
Quién es la joven dentista que podría heredar una buena parte del patrimonio de Jeffrey Epstein
Fue la última persona a la que el financiero caído en desgracia llamó antes de suicidarse en 2019
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NUEVA YORK.– La joven dentista sonreía y hablaba en voz baja, lucía una chaqueta de la Universidad de Columbia y llevaba el cabello largo recogido con una pinza. Su asistente la presentó simplemente como “Karyna”.
Pero lo que no sabía la paciente era que quien la vería era Karyna Shuliak, la novia del delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Shuliak fue la última persona a la que Epstein llamó antes de suicidarse en su celda de la cárcel en 2019. Ella podría heredar hasta 100 millones de dólares de su patrimonio.
Pero ese día de invierno, Shuliak trabajaba como dentista a tiempo parcial en una clínica común y corriente en el centro de Brooklyn, según odontólogos que trabajan ahí.
El Departamento de Justicia estadounidense (DOJ, por sus siglas en inglés) divulgó a fines de enero tres millones de páginas de archivos que había recopilado sobre Epstein, que incluían miles de correos electrónicos íntimos entre Shuliak y Epstein, así como decenas de fotografías de ellos juntos.

De pronto, su relación de casi ocho años quedó totalmente expuesta. Tenían peleas por sexo, ambos querían más en distintos momentos. Ella hacía pedidos a una empresa de bienestar sexual para parejas. Cada cierto tiempo ella le mandaba enlaces a videos pornográficos explícitos. En algunos correos electrónicos hablaban sobre pastillas anticonceptivas y sobre medicamentos y tratamientos para el acné.
Shuliak, de 37 años y originaria de Bielorrusia, conoció a Epstein cuando tenía 21 años, no se identificó como víctima, ni las autoridades federales la consideraron cómplice en el tráfico sexual de Epstein. No hay indicios de que el Buró Federal de Investigaciones la haya entrevistado alguna vez y los abogados de cientos de sus víctimas no le han pedido testificar.
Una vez Epstein la definió como su “favorita“ y a menudo le decía que la amaba. Ella tenía el uso libre de una tarjeta de crédito. Viajaban juntos por el mundo y, a lo largo de los años, él le canalizó pagos por casi 1 millón de dólares. También envió decenas de miles de dólares a sus padres en Bielorrusia, según revelan los archivos.
Con el tiempo, Shuliak se ganó la confianza de Epstein lo suficiente como para ayudarlo a administrar sus propiedades y personal. Él controlaba la relación, pero hay pocas dudas de que ella se benefició a nivel profesional y financiero.

Los correos electrónicos revelan nuevos detalles sobre cómo Epstein la ayudó a ingresar a la facultad de odontología de la Universidad de Columbia, y cómo la ayudó a obtener la ciudadanía estadounidense al pedirle a una de sus víctimas femeninas que se casara con ella.
Los demócratas del Congreso acusaron a Epstein de explotar el sistema migratorio y señalaron el matrimonio de Shuliak como uno potencialmente “por conveniencia”. Las autoridades de inmigración de Estados Unidos no cuestionaron el proceso.
Hasta esta primavera, Shuliak estuvo viviendo en un edificio residencial del Upper East Side de Manhattan en el que el hermano de Epstein, Mark, tiene una participación financiera. A través de su abogado, ella se negó a hacer comentarios.
Una amiga de Shuliak de Bielorrusia, quien compartió un departamento con ella en Brooklyn, dijo que creía que Shuliak “amaba de verdad” a Jeffrey Epstein.
“Leí cierta información de ti”
Shuliak solo había vivido en Nueva York nueve meses cuando conoció a Epstein en marzo de 2011. Se había mudado desde Bielorrusia con una visa de estudiante temporal para estudiar inglés en Manhattan. Ganaba unos 15 dólares por hora como asistente dental y solicitaba trabajos de mesera.
Una joven de Siberia se la presentaría a Epstein. La mujer dijo en una entrevista con The New York Times que se esperaba que ella reclutara a otras jóvenes presuntamente para proveer de masajes sexualizados a Epstein. Y esa parecía ser la intención de Epstein con Shuliak.

Sus primeros encuentros encajan con el patrón conocido que usaba con otras mujeres. Epstein la halagaba, mimaba e intentaba manipularla. Casi de inmediato, le ofreció ayudarla a convertirse en dentista. Pero los correos electrónicos muestran que Shuliak se resistió al principio. Le escribió a Epstein diciéndole que pensaba que era una “persona excepcional”, peor que no podía aceptar su ayuda “debido a algunos puntos de vista que tengo muy presentes en mente, no importa lo estúpido que parezca”.
Ese correo fue después de que Epstein se hubiera declarado culpable en Florida de un cargo por solicitar prostitución a una adolescente menor de edad y de haber sido acusado de abusar de decenas de otras adolescentes.
“Eres el hombre más puro”
Desde que era niña, Shuliak quiso ser dentista. Había completado cuatro de los cinco años de la facultad de odontología en Minsk, pero pausó sus estudios para irse a Nueva York.
Para 2012, aceptó la ayuda de Epstein para ingresar a la facultad de odontología. Después de que la Facultad de Medicina Dental de Columbia la rechazara inicialmente, Epstein le pidió a su propio dentista, Thomas J. Magnani, un exalumno poderoso, que lo pusiera en contacto con el decano de la facultad. Epstein sugirió la idea de hacer una donación de hasta 10 millones de dólares. Al final, donaría solo unos 210.000 dólares.

