
Una película que reabrió el debate
Reacción: gracias a "Rescatando al soldado Ryan", la sociedad norteamericana ha vuelto a poner en discusión la Segunda Guerra Mundial.
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Así como con "La lista de Schindler" logró recrear el debate sobre el Holocausto, con "Rescatando al soldado Ryan" Steven Spielberg consiguió que un tema que había sido sepultado por la sociedad norteamericana como la Segunda Guerra Mundial volviera al centro de la discusión.
Aunque en otros films "serios" como "El color púrpura" o "Amistad" había fracasado en su intento por conjugar la denuncia con el negocio, "Rescatando..." le ha devuelto el rango de artista comprometido (el de empresario visionario no lo perdió nunca), capaz de trasladar al cine hechos controvertidos de la historia y convertirlos en fenómenos de masas.
Pese a que el cine norteamericano tiene una rica tradición en el género bélico, "Rescatando..." se ha convertido -producto de la profusa campaña de marketing y de la avidez del periodismo por encontrar un nuevo fenómeno artístico- en algo así como el "film definitivo" sobre la Segunda Guerra Mundial.
Más allá de los minuciosos y por momentos ampulosos estudios que los principales diarios y revistas de los Estados Unidos le dedicaron a la película, con frases que van desde "el gran manifiesto antibelicista" hasta "la descripción más descarnada que se haya hecho sobre los excesos de la guerra", lo cierto es que "Rescatando..." ya es, por lejos, la obra más seria y polémica del año cinematográfico.
En principio, existe una coincidencia casi absoluta acerca de la excelencia, el proverbial sentido cinematográfico con que Spielberg ha narrado las dos principales secuencias de acción: la inicial, que describe el desembarco norteamericano en Omaha Beach, el 6 de junio de 1944, y el enfrentamiento que el batallón conducido por Tom Hanks mantiene con tropas alemanas durante su intento por rescatar al soldado Ryan del título (Matt Damon) y defender el dominio de un estratégico puente.
Si bien en films como "Batlleground" -el clásico de Wellman, uno de los favoritos de Spielberg-, "El día más largo del siglo", "Patton", "Nacido para matar", "Pecados de guerra" y "Pelotón", entre otros, ya habían sido descriptos los excesos, la hipocresía y el cinismo propios de cualquier conflicto bélico, nadie había alcanzado el grado de violencia de "Rescatando..."
Cuerpos desmembrados, soldados fusilados, cuerpos calcinados y hasta la lente de la cámara bañada en sangre hablan a las claras de la "brutal honestidad" con que el director ha encarado el tema. Aunque mantiene su veta trascendental, aunque abra y cierre el film con imágenes de la bandera norteamericana flameando, aunque se despache con alguna que otra frase grandilocuente, Spielberg ha logrado mostrar la guerra desde adentro, con una credibilidad que nunca antes se había logrado.
A sangre fría
Para evitar la reacción de los adalides de la corrección política (hoy no es tan fácil mostrar que los japoneses o los alemanes son los "malos"), Spielberg se encarga de dejar bien en claro que los norteamericanos también murieron de a cientos o que también mataron a sangre fría a soldados alemanes indefensos.
Pero quizás el aspecto más novedoso en esta obra revisionista sea el lugar del héroe. Aquí, el inmolarse por unos ideales (la noción de patria, el concepto de nación), el sacrificio individual en pos de un bien mayor, quedan muy por debajo del individualismo con que los protagonistas del film conciben su existencia.
"¿Debemos arriesgar la vida de alguno de nosotros para salvar a un soldado que ni siquiera sabemos si se lo merece?", se pregunta el personaje interpretado por Edward Burns. En otro momento, el capitán que encarna Hanks dice: "Si me da la posibilidad de volver a ver a mi esposa, entonces ésta es mi misión". Como bien sostuvo Edward Rothstein en un artículo de The New York Times, "Spielberg privatizó el patriotismo".
Ahora, más combates para el cine
Proyectos: las próximas películas de Steven Spielberg también estarán relacionadas con la guerra.
Tras el éxito de "Rescatando al soldado Ryan" en los Estados Unidos (lleva recaudados 170 millones de dólares y se mantiene en el tercer lugar entre las películas más vistas luego de siete semanas en cartel), Steven Spielberg anunció que continuará investigando la Segunda Guerra Mundial, aunque ahora en el lado japonés.
El próximo proyecto del realizador se llama "Memorias de una geisha" y está basado en el best-séller de Arthur Golden que, precisamente, está escrito desde las vivencias de Nitta Sayuri, cuya decadente y asombrosa historia es sumamente popular en Japón.
En 1929, cuando era una niña de apenas 9 años, Sayuri fue vendida como esclava en la ciudad de Kyoto hasta que, en la época de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en una de las más famosas geishas. La película no sólo se centrará en la sórdida vida de Sayuri, sino también en los estragos que la guerra provocó en la sociedad japonesa.
En otra decisión que sorprendió a la industria, el director de "Jurassic Park" seleccionó para el papel protagónico a Rika Okamoto, que fue la principal bailarina de la compañía de Martha Graham, y a una actriz proveniente de Broadway como Julyana Soelistyo. Ambas son debutantes en el cine. Spielberg confirmó que la película -producida por Columbia y no por su compañía, DreamWorks- tendrá un presupuesto moderado y que el rodaje comenzará antes de marzo del año próximo.
Cuando concluya con "Memorias de una geisha", Spielberg tiene decidido unirse a Tom Cruise para filmar "The Notebook", una película para New Line, o "Lindbergh", la historia del famoso aviador que sí será producida por DreamWorks.
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