
Un francés sin un pelo de tonto
Francis Veber, el exitoso realizador de "La jaula de la locas", adelanta su nuevo film.
1 minuto de lectura'
La semana próxima llegará a los cines argentinos "Hay un tonto en mi casa" ("Le diner de cons"), una comedia de corte francés que barrió la taquilla en ese país con 9.000.000 de espectadores. Está escrita y dirigida por Francis Veber, el popular autor, guionista y director francés, sobre el que Hollywood más se ha inspirado para relanzar comedias.
El mismo que escribió "La jaula de las locas" ("La cage aux folles"), que en 1978 dirigió Edouard Molinaro y protagonizaron Ugo Tognazzi y Michel Serrault, y que luego, en 1996, en la remake de Mike Nichols la interpretaron Robin Williams y Nathan Lane.
Y como tantas otras veces le ha ocurrido a este cineasta con sus películas y como a tantas comedias francesas que han necesitado de la remake en inglés para ingresar en otros mercados, "Hay un tonto..." ya va camino de tener su correlativa fama en Hollywood en una película que, dirigida también por él y que protagonizarán Robin Williams y Steve Martin, producirán los estudios de Spielberg, Dreamworks.
La original en francés, que se estrenará el jueves, es bien teatral y se apoya fundamentalmente en las buenas actuaciones del dúo compuesto por Jacques Villeret ("Los unos y los otros", "Danton"), y Thierry Lhermitte ("Los repodridos", "La maté porque era mía").
El director se inspiró en un hábito supuestamente muy común en los surrealistas: en las frecuentes cenas que ellos organizaban, en lugar de llevar postre o vino aparecían con un tarado de acompañante, lo suficientemente creativo y entusiasta como para divertirse con sus ocurrencias.
En una conversación telefónica que La Nación mantuvo con Francis Veber, que hace ya diez años que vive en Los Angeles, expresó: "Le diner de cons" es una forma de hacer justicia contra la maldad, porque hay una falta terrible que yo detesto, y es el menosprecio, cuando uno cree que alguien es más tonto que uno. En este sentido, lo que más me gusta de la película es que esta gente es castigada durante toda la película".
Tocar a los americanos
En Francia, la película está a punto de superar el enorme récord histórico que ha sido en ese país "E.T.", de Steven Spielberg, que tuvo un poco más de 10 millones de espectadores. Veber se muestra sorprendido ante estos logros locales frente al gigante devoralotodo del cine americano que siempre encabeza la taquilla en Francia y en el mundo. "Es la segunda vez que me pasa -dice-. Sólo otro film, "La chevre" ("Mala pata"), tuvo 7.000.000 en Francia."
De todos modos, el hecho de que Estados Unidos nunca le haya quitado el ojo a las comedias a la francesa no ha favorecido la inserción de estas películas en ese mercado. "El que se hayan interesado en las remakes de comedias francesas creo que ha sido la única manera de tocarlos porque, como ellos no aceptan el doblaje ni el subtitulado, el cine francés está condenado a una especie de gueto en los Estados Unidos ya que nuestras películas se dan en pocas salas. Excepto por "La jaula de las locas", que ha sido un suceso para un film extranjero, otros films franceses no tienen casi mercado. Es un público muy particular el que va a ver filmes extranjeros en Estados Unidos, muy elitista, cosmopolita diría, que si va a ver estos filmes es porque le interesa lo que pasa más allá de América."
"Entonces, si uno quiere que nuestras historias se conozcan en forma masiva fuera de Francia es necesario aceptar las remakes. Por eso, cuando le propusieron al productor rehacer "Le diner de cons", enseguida supe que era la única manera para que un público anglohablante conozca mi película", explicó Veber.
Marche una remake
Más de una vez los críticos americanos se preguntaron por qué Hollywood insiste en rehacer los guiones y películas que ya dirigió Francis Veber en francés, remakes que, más allá de "La jaula de los pájaros", no tuvieron resultados muy felices.
A "El juguete", protagonizada por Pierre Richard, le correspondió "Su juguete preferido", con Richard Pryor y Jackie Gleason. A "Mala pata", con Pierre Richard y Gérard Dépardieu, la siguió "Pura suerte", con Danny Glover y Martin Short. A "Los compadres", también con Richard y Dépardieu, "Un papá de sobra", con Robin Williams y Billy Cristal, y a "Los fugitivos", con Richard y Dépardieu le siguió "Los tres fugitivos", con Nick Nolte y Martin Short.
Entre otros, hasta Billy Wilder se interesó en una película que tenía guión de Francis Veber. Así fue como tomó "L´enmerdeur", que en la primera versión de Edouard Molinaro se conoció como "A pain in the A", con Lino Ventura y Jack Brel, y luego Wilder rebautizó como "Buddy Byddy", en 1981, y protagonizaron Jack Lemmon y Walter Matthau.
"Yo creo que es muy difícil hacer una remake. Incluso la que hizo Wilder, que para mí es una leyenda del cine, fracasó. A mí no me gusta hacer mis propias remakes, sólo las hago para poder ver sobrevivir a mi bebe. Pero cada vez me da más miedo porque ellos han hecho siete remakes con mis films y cada vez mi bebe está más estropeado", dijo Francis Veber.
Sobre el porqué los americanos siguen interesados en las comedias francesas, Veber dice: "Los americanos que hacen comedia en Estados Unidos apuntan generalmente al público joven, y son burdas, vulgares. Nosotros hacemos comedias más sofisticadas que se dirigen a todo el público. Si tomás un film como "Loco por Mary", hay cuatro o cinco escenas absolutamente irresistibles en las que llorás de risa, pero el resto no es bueno, no hay construcción, la película sólo se apoya sobre esos gags. El gran arte de la comedia en América se terminó, los tiempos de Billy Wilder o Lubitsch. Tampoco se hacen comedias al estilo "Tootsie". Hoy hay cosas como "La pistola desnuda", o las comedias de Jim Carrey, y muy cada tanto surge una buena como "Mujer bonita" o "La boda de mi mejor amigo"".
De todos modos, asegura: "No hay secretos o recetas en la construcción de la comedia francesa, sino simplemente el deseo de hacer un film que sea una historia de principio a fin, y no solamente sketches. Esa es la diferencia, lo que no quiere decir que siempre funcione".
Curiosamente, Veber no puede resistirse al gran pulpo americano. Dice que se mudó a Los Angeles porque decidió "hacer una carrera americana para abarcar a todo el público, porque es como el boxeo, si querés ser campeón del mundo es necesario pelear en América, o ¿dónde cree que un gran boxeador argentino va a tener mejor lugar como campeón en el mundo?" Aunque suene contradictorio, asegura que por eso no ha perdido -ni lo hará- su patria francesa. "Yo viajo todo el tiempo y hago mis films en Francia y aquí". Se considera parte de cierta forma de "resistencia francesa" a la invasión yanqui, y hasta bromea al decir que desciende de Juana de Arco. "Pero no se pierde jamás la nacionalidad. Uno debe desplazarse para trabajar, como un ingeniero se traslada para construir un edificio en otro lugar. Yo me vine a Hollywood."
1
2Los videos del accidente de Barby Franco y el descargo de su pareja Fernando Burlando
3Celos, GPS y una fuga a Costa Rica: el documental sobre el asesinato de Moriah Wilson que ya es tendencia en Netflix
4Chechu Bonelli y Darío Cvitanich mostraron cómo festejaron, por separado, el cumpleaños de su hija: “Amor eterno”