Los archivos del DOJ incluyen una cadena de mensajes de texto que muestran cómo Magnani y James Fine, un administrador de la facultad de odontología, le dieron a Shuliak información sobre los temas que encontraría en un examen de admisión. Ni Magnani ni Fine respondieron a una solicitud de comentarios.
Columbia la admitió y Epstein organizó todo para que la madre de Shuliak la visitara desde Bielorrusia. Él pagaría su matrícula durante sus tres años de estudios.
“Eres el hombre más puro de todos los hombres”, le escribió Shuliak en junio de 2012. “Todo tu amor y cuidado, mis padres, la escuela, el apartamento. ¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO!!!”.

A veces se peleaban por la insistencia de él en tener relaciones sexuales con otras mujeres de veintitantos años. “Entiendo que lo necesites, sin embargo, estas son las cosas que no me parecen naturales, se siente como algo sucio”, le escribió ella.
En ninguna parte de los archivos del DOJ, Shuliak expresa alguna preocupación ética más general sobre cómo Epstein trataba a esas otras mujeres, muchas de las cuales luego afirmarían ser víctimas de sus abusos. En cambio, le pidió a Epstein que mantuviera sus relaciones con esas mujeres fuera de su vista.
“Si no es mucho pedir, por favor disfrútalo, pero mantenme alejada de eso”, escribió. “Me quedaré contigo sin importar qué, mientras seas feliz. Te amo”.
Obtener una tarjeta de residencia
Cuando solicitó ingresar a Columbia, Shuliak se había quedado en Estados Unidos más del tiempo permitido por la visa de estudiante que obtuvo en 2010.
A principios de 2013, Epstein encontró una solución para mantenerla en el país. Dos años antes, Nueva York se convirtió en uno de los primeros estados en legalizar el matrimonio igualitario. Epstein concluyó que un matrimonio en Nueva York entre dos mujeres podría ser la forma más fácil de obtener la ciudadanía estadounidense sin levantar sospechas.

Epstein eligió a una mujer de 30 años de Minnesota para que fuera su esposa. Brad Edwards, el abogado de la mujer, dijo que su clienta fue víctima de Epstein y que no podía hablar sobre su situación. Pero dijo que “a nadie se le permitía ni se atrevía a desobedecer a Jeffrey Epstein”.
Después de la boda, un abogado migratorio de Brooklyn que trabajaba para Epstein presentó un formulario de inmigración en el que indicaba que la mujer quería registrar a Shuliak como su esposa y beneficiaria. La solicitud fue aprobada e Inmigración desestimó los procedimientos de deportación. Meses después, Shuliak obtuvo una tarjeta de residencia.

En mayo de 2018, ella se convirtió oficialmente en ciudadana estadounidense. Un año después, Shuliak y su esposa se divorciaron. Según un informe publicado este año, la exesposa de Shuliak afirmó que había sido obligada a casarse. La mujer afirmó que no sabía que la boda se había programado apenas unos días antes de la audiencia de deportación de Shuliak.
La llamada desde la cárcel y el testamento
A principios de 2019, Shuliak vivía en la mansión de Epstein en Nueva York y llevaba a su gato, Blueberry, cuando viajaban juntos.
Ya era una dentista con licencia en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en Florida y en Nuevo México después de terminar la carrera en 2015. No hay pruebas de que ejerciera de forma activa la profesión. Se dedicaba a administrar las propiedades y el personal de Epstein.

A mediados de junio de 2019, la pareja viajó a París y el 6 de julio, Epstein regresó a Estados Unidos, mientras que Shuliak se quedó en Europa. Cuando el avión de él aterrizó en el aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey, agentes federales lo arrestaron.
Un mes después de su arresto, en una llamada telefónica de 20 minutos desde la cárcel, Epstein le dijo a Shuliak que los cargos federales por tráfico sexual tomarían más tiempo en resolverse de lo que había pensado. Le aconsejó que buscara otro lugar donde quedarse por el momento, según un relato de la llamada proporcionado por el abogado de ella a las autoridades federales. El abogado, Maurice Sercarz, dijo que le había dicho “que fuera fuerte”.
A la mañana siguiente, el 10 de agosto de 2019, se descubrió que Epstein se había suicidado en su celda.
Poco antes de su muerte, Epstein modificó su testamento para dejarle gran parte de la fortuna de 600 millones de dólares que tenía en ese momento, incluido el anillo de diamantes “en contemplación de matrimonio”, según una nota escrita a mano. Pero la cantidad que recibirá no está clara. El patrimonio tiene un valor de entre 120 y 200 millones de dólares después de pagar enormes sumas a sus víctimas. Hay decenas de beneficiarios además de Shuliak, incluidos los hijos de Mark Epstein, quienes se perfilan para heredar 10 millones de dólares.

Sin embargo, Shuliak no renunció a su deseo de ser dentista. Para 2023, Solicitó ingresar a un programa dental posdoctoral en Columbia, para obtener una licencia para ejercer en el estado. El decano creó una “pasantía de facultad” especial para ella. Allí se graduó y recibió su licencia para ejercer en Nueva York.
A raíz de la publicación de los archivos de Epstein, Columbia degradó a Fine y destituyó a Magnani de sus puestos de liderazgo de exalumnos, pero no sancionó a Shuliak.



