Una exquisita intérprete de los estados alterados
De su hábitat, el teatro, a la TV
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María Onetto no tiene ni el gesto ni la pose ni los tics de esas actrices transgresoras de la escena alternativa. Ni ahí. Seguramente no necesita nada de eso porque, como lo viene demostrando desde hace varias temporadas, es una actriz de una personalidad avasallante.
"Creo que lo más importante en la actuación es la idea del desequilibrio, de lo impredecible. La monotonía de un personaje puede ser mortal. Claro que todo debe tener una justificación para esos comportamientos y esos comportamientos, en la psicología, son muy atractivos. Cualquier psicólogo seguro que estaría muy interesado en tratar a Mini, mi personaje de «La escala humana», o a la misma Leticia, de «Montecristo». Ese tipo de personalidades tiene algo del orden de lo intenso que me importa mucho y que en teatro es algo central. Creo que el actor debe ser una piedra incandescente al borde de algo. Sobre todo eso: estar al borde".
Justamente una cuerda que ella maneja a la perfección. Un tono presente en la seguidillas de madre a las cuales le puso su cuerpo sea en aquel magnífico trabajo en "La escala humana", por el cual ganó varios premios; o en "Nunca estuviste tan adorable", la obra de Javier Daulte que está en cartel; o en esta Leticia, la madre de Joaquín Furriel en la tira de Telefé.
Hace tres años participó del numeroso elenco de "Bizarra", el trabajo de Rafael Spregelburd que ironizaba el mundo de las telenovelas. Cosas de la vida, esta temporada trabaja por primera vez en una de esas novelas en horario central ( prime time , perdón) luego de hacer el año pasado algunos papeles en "Mujeres asesinas".
"El primer día de grabación estaba aterrada. Ese día, mi personaje debía contar que se enteraba que su marido era un asesino en medio de un brote psicótico. Pero como grabamos en una iglesia, sea por el silencio o por la concentración que había, fue una experiencia fantástica. En general uno piensa que en la tele el actor debe autodirigirse, acá no sucede y eso me tranquilizó."
Sus temores también tenían que ver con que esa mujer loca no cayera en la caricaturización. "También tenía miedo de cómo me iba integrar y de que, como soy actriz de teatro, debía aprender una nueva forma de actuación por entrar en la tele. La primera alegría fue que debía confiar en la actuación en sí misma. Por otra parte, en «Montecristo» somos todos actores que estamos al servicio de una historia. Actores que son solidarios con algo más grande que es el cuento que estamos contando. No sé si en este caso se han dado ciertas coordenadas o es que la tele está cambiando. Por lo pronto, a veces veo «Sos mi vida» y es como ver una selección nacional de actores de comedia."
Quizá por la influencia futbolera, en otro momento de la charla dice casi al pasar que Pablo Echarri es una especie de Riquelme que todo el tiempo comparte el juego con sus compañeros de equipo. En fin, el Mundial incorpora metáforas más allá de nosotros mismos.
María Onetto percibe algunos cambios en el típico recorrido de los actores que quieren "llegar" a la televisión. "En principio, que las productoras vayan al teatro se ha hecho un hábito. En mi caso, lo que hice en teatro fue prueba suficiente para que me llamaran de un programa y eso confirma que no hace falta enloquecerse con hacer cientos de audiciones. No soy una persona que haya añorado estar en la tele, que me haya planteado estar ahí. Como fui encontrando en el teatro personajes sólidos eso me dio la tranquilidad de pensar que alguien iba a verme y que podía llamarme."
Y así sucedió aunque para esta actriz con título de psicóloga la actuación en sí misma era algo bastante lejano. ¿De qué le sirve su formación para componer a estas mujeres de doble personalidad que están casi al borde de la locura? Contesta ella: "En lo práctico, lo que me ha servido es analizarme, cosa que hago desde hace unos 20 años. Veo que la psicología y el análisis tienen algo muy fino y están muy interesados en lo que es la persona, su vida, sus detalles. Eso sirve. En un principio yo elegí la psicología porque no me daba pensarme como actriz, no me lo podía confesar a mí misma. Vengo de una familia en la cual el ser universitario era algo valioso y no hubiera podido soportar la inestabilidad económica que presupone el teatro".
Pero se jugó. Y estudió con Hugo Midón, con Luis Agustoni y con Ricardo Bartís, entre otros. Y se transformó ella también en docente. Y obtuvo premios, reconocimiento. Y se ganó un espacio aunque, para la mayoría, su rostro haya comenzado a hacerse conocido gracias a su trabajo actual en la televisión.
De prejuicios y fronteras
Si su actual acercamiento a ese medio implicó haber vencido también sus propios prejuicios, en teatro, la obra "Nunca estuviste tan adorable", también venció ciertas fronteras. Es que el espectáculo de Javier Daulte nació como un proyecto más de la escena alternativa, aunque fue producido por la escena oficial, y desde enero cruzó las aguas y con una buena repercusión de público se mudó a la competitiva tierra de la avenida Corrientes.
"Me parece que con todo esto se venció un prejuicio. Porque, ¿cuáles serían las diferencias entre la escena alternativa y la comercial? Una de ellas es que lo comercial está sostenido por una fórmula: mezclás con aquello para hacer algo que a la mayoría le gusta. La escena alternativa busca desligarse de eso y hace eje en qué le gustaría hacer y que, ojalá, eso guste. En ese sentido, «Nunca estuviste tan adorable» es lo que queríamos hacer y, sin embargo, la obra funcionó a nivel de público."
Y claro que funcionó y funciona. Repasemos: se estrenó a fines de 2004 en el teatro Sarmiento. Se repuso la siguiente temporada en la misma sala, sobrevivió al invierno de ese año en el poco convocante Teatro de la Ribera y, desde enero de este año, se pasó al Broadway.
"En ese sentido -apunta-, Daulte es uno de los que más han trabajado la idea de defensa de lo popular, de lo entretenido." Y si la historia del espectáculo ya tiene sus particularidades, la leyenda continúa. Es que se vendrá una versión cinematográfica, con el mismo elenco, que estará dirigida por Mausi Martínez (la responsable del documental "Sed, invasión gota a gota"). Y durante este año y el próximo, vendrán tres películas en las que estará Onetto: "Cuatro mujeres descalzas", de Santiago Loza; "No fumar es un vicio como cualquiera", de Serio Bizzio; y "El otro", de Ariel Rotter.
"Estoy muy ansiosa por ver esas películas y ver cómo continúa mi trabajo en «Montecristo». Ojalá que a mi personaje no le pase nada..."
Y se ríe porque sabe que, cosas del rating y de ese mundillo de la tele que mira casi de reojo, si un personaje no "rinde" se lo mata y a otra cosa. Total, siempre se encuentra una excusa.





