Verdú y Sanz, hermanados por el cine
Dos de las más importantes estrellas españolas están en Punta del Este para participar de la muestra fílmica europea
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PUNTA DEL ESTE.- Maribel Verdú y Jorge Sanz son, dentro de la cinematografía española, una de las parejas más populares y talentosas cuyas respectivas trayectorias ya trascendieron los límites de su tierra. Ambos, simpáticos, cordiales, dispuestos siempre al diálogo ocurrente y al pensamiento certero, están en este balneario esteño para presentar, ella, "La Celestina", de Gerardo Vera, y "Goya en Burdeos", de Carlos Saura, y él, "Manos de seda", de César Martínez Herrada.
Entre recuerdos, proyectos y anécdotas de ese Madrid que es la cuna de nacimiento artístico de ambos, los visitantes no dejan de expresar su satisfacción de hallarse en estas playas uruguayas y de asistir al festival "Europa, un cine de punta", en el que ambos fueron agasajados no sólo con trofeos otorgados por el municipio de Maldonado, sino por el cariño del público.
La carrera de Maribel
Morena, inquieta y permanentemente sonriente, Maribel Verdú se remonta a su adolescencia donde, dice, "mi sueño era ser corredora de automóviles. Lo artístico me llegó de casualidad cuando, en 1984, Vicente Aranda me descubrió para "El crimen del capitán Sánchez", uno de los episodios de la serie televisiva "La huella del crimen"... Desde ese momento me sentí atraída por las cámaras, las luces y la posibilidad de encarar los más disímiles personajes, y esa fantasía de corredora automovilística quedó atrás".
-¿Frente a esta nueva etapa, decidiste estudiar interpretación?
-No tuve tiempo, ya que todo se desarrolló muy rápidamente. Me sentí atrapada por el cine, por la TV y por el teatro. Mi vida se convirtió en una enorme sucesión de etapas en las que transité los más variadísimos personajes... Después llegaron los premios, el cariño del público, la popularidad, pero yo tuve la suficiente claridad como para tomarme todo esto con calma, porque el ser actriz significa la gloria para hoy y el olvido para mañana... Esto lo tengo absolutamente claro.
Los abundantes registros interpretativos de Maribel, moldeados con la continuidad del trabajo -más de veinticinco películas en menos de diez años- han ido perfilándose en torno de una imagen dual en la que se mezclan perversidad y candidez, aunque también se haya atrevido con composiciones absolutamente tiernas y poéticas.
"Hice más cosas en el cine -explica con una sonrisa- que en la vida... hice primero el amor en la pantalla que en la realidad... Hasta ahora, mi existencia son los papeles que encarno y los proyectos que me abruman."
-¿En el momento de elegir entre un guión para cine, para TV o el texto de una obra teatral te tornás muy rigurosa?
-Cada vez soy más selectiva con mis trabajos, porque cada vez compruebo que el papel que voy a encarnar debe tener similitudes con mi persona, ser creíble para hacerlo creíble al público, y si me equivoco deseo sentirme la única responsable de mi fracaso.
-En tu carrera recibiste muchos premios ¿qué significaron en tu trayectoria?
-¡Hombre!, siempre es bueno recibir un premio, pero no te lo creas demasiado. Todo premio debe estar avalado por buenos trabajos... Los galardones te agrandan el ego, pero nunca debes esperarlo, ya que o vienen solos o no vienen... Son cosas de la profesión.
Hermanos de profesión
Maribel Verdú está pletórica de felicidad. Se casó hace algunos meses ("todavía estoy viviendo la luna de miel", dice), y en los próximos días viajará a México para rodar un film dirigido por Alfonso Cuarón. "Además, estoy esperando el estreno en España de mi último film, "El portero", de Gonzalo Suárez, que se inserta en una temática de comedia, un género que me apasiona."
Con Jorge Sanz, la actriz intervino en "Amantes", "Belle epoque" (ganadora de un Oscar a la mejor película extranjera) y "El año de las luces". "Con Jorge -apunta con una sonrisa- somos como hermanos y nos complementamos totalmente."
Sanz, a puro vértigo
Jorge, hermano del cantante Alejandro Sanz, apoya las palabras de su compañera. "Ambos -agrega- comenzamos nuestras carreras casi de niños y poco a poco nos fuimos afirmando en una profesión que nunca antes habíamos imaginado. Mi primer acercamiento a una cámara fue a los nueve años, cuando intervine en el film "La miel", de Jane Birkin, y posteriormente todo se desarrolló para mí muy vertiginosamente.
"Sin haber cumplido los treinta años ya protagonicé cuarenta películas, gané el premio Goya por "Si te dicen que caí", de Vicente Aranda, y fui nominado en cuatro ocasiones para los galardones Ondas, Fotogramas y Saint-Jordi -enumera Sanz-. En fin, no me puedo quejar, ya que sin proponérmelo, me convertí en actor, una profesión que siempre te da sorpresas... Algunas malas, pero la mayoría de las veces, muy buenas", cuenta el actor.
-¿Qué es lo que más te atrae de tu profesión?
-Viajar, soy un enloquecido por conocer ciudades, aldeas y gentes. De aquí mi felicidad por estar en Punta del Este. Esto no quiere decir que mire por sobre el hombro mi profesión. Es más, me considero muy profesional y necesito directores con los que me pueda entender y que me den lecciones en cada película que hago.
En el final de la conversación, Maribel Verdú coincide nuevamente con Jorge Sanz: "Yo también me pongo a las órdenes de los realizadores sin concesiones. Creo que es la única forma de aprender todos los días un oficio que me obliga a ser Maribel Verdú y todas las mujeres que, frente a las cámaras o en el escenario, viven, aman, padecen o mueren en este camino con rosas y espinas que es la vida".





