva casi 1200 piezas escritas desde 2009. Algunas se presentarán en la Biblioteca Nacional
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Desde que el pianista Esteban Insinger comenzó a componer de manera compulsiva en 2009, lleva escritas casi 1120 piezas cortas para piano de entre uno y tres minutos. Esa labor fue sistematizada; tanto que el compositor escribe una obra por día y la publica en su sitio web www.musicaldiario.com.ar. Ahí se pueden escuchar, compartir o comprar y descargar piezas escritas durante este año. Hasta aquí, un trabajo que tiene principio, pero no tiene fin y que está limitado al mundo virtual. Sin embargo, la decisión del músico fue seleccionar 22 piezas para que las interprete una decena de pianistas, en el concierto programado para mañana, en la Biblioteca Nacional, con entrada libre y gratuita. Sana decisión, diría un profesional de la salud.
Esteban no compone varias piezas en un día para adelantar trabajo. Escribe sólo una por día, como hecho creativo y para plasmar un estado de ánimo (de ahí que la plataforma sea un diario). ¿Qué tan difícil habrá sido la selección entre tantos títulos que llevan por nombre la fecha en que fueron creados? Seguramente no todo tendrá el mismo valor artístico. "Una buena música no tiene que ver con la cantidad. Eso lo tengo claro", aclara Insinger. "Pero, a la vez, uno otorga herramientas para una especie de estado musical. Me di cuenta de que cuanta más música construía más herramientas otorgaba. Porque el formato me da una especie de mundo donde se van superponiendo elementos: texturas, lenguajes, estéticas, tiempos míos, geografías. Es como una especie de compendio, de catálogo."
El músico también explica que el proyecto se construye con la Web como base, pero no necesariamente termina ahí, porque esas músicas pueden ser versionadas con otros instrumentos e interpretadas en otros contextos. "La Web tiene lo inmediato. Me interesa la fragmentación. La gente no escucha obras enteras. La atención es fragmentada", completa.
Según Insinger, son micropiezas de una macroforma. "Me preocupo muchos por los principios y los finales. Intuitivamente hay correlato con los días. Hay días similares o semanas. A veces pienso en una construcción mayor en un mes con 30 o 31 obras conviviendo. En un punto, a nivel macro todo tiene un cierto valor. En otro punto, haciendo una escucha más fina, pienso en qué pasaría con esas músicas si el diario no existiera. Considero que hay puntos fuertes y otras que son de articulación. Hay piezas que tienen mayor intensidad y valor musical que otras. Pero en lo macro hay denominadores comunes: uso de lenguajes comunes en constante renovación, piezas tonales, atonales, seriales."
Por el tipo de producción –cada día Esteban compone una pequeña obra, la graba y la sube a su sitio web– no tiene demasiado tiempo para la corrección. "No. De hecho, antes de hacer este proyecto había pensado en una obra de avance constante –agrega–. De todas maneras, hay piezas que me llevan más que otras. Puede ser una hora o tres, a pesar de que está mecanizado y hay un fluir en la forma de componer, grabar y subir (a la Web) la música.
–¿Hacés terapia?
–No, pero hay algo del diario que tiene que ver con el deseo. El tema es que esté claro y que vos lo transformes. Ahí empezás a jugar con las tangentes. Es interesante desde el punto de vista creativo. Tengo un mundo privado intimo y público dentro mío.
–Como Facebook.
–Sí, fijate que ahí la organización es una especie de timeline. En Facebook lo ven así. Hay mucha relación con eso. Pequeñas polaroids de tu vida. Yo utilizo mi diario así. En mi caso es sólo música.
–Sé que querés inventar un sistema de composición infinita.
–Con Andrés Claiman estamos inventando un mecanismo para que vaya al infinito con esto. El proyecto tiene que ver con el infinito. Aunque soy consciente de que sólo lo hago yo. Uno piensa que la de hoy puede ser la última música. No sé cuánto va a durar. Es un proyecto basado en la desesperación de alguien obsesivo que necesita hacer música todo el tiempo. Y que eso funcione. Ya no me basta hacer música. Hay que comunicarla.
–¿Cuál pieza es la más vendida?
–Se venden más las primeras. Las que aparecen primeras en el tiempo. Se venden mucho los primeros de enero. Pero no me preocupo más por esos días en especial. No guardo una idea para el día siguiente porque el diario lo hago para mí. Tiene una cosa de adrenalina que si no estuviera, el proyecto no funcionaría. La gente arma analogías con números, escucha la del día su cumpleaños. El formato ayuda para que se articule con otros público, no sólo con el especializado.
–¿Por qué habría que ir a escuchar esta música en vivo?
–Porque sale, respira, se va con otra gente que la interpreta. Ya no es el diario visto por mí sino por diez pianistas que se lo apropian. Para mí es una cosa supersana. Todo gira sobre mi persona y como se vuelve asfixiante uno busca que salga por otras personas. Ayúdenme con esto que, de alguna manera, me absorbe.
<b> Diario musical </b>






