
Trump suma otro revés legal: ordenan frenar la construcción del fastuoso salón de baile en la Casa Blanca
El presidente recurrirá a la Corte luego de que un tribunal de apelaciones dictaminara que las obras Ala Este necesitan la aprobación del Congreso; “esta decisión injusta debe ser revocada en su totalidad”, sostuvo el magnate
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WASHINGTON.- El amplio abanico de batallas legales de Donald Trump sumó este viernes otro eslabón, luego de que anunciara que apelará ante el máximo tribunal el fallo de una corte de apelaciones que dictaminó que el gobierno norteamericano debe frenar la construcción del salón de baile en la Casa Blanca impulsada por el presidente porque el proyecto carece de la aprobación del Congreso.
“Apelaremos de inmediato ante la Corte Suprema [...]. Esta decisión injusta debe ser revocada en su totalidad”, señaló Trump en un extenso posteo en su red Truth Social, en el que sostuvo su argumento de que la obra prevista en la principal sede del poder norteamericano —financiada con fondos privados a un costo estimado en 400 millones de dólares— es necesaria para la “seguridad nacional”. Además, la calificó como un “centro militar”.

La decisión que tomó un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia, sede de la capital de Estados Unidos, con una votación de 2-1, respaldó el fallo emitido en abril pasado por un juez federal que ordenaba detener la construcción hasta que el Congreso autorizara expresamente el proyecto, ya que Trump no tenía la autoridad individual para llevarlo a cabo.
“El hecho de si debe o no construirse un gran salón de baile corresponde decidirlo al Congreso y no es un asunto para que el Poder Ejecutivo actúe por cuenta propia”, remarcó el fallo. “Cada presidente es un inquilino temporal, no el propietario, de la Casa Blanca”, agregaron los dos jueces que votaron a favor de frenar la construcción.
De todas formas, la Corte de Apelaciones suspendió la ejecución de su fallo durante 14 días para permitir que la administración Trump recurra ante la Corte, lo que el presidente ya avisó que hará.
“El Ejército y el Servicio Secreto ven este fallo horrendo, motivado políticamente y contrario a la ley, como una amenaza a la seguridad nacional, en el sentido de que todo el complejo se está construyendo para la protección de nuestro país y, adicionalmente, de todos los futuros presidentes”, amplió el presidente en un furioso descargo en redes sociales.
Two Obama and Biden Appellate Court Judges just voted against the desperately needed Military Center, required for the National Security of Washington, D.C., and our Country, itself. Highly Respected Judge, Neomi Rao, stated the following key points, among others, in a strongly… pic.twitter.com/1qdSyouuKi
— Commentary Donald J. Trump Truth Social Posts On X (@TrumpTruthOnX) August 7, 2026
El año pasado, Trump había anunciado entre bombos y platillos la ampliación de unos 8360 metros cuadrados y procedió a demoler el Ala Este de la Casa Blanca para el proyecto, que generó fuerte resistencia en la oposición demócrata en el Congreso.
La resolución de este viernes ratificó una medida cautelar obtenida por el Fondo Nacional para la Preservación Histórica, una organización privada sin fines de lucro que había presentado una demanda el año pasado después de la demolición encarada para concretar el proyecto.
El fallo de la Corte de Apelaciones se emitió con una decisión dividida. Los jueces Patricia Millett (designada por el expresidente Barack Obama) y Bradley García (por Joe Biden) conformaron una mayoría de dos votos contra uno, mientras que Neomi Rao (nombrada por Trump) emitió un voto disidente. El mandatario republicano hizo notar esa particularidad en su posteo en Truth Social.

“La decisión, que está totalmente equivocada en el tema vital de la legitimación, de la que el demandante carece por completo, pone en grave peligro las vidas y el bienestar de las personas que trabajan, y trabajarán, en la Casa Blanca, incluyendo a todos los futuros presidentes de Estados Unidos y sus familias, así como las vidas de todos los visitantes, como jefes de Estado”, sostuvo Trump.
Según describió el magnate, el proyecto incluye refugios contra bombas, un hospital de última tecnología, instalaciones militares ultrasecretas, techos y cubiertas a prueba de drones, y vidrio a prueba de balas y explosiones, entre otras características.
“Todo está unido como una gran, costosa y muy compleja unidad, vital para la seguridad nacional y las operaciones militares”, indicó Trump, que además del salón de baile ha impulsado otros proyectos para remodelar edificios gubernamentales y monumentos en la capital del país.

Los jueces Millett y García remarcaron en su decisión que no existe precedente histórico de que un jefe del Poder Ejecutivo derribe partes sustanciales de la Casa Blanca “unilateralmente y utilizando fondos recaudados de forma privada”.
En una reacción al fallo de este viernes, el Fondo Nacional para la Preservación Histórica expresó que la decisión reafirmó “el derecho del pueblo estadounidense a expresar sus opiniones sobre los lugares históricos que aprecia”, incluida la Casa Blanca.
National Trust President and CEO Brent Leggs released the following statement in response to today's ruling to uphold the lower court’s decision to block the above-ground construction of the White House ballroom.
— Saving Places (@SavingPlaces) August 7, 2026
Learn more: https://t.co/IW7FNgozc3 pic.twitter.com/oikTVINR8T
“Desde el principio, nuestra posición ha sido clara y constante: la ley establece que solo el Congreso puede autorizar la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca”, remarcó en un comunicado Brent Leggs, presidente y director ejecutivo del grupo.
En medio de la polémica que generó el proyecto de Trump entre los legisladores y la opinión pública, en junio pasado siete senadores republicanos se habían unido a los demócratas para votar a favor de bloquear la construcción del salón de baile hasta que el Congreso la autorizara formalmente, pero la resolución no llegó a buen puerto al no alcanzar los 60 votos necesarios.
El costo de la obra también quedó en el centro del debate, luego de que se duplicara respecto a las proyecciones iniciales (pasó de 200 a 400 millones de dólares). Trump afirmó que los fondos provendrían de donantes privados, aunque durante el proceso surgieron dudas sobre el precio final de la obra y si efectivamente no insumiría en parte fondos públicos.



