
Trump se convierte en un problema para los republicanos y sus candidatos empiezan a tomar distancia
A pocas semanas de las elecciones legislativas, crece el temor en las filas oficialistas por la impopularidad del presidente
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WASHINGTON.- El gobernador del estado de Texas, el republicano Greg Abbott, quien tras casi 12 años en el cargo enfrenta un desafío mayúsculo en las elecciones del 3 de noviembre para revalidar su mandato en una ajustada disputa ante la demócrata Gina Hinojosa, tuvo la oportunidad esta semana de aparecer junto a la máxima figura de su partido en un escenario en San Antonio: un tal Donald Trump. Sin embargo, el veterano dirigente e histórico aliado del presidente desistió.
“Tenía actos programados para ese día”, se justificó Abbott, quien quiere evitar convertirse en la cara de una posible derrota en un bastión republicano clave a escala nacional. Entre estrategas políticos, analistas, encuestadores y las propias filas partidarias, pocos creyeron en su argumentación.
A medida que se acercan los trascendentales comicios de mitad de término, que podrían redefinir el equilibrio de poder en Estados Unidos con una influencia decisiva para el segundo tramo del mandato de Trump, cada vez son más los republicanos que toman distancia de su líder en el tramo final de la campaña, ante los bajos índices de aprobación de su gestión y de su imagen.
“La caída en la popularidad de Trump es elocuente, y esto implica que las contiendas electorales en lugares donde jamás se esperaría que un republicano fuera vulnerable resultan, de hecho, difíciles para ellos. Por eso vemos a dirigentes distanciarse de él, incluso en estados como Texas”, señaló a LA NACION el politólogo Chris Edelson, de la Universidad de Massachusetts Amherst y autor de dos libros sobre el poder presidencial en Estados Unidos.

Un reciente análisis de la agencia Reuters reveló que dos tercios de los candidatos republicanos -41 de 62- en contiendas competitivas para la Cámara de Representantes (que renovará la totalidad de sus 435 escaños) y el Senado (35 de 100) marcaron diferencias con Trump en cuestiones políticas o le restaron importancia a sus vínculos con él.
“Durante mucho tiempo, los republicanos han respaldado al presidente en las buenas y en las malas. Pero aquellos que enfrentan verdaderas dificultades en las urnas necesitan diferenciarse”, señaló Ron Bonjean, estratega republicano y fundador de la firma de asuntos públicos ROKK Solutions, en Washington.
Esta semana, la senadora republicana por Maine, Susan Collins, marcó distancias con Trump durante su primer debate frente al demócrata Troy Jackson, y explicó que ha mantenido su independencia política al votar reiteradamente en contra de la agenda del presidente, como en la estrategia de aranceles, la aplicación de las leyes migratorias y el conflicto con Irán.

“No soy precisamente su legisladora favorita. Voté en contra de mi partido más que cualquier otro senador, independientemente de su afiliación política”, apuntó Collins, que irá por su sexto mandato.
Los demócratas, que intentarán recuperar al menos una de las dos cámaras del Congreso en las elecciones, buscan arrebatar a los republicanos el escaño de Maine en su esfuerzo por retomar el control del Senado.
La decisión de varios dirigentes de desmarcarse de Trump en una etapa tan avanzada del ciclo electoral pone de relieve lo mucho que está en juego para los republicanos, señaló Bonjean.
“Están haciendo todo lo posible para que los votantes comprendan que son mucho más independientes que el simple hecho de votar junto a Trump o estar de acuerdo con él el 100% de las veces”, añadió.
Según el promedio de encuestas que elabora The New York Times, el 60% de los norteamericanos desaprueba la gestión de Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero del año pasado y solo el 37% la aprueba.
“Los votantes vinculan los aumentos de precios al impacto de la guerra en Irán [que provocó un alza global del costo de la energía] y a los aranceles que lanzó Trump. Es una figura impopular, lo que tiene a los republicanos en pánico. Por eso están haciendo lo único que saben: distanciarse de él. Pero dudo mucho que eso funcione”, señaló Edelson.
Una encuesta de AP/NORC a fin del mes pasado reveló que apenas el 17% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump respecto al costo de vida, mientras que solo el 26% valida su manejo de la economía en general.

Pese a todo, Trump decidió meterse de lleno en la campaña electoral para apuntalar a candidatos republicanos con un frenético tour de 32 días con 36 actos en 17 estados. “¡Mis mítines están salvando al Partido Republicano otra vez!“, se congratuló el presidente esta semana.
El miércoles pasado, el republicano Mike Rogers (Michigan), inmerso en una de las contiendas al Senado más reñidas ante el demócrata Abdul el-Sayed, llamó a poner fin a la disputa arancelaria entre Estados Unidos y Canadá, al distanciarse de Trump por segunda vez en plena campaña.

