
Después de la despedida de Jorge Araujo, Arnedo y Mollo se toman este mes para buscar el mejor reemplazo.
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El por que fue claro: entre Diego Arnedo y Jorge Araujo ya no había onda. ¿Y ahora? "Lo único que sabemos con seguridad es que vamos a parar por un tiempo. Un mes, un mes y medio", testifica Jorge Killing Castro, manager y vocero histórico del grupo: "Queremos encontrar la forma de conseguir el batero adecuado. Pero ni Ricardo [Mollo], ni Diego [Arnedo] saben quién va a ocupar ese lugar.
¿Se toman vacaciones para pensarlo? "No, ni ahí. Van a estar encerrados tratando de resolver esto", dice Castro.
¿Ya hay fechas pautadas para después de este mes y medio? "No. Primero hay que conseguir un batero. Después vemos cómo seguimos".
Al despedirse Araujo dejó una frase: "Siempre vivimos la banda en una situación de vértigo. Eso es lo que fuimos y no se tienen que sorprender por mi alejamiento". Más que sorprender… desalienta. Hace dos años que la aplanadora no pisa un estudio. Desde Vengo del placar de otro (bmg, 2002), sólo editaron dos compilados: Oro (para cerrar contrato con Polygram, 2003) y Vianda de ayer (editado por bmg gracias a los derechos que le otorga su catálogo tras el alejamiento de la banda, ahora en el sello Pelo Music). Y el año pasado grabaron Vivo acá, un alto doble electroacústico en el Teatro Gran Rex para festejar sus 15 años. Ahora, alternaron entre ese formato y los clásicos shows eléctricos. O sea: lo de Araujo pasó justo en un momento de quiebre, donde la banda debe volver a replantear su estilo, antes de grabar un octavo disco de estudio. Pero esto ya le pasó a Divididos. En el 90 se fue Gustavo Collado (ex Sobrecarga), en el 95 lo fueron a Federico Gil Solá y ahora le tocó a Araujo. Cuenta la leyenda que, en otros tiempos, Mollo puso en su contestador: "Después de la señal deje su mensaje. Salvo… que sea baterista".






