
Una guitarra para Astor Piazzolla
Al Di Meola se presenta este fin de semana en el Opera. Lejos de viejas fórmulas, los programas radiales dedicados a la música porteña intentan tener una nueva oportunidad para llegar al costado nostálgico del corazón de la gente
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Al Di Meola regresa a la Argentina para presentar su nuevo disco "Orange and Blue", una placa en la que continúa profundizando su acercamiento a Piazzolla.
Rodeado de nuevos músicos, el guitarrista actuará el 29 y el 30 en el teatro Opera junto a sesionistas de la talla de Steve Gadd, Perter Erskine, Marc Jonhson, Manú Katché y Pino Palladino, entre otros. Pero lo más interesante, para sus admiradores porteños, es que también estará presente el pianista argentino Mario Parnisano, que compartió la producción, composición y arreglos de "Orange and blue" junto a Hernán Romero (hijo de Estela Raval).
Esta placa, grabada en 1994, tiene notables influencias tangueras y en cada uno de sus temas late la influencia y el espíritu del maestro Astor Piazzolla.
"Piazzolla ha tenido un profundo efecto sobre mi música -dice Di Meola-. Lo conocí en 1985 cuando los dos tocábamos en el mismo festival de jazz."
Esta influencia se hizo notar, con mayor intensidad, en "World Sinfonía", donde una de las composiciones de Di Meola está dedicada al genial bandoneonista: "Ultimo tango para Astor" y la otra "Tango Suite", fue escrita para él por el mismo Piazzolla.
Nacido en Nueva Jersey, en 1954, Di Meola tuvo dos momentos claves en su carrera que lo elevaron a la categoría de artista popular. La primera fue cuando integró junto a Chick Corea "Return to Forever", una de las mayores expresiones del jazz-rock que dieran los 70.
Posteriormente se acercó a los ritmos flamencos de la mano de Paco De Lucía, con el que grabó "Elegant Gipsy". Esta sociedad dio paso, después, a uno de los más grandes fenómenos de la música instrumental: el trío de guitarras acústicas integrado por De Lucía-Mc Laughin-Di Meola.
Los tres guitarristas cocinaron juntos "Viernes a la noche en San Francisco" (1981) y "Pasión, gracia y fuego" (1983). "Fue una etapa maravillosa -recuerda Di Meola- porque nosotros y la gente amábamos que la música fuera pura sensibilidad."
Pero sin duda su amistad y trabajo en conjunto con Astor Piazzolla lo marcaron a fuego lo que despertó en él su pasión por el bandoneón y por el tango. Esta influencia se puede apreciar, claramente en "Heart of the Inmigrants" y "World Sinfonía", que contienen finas melodías y una diversidad rítmica que evocan, en todo momento, el espíritu de Astor.
Su diversidad cultural y su increíble técnica (es un gran especialista en tocar guitarra acústica con púa), le permitieron recorrer el jazz, la música latina y hasta versionar en guitarra una sonata de Bach.
Pero lo más interesante es que Di Meola creció en forma ininterrumpida como compositor y sus primeras raíces se remontan al neo-clasicc-jazz, en "Elegant Gipsy" y "Casino" alcanzando su madurez en sus últimos discos. Y como una manera de desafiarse a sí mismo, ingresó en un nuevo campo combinando el jazz con nuevas músicas del mundo.
"A lo largo de los años traté de mantener el fuego en la música para que tenga suficiente melodía y armonía interesante para darle significado real. En los últimos álbumes creo que lo conseguí."
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