Rogers, quien había respaldado la política tarifaria de Trump, afirmó en un anuncio que la disputa con el país vecino -fronterizo con Michigan- debería terminar “ahora mismo” para aliviar los costos que afrontan las empresas y los consumidores. “Acá sabemos que Canadá no es nuestro enemigo”, afirmó.
Consultado al respecto en el Salón Oval, Trump intentó minimizar el anuncio e interpretó el mensaje como una exhortación del candidato a Canadá para que llegue a un “acuerdo” con Estados Unidos.
Q: Mike Rogers called for an end with the trade war with Canada. Did he speak to you first?
— FactPost (@factpostnews) October 7, 2026
Trump: Well, I viewed it as though he wanted Canada to make a deal. We don't need Canada for anything. pic.twitter.com/TURKP1BvNB
El reclamo de Rogers se produjo apenas dos semanas después de que también cambiara de postura respecto a la guerra con Irán, vigente desde la ofensiva del 28 de febrero contra el régimen, al instar a terminarla cuanto antes para aliviar los aumentos de precios del combustible y los alimentos, temas sensibles en la campaña.
En un mensaje el jueves en su red Truth Social, Trump reconoció “conversaciones productivas” con Irán y anunció que las fuerzas norteamericanas no lo atacarán “en ningún momento antes de las elecciones de mitad de mandato”, en un claro intento por calmar las aguas ante la impopularidad del conflicto en Estados Unidos (76% de la población opina que no valió la pena, según una encuesta de SSRS para la CNN).
Según un audio filtrado publicado por medios norteamericanos, el candidato republicano al Senado por Texas, el fiscal general estatal Ken Paxton, declaró ante un grupo de donantes y lobbistas el mes pasado que la guerra con Irán y los altos precios de los combustibles están “lastrando” su campaña. “Yo no tomo las decisiones, y no sé qué hay detrás de algunas de ellas”, afirmó.
Pese a la revelación, Trump viajó a San Antonio y compartió un mitin de campaña junto a Paxton, quien según las encuestas se enfrenta a una contienda muy ajustada contra el demócrata James Talarico en un estado que Trump ganó por casi 14 puntos en los comicios de 2024 y que no eligió a ningún demócrata a nivel estatal desde 1994.
La estratega de campaña Sarah Longwell, crítica de Trump, comentó en un reporte de la cadena NPR que el bloque republicano está empezando a reconocer que el magnate “ya no tiene la fuerza que solía tener”, y que a medida que más ciudadanos muestran su descontento con la gestión presidencial, los legisladores se sienten más cómodos confrontándolo en temas prioritarios.
En Iowa, estado bajo dominio republicano que es uno de los mayores motores agrícolas de Estados Unidos por su producción de soja y maíz, la congresista Ashley Hinson, que ahora aspira a un escaño en el Senado, presentó su propia “agenda de asequibilidad” y también tomó distancia de Trump en uno de los ejes claves de la campaña a nivel nacional.
Iowa U.S. Senate Debate
— CSPAN (@cspan) October 8, 2026
Rep. Ashley Hinson (R) accuses Josh Turek (D) of being "too liberal" for Iowa.
Turek responds by pointing to his voting record in the State Senate, where he claimed to be one of the most bipartisan state Senators.
Full video: https://t.co/im01jfjVVz pic.twitter.com/4r8R1rzopa
“Los habitantes de Iowa están pagando el precio de los fracasos de Washington y merecen un alivio real que realmente reduzca los costos”, dijo Hinson, que incluso fue un paso más allá en el debate electoral que mantuvo esta semana con el aspirante demócrata Josh Turek.
“Seré la aliada del presidente cuando sea importante para Iowa, pero me opondré a él, y lo sabe porque hablo con él con regularidad, sobre asuntos que perjudican a nuestro estado”, indicó.
En el estado de Florida, convertido en un centro de poder de Trump, con su club Mar-a-Lago en Palm Beach como núcleo, la congresista republicana María Elvira Salazar había generado el mes pasado un inesperado temblor partidario con un anuncio de campaña en el que le pegó al magnate en uno de los lugares donde más le duele: su ofensiva migratoria.
Un mensaje al presidente Trump sobre inmigración | María Elvira Salazar pic.twitter.com/jEwtL7Mbe8
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) September 17, 2026
“Señor presidente, sus políticas migratorias han ido demasiado lejos”, le espetó la histórica aliada del magnate, de origen cubano, en un video de 30 segundos grabado frente a la Casa Blanca. “Cuidado con lo que le dicen sus asesores. Los mismos hispanos que lo llevaron a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados”, advirtió la congresista del Distrito 27, que abarca el condado Miami-Dade, quien busca la reelección.
Furioso, Trump escaló sus críticas contra Salazar en una serie de publicaciones en las que llegó a pedir su “reemplazo” de cara a las elecciones del 3 de noviembre. “No es más que una traidora”, escribió un usuario en una publicación compartida por el presidente.
A pesar de las señales de desconfianza en sus propias filas, el mandatario aún sostiene en público que su figura es un activo clave para impulsar a los candidatos republicanos. Sin embargo, la inédita convención partidaria de mitad de mandato del mes pasado en Dallas —la llamada “Trump-a-palooza”, con largos discursos del presidente— habría resultado contraproducente.
Según los sondeos, la intención de voto genérica, un indicador clave de las elecciones, se inclinó a favor de los demócratas “casi en ese preciso momento”, notó la CNN.
“El ascenso de los demócratas en las encuestas, iniciado a principios de septiembre, aún no se detuvo. A hoy, registran una ventaja de 8,9 puntos en la intención de voto genérica para el Congreso: se trata de su nivel más alto en este ciclo electoral”, apuntó en su sitio Nate Silver, reconocido como un gurú electoral en Estados Unidos.
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