En Nueva York: la estrategia de Mamdani para enfrentar a Trump y conservar el SNAP para miles de residentes
La ciudad desplegó una campaña intensiva para que decenas de miles de adultos de bajos ingresos no perdieran sus cupones de alimentos tras el endurecimiento de las reglas federales
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Ante el endurecimiento de los requisitos laborales del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) impulsados por la administración de Donald Trump, el gobierno local de Nueva York desplegó una estrategia específica para evitar que cientos de miles de residentes quedaran fuera del sistema de ayuda alimentaria, con especial impacto en comunidades migrantes y de bajos ingresos en la ciudad.
A través de una amplia campaña de divulgación y trabajo conjunto entre agencias, la administración del alcalde Zohran Mamdani logró que más de 200 mil personas mantuvieran sus beneficios, pese a que ya no cumplían con los nuevos criterios federales, según un comunicado oficial de su oficina publicado por medios locales. En paralelo, las autoridades advirtieron que todavía decenas de miles de residentes siguen en riesgo de perder el SNAP en las próximas semanas, lo que mantiene la presión sobre las comunidades más vulnerables de la ciudad.
Endurecimiento de SNAP bajo Trump y el impacto en Nueva York
- La ley conocida como “One Big Beautiful Bill” (H.R.1), impulsada por la administración de Donald Trump, endureció los requisitos laborales para acceder a SNAP, un programa que ayuda a hogares de bajos ingresos a comprar alimentos mediante una tarjeta EBT.
- Los cambios federales afectaron especialmente a los llamados Adultos Capaces Sin Dependientes (Abawd), personas de entre 18 y 64 años sin hijos a cargo, obligadas a demostrar trabajo, estudios, capacitación o voluntariado para mantener el beneficio.
- Funcionarios locales advirtieron que muchos jóvenes, incluidos estudiantes recientes y personas que antes dependían de familiares para gestionar el programa, quedaron expuestos a perder la ayuda por falta de información y dificultades para cumplir con la nueva carga administrativa.

La estrategia de Mamdani para conservar los beneficios
- De acuerdo con un comunicado de la Oficina de Mamdani citado por la prensa, la ciudad ayudó a 223.000 neoyorquinos a mantener el acceso a SNAP mediante una estrategia centrada en la divulgación y el acompañamiento administrativo.
- Según esa misma información, la administración afirma que logró reducir en 65% la cantidad de personas en riesgo de perder sus cupones de alimentos, evitando la pérdida de unos 823 millones de dólares anuales en asistencia.
- La ciudad organizó un esfuerzo coordinado entre el Departamento de Servicios Sociales (DSS), NYC Health + Hospitals y el sistema universitario CUNY para guiar a los residentes en el registro de exenciones, la búsqueda de programas educativos y la participación en actividades que cumplan con las nuevas reglas federales.
Herramientas locales para documentar exenciones y evitar recortes
- Para quienes podrían quedar fuera del programa, la administración habilitó una línea directa de ayuda (718-SNAP-NOW) como principal vía para averiguar si califican para una exención médica o de otro tipo y recibir asistencia con los trámites.
- La ciudad también promueve el uso de la plataforma digital ACCESS HRA y el seguimiento a través de NYC Health + Hospitals y el Departamento de Salud, que colaboran en la identificación y documentación de posibles exenciones médicas para evitar interrupciones en los beneficios.
- La Oficina de Análisis de Datos implementó un sistema de intercambio de información con NYC Health + Hospitals para identificar de forma automática a beneficiarios que cumplen criterios de exención, lo que permite que muchas personas con condiciones de salud continúen recibiendo SNAP sin perder el beneficio por cuestiones burocráticas.

Los nuevos requisitos laborales que tensan a las comunidades de bajos ingresos
- Según la Oficina de Asistencia Temporal y para Personas con Discapacidades de Nueva York (OTDA), desde el 1° de marzo los residentes de 18 a 64 años deben trabajar al menos 20 horas semanales, ganar un monto mínimo semanal, participar en programas de capacitación laboral o realizar voluntariado aprobado, para mantener la ayuda.
- Una nota previa sobre el programa señala que las autoridades locales identifican a los adultos jóvenes como el grupo con mayor riesgo de perder beneficios, en parte por la falta de exenciones amplias y la complejidad de los trámites, lo que afecta de manera desproporcionada a quienes tienen menos redes de apoyo y mayor precariedad laboral.
- Datos retomados por el medio local Gothamist y citados en esa cobertura indican que cerca de 43.500 personas podrían perder el beneficio en el primer ciclo de vencimientos, con una alta proporción de hombres de entre 18 y 30 años, lo que impacta directamente en comunidades racializadas y de bajos ingresos de la ciudad.
Un sistema clave para hogares de bajos ingresos
- SNAP es un programa federal diseñado para ayudar a hogares de bajos ingresos a comprar alimentos, con elegibilidad basada en factores como ingresos mensuales, tamaño del hogar y situación laboral, y en Nueva York se gestiona principalmente a través de canales digitales como ACCESS HRA y entrevistas telefónicas de elegibilidad.
- El estado redujo en gran medida las pruebas de recursos, por lo que ahorros y cuentas de retiro suelen no influir en el acceso, pero exige recertificaciones periódicas y documentación actualizada, lo que se convierte en una barrera para quienes enfrentan barreras idiomáticas o problemas de acceso a internet, especialmente en comunidades migrantes.
- En el caso de estudiantes universitarios, se aplican condiciones adicionales como trabajar un mínimo de 20 horas semanales, participar en programas de work-study o cuidar menores, requisitos que dificultan el acceso a SNAP para jóvenes de origen latino y otras minorías que combinan estudios con trabajos de baja remuneración.
Para tener en cuenta
El caso de Nueva York muestra que, ante reglas federales más estrictas, las ciudades pueden desplegar campañas específicas para que los residentes de bajos ingresos no pierdan beneficios alimentarios esenciales. Si bien la información disponible se enfoca en la estrategia general y las cifras de personas protegidas, el impacto concreto en comunidades latinas depende de factores como el idioma, el acceso a asesoría y el acompañamiento en los trámites.
Los hogares que dependen de programas como SNAP suelen enfrentar trabajos inestables, horarios variables y múltiples responsabilidades familiares, por lo que medidas como líneas de ayuda, plataformas digitales accesibles y coordinación entre agencias de salud y servicios sociales resultan clave para que no queden fuera del sistema por cuestiones burocráticas.
En contextos de endurecimiento de requisitos, la capacidad de los gobiernos locales para identificar exenciones, ofrecer información clara y facilitar el cumplimiento de las nuevas normas puede marcar la diferencia entre conservar o perder un beneficio que, para muchos hogares, significa la diferencia entre llenar la despensa o enfrentar inseguridad alimentaria.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
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