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WASHINGTON.- Más allá de lo que pueda decirse de él, el presidente Donald Trump es un vendedor consumado. Como me señaló en una ocasión el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, el exmagnate inmobiliario hizo un trabajo brillante con el eslogan de su campaña: no era “Trump para presidente”, sino “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande”. A pesar de su enorme ego, mantuvo el foco en el país y no en su propia ambición. Pero la habitual habilidad de Trump para el marketing lo ha abandonado durante su segundo mandato.




