
Trump rechazó la preocupaciones sobre una crisis a bordo del portaaviones que opera en Medio Oriente
El presidente negó que existan problemas de salud mental y abastecimiento; dijo que “pronto” podría declarar a Ormuz territorio estadounidense; autorizó la construcción de buques en astilleros extranjeros
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WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia el viernes al costo que implica para los marineros estadounidenses el despliegue récord de casi nueve meses en el USS Abraham Lincoln, en momentos en que aumentan las preocupaciones por la salud mental y los problemas de suministro a bordo del portaaviones que respalda las operaciones de Estados Unidos contra Irán.
En un breve encuentro con periodistas antes de volar a Nueva York para un evento destinado a destacar la caída de las tasas de delitos violentos en todo Estados Unidos, Trump rechazó que familiares hayan expresado inquietudes por la duración del despliegue e incluso afirmó que el despliegue de más de 260 días “no es ni de cerca lo suficientemente largo”.
“El barco se está trasladando, o se trasladará muy pronto, y será reemplazado por otro muy similar”, dijo Trump ante los periodistas antes de viajar a Nueva York. El relevo estará a cargo del USS George Washington, que ya inició su desplazamiento desde el Pacífico hacia Medio Oriente y dejó, al menos temporalmente, a esa región sin uno de sus portaaviones.
Trump llegó al cargo para un segundo mandato prometiendo evitar las prolongadas y costosas participaciones militares de Estados Unidos. Y después de iniciar la guerra con Irán, junto con Israel, el presidente y sus asesores dijeron que el conflicto se resolvería en cuestión de semanas. Los enfrentamientos ya tienen más de cinco meses.
Pero el viernes, durante su discurso sobre delincuencia en Garden City, Nueva York, reconoció que ha utilizado a las fuerzas armadas de Estados Unidos “un poco más de lo que quería”, al tiempo que volvió a afirmar que la operación estadounidense contra Irán va bien. Incluso, aparentemente en broma, afirmó: “Muy pronto estaré declarando el estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos”.
“Nunca me disculparé”, añadió Trump sobre la guerra y su impacto en los precios del petróleo. “Hice lo correcto”.
El Lincoln zarpó de San Diego el 21 de noviembre de 2025 para una misión inicialmente vinculada al Pacífico, pero fue redirigido hacia Medio Oriente antes del comienzo de la guerra contra Irán, el 28 de febrero. Desde entonces, su grupo de ataque participó de las operaciones estadounidenses y, según el Comando Central, acumuló más de 260 días en altamar, 10.000 vuelos y el empleo de unas 680 toneladas de municiones.
La misión terminó extendiéndose mucho más de lo previsto. El portaaviones debía regresar a Estados Unidos en mayo, pero la guerra y las interrupciones de las rutas habituales de abastecimiento prolongaron su permanencia. La propia Marina reconoció que las operaciones militares provocaron escasez de suministros y problemas con el correo. Según la fuerza, los responsables de la misión priorizaron los alimentos, luego los artículos de higiene y finalmente la correspondencia.
En las últimas semanas también aparecieron reportes sobre problemas de salud mental entre los tripulantes. La Marina negó que haya registrado un aumento de ideas o intentos suicidas, aunque se negó a proporcionar datos alegando razones de seguridad operacional y privacidad médica.
Un marinero cayó por la borda a comienzos de agosto y fue rescatado y atendido por el personal médico antes de ser trasladado fuera del buque. Las autoridades no aclararon si el episodio fue considerado un intento de suicidio. Los relatos de familiares habían incluido además referencias a otros tripulantes que habrían intentado arrojarse por la borda.
Los demócratas aprovecharon la controversia para exigir explicaciones al Pentágono. Legisladores como Richard Blumenthal y Ruben Gallego reclamaron información sobre el estado de la tripulación, la alimentación, las condiciones sanitarias y la disponibilidad de atención médica. También pidieron una visita bipartidista de supervisión.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rechazó los reportes y afirmó que la situación había sido “completamente tergiversada”. La controversia se produce mientras Washington mantiene el bloqueo de los puertos iraníes y no ofrece una hoja de ruta clara para terminar la guerra. Hegseth llegó a decir que la Marina puede mantener el bloqueo “indefinidamente”.
Reconfiguración de la Armada
Mientras enfrenta estas dificultades operativas, Trump impulsa además una profunda reconfiguración de la Armada.
El presidente firmó un memorándum que ordena abandonar el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) utilizado por los nuevos portaaviones de la clase Gerald R. Ford y volver a las tradicionales catapultas de vapor. La medida afectará al cuarto buque de la clase, el futuro Doris Miller, cuya construcción está prevista para comenzar a fines de este año.
El cambio podría costar cientos de millones de dólares. Trump tiene una larga disputa con el sistema electromagnético, al que considera demasiado complejo, caro y poco confiable. Sin embargo, la tecnología ya acumula miles de lanzamientos: el USS Gerald R. Ford había completado 36.863 operaciones mediante EMALS hasta marzo.
Sus defensores sostienen que el sistema requiere menos mantenimiento, ocupa menos espacio y permite reducir drásticamente el personal necesario para operar las catapultas: de alrededor de una docena de marineros a solo dos.
El cambio se produce, paradójicamente, cuando la Marina sigue teniendo dificultades para completar sus dotaciones. A comienzos de año mantenía unos 20.000 puestos sin cubrir en su flota.
Trump también autorizó por primera vez en décadas la posibilidad de construir buques de guerra en astilleros extranjeros. Los constructores navales extranjeros que hayan realizado inversiones importantes y permanentes en instalaciones estadounidenses podrán fabricar temporalmente hasta dos barcos en sus países de origen para acelerar las entregas y aliviar los cuellos de botella de la industria naval norteamericana.
El memorándum ordena además crear un quinto astillero de la Armada, destinado a ampliar la capacidad de reparación de submarinos y portaaviones.
Agencias AP, AFP y Reuters
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