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NUEVA YORK.- Antes de la elección del Premio Nobel de la Paz 2010, el comité noruego responsable de decidir al ganador fue advertido por funcionarios de los gobiernos de Pekín y Oslo de que premiar a un disidente chino entrañaría graves consecuencias. El Comité Noruego del Nobel ignoró la amenaza: ese año ganó Liu Xiaobi, un activista por los derechos humanos por entonces encarcelado y que luego murió. Noruega y China tardaron seis años en lograr recomponer sus relaciones diplomáticas y económicas.



