¿Nueva temporada de huracanes? El fenómeno El Niño impone una calma récord en el Atlántico y preocupa a expertos
El fenómeno climático despliega una fuerza inusual que bloquea la formación de tormentas en el océano, una situación sin precedentes que contrasta con la intensa actividad en el Pacífico
3 minutos de lectura'

El océano Atlántico atraviesa una temporada de huracanes con una calma inusual. Según datos del Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), el año actual marca un récord de inactividad debido al impacto de El Niño, un fenómeno climático natural que genera condiciones hostiles para el desarrollo de ciclones.
El efecto de El Niño en la temporada de huracanes
A pesar de transitar el pico habitual de la temporada, la formación de tormentas resulta mínima y el registro de vientos superiores a 119 kilómetros por hora permanece en cero, algo inédito desde el inicio de la era satelital.

Nick Novella, meteorólogo del Centro de Predicción Meteorológica del gobierno, advierte que esta sequía ciclónica supera las marcas previas. Phil Klotzbach, experto de la Universidad Estatal de Colorado, señala que la actividad general representa solo el 7% de lo normal para esta altura del año.
En tanto, Kristen Corbosiero, profesora de la Universidad de Albany, explica que el Atlántico presenta un entorno extremadamente inhóspito para cualquier ciclón.
Las tormentas sufren lo que la experta denomina como un “triple golpe”: vientos que decapitan su estructura, aire seco que impide su desarrollo y corrientes descendentes que inhiben su crecimiento. Este fenómeno ocurre por la cizalladura de viento, donde corrientes a distintas altitudes desgarran cualquier intento de formación antes de que el sistema cobre fuerza. Según Corbosiero, la intensidad de esta cizalladura en la región entre África y el Caribe alcanza niveles nunca antes vistos.
Huracanes frenados en el Atlántico, pero potencialmente severos en el Pacífico
Brian McNoldy, de la Universidad de Miami, califica la situación como notable y describe el proceso: “Sus cabezas están cortadas antes de que tengan una oportunidad”. A pesar de que las aguas oceánicas registran temperaturas cálidas, la atmósfera superior se calentó con mayor rapidez por efectos de El Niño. Kerry Emanuel, investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts, aclara que la clave reside en la diferencia de temperatura entre el aire y el agua.

Mientras el Atlántico sufre este freno, el Pacífico oriental experimenta una realidad opuesta. El Niño favorece allí condiciones húmedas y una cizalladura débil, lo cual disparó la actividad a niveles que duplican los promedios normales, con 16 tormentas nombradas frente a las cinco débiles del Atlántico.
El Golfo de México, bajo vigilancia
Los especialistas piden cautela. Aunque la temporada parece tranquila, la historia recuerda episodios como el año 1992, donde una calma inicial precedió al devastador huracán Andrew.
El Golfo de México permanece como la zona de vigilancia principal, ya que allí la cizalladura de viento es menor y permite, en ocasiones, el surgimiento tardío de sistemas peligrosos. La comunidad científica sostiene que el fenómeno actual es impresionante por su capacidad de superar el calor oceánico. El próximo año, bajo una fase de enfriamiento, las aguas cálidas residuales podrían derivar en una temporada más activa. Por ahora, el Atlántico se mantiene en pausa bajo el dominio de fuerzas atmosféricas que dictan un ritmo inusual en el calendario climático global.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
- 1
2Es oficial: la nueva protección para trabajadores inmigrantes que podría aplicar multas de hasta US$1000 en Washington
3Fraude detectado: se hicieron pasar por otra persona, pero la CBP les incautó repuestos de autos comprados en China
4TPS para El Salvador: la regla de seis meses que se activa si el DHS no anuncia una decisión
