
Miradas de vanguardia sobre la periferia del Mundial
Plano detalle de una antigua cocina a leña. Se ven destellos de fuego entre la madera en su tránsito al rojo vivo. Chispas. Travelling a una casa patagónica, su mobiliario, objetos de cerámica como en una naturaleza muerta, una ventana por la que se advierte la caída de la nieve. Luego otra toma en la cocina. Tres mujeres bien abrigadas de unos cincuenta o sesenta años se enciman contra una radio a transistores. Luego de un breve y tenso silencio se las escucha gritar “gol” de forma casi demencial y con tanta lana encima parecen hacerse las tres un ovillo siberiano, pero están en Bariloche y quien las ha puesto a gritar fuera de contexto en un ejercicio que tiene más de psicodrama que de ficción es Narcisa Hirsch (Berlín, 1928), pionera del cine experimental argentino.
El cortometraje rotulado (ni siquiera está claro que sea su título) “Mundial” fue filmado en Super 8 (tecnología de culto como el disco de vinilo) en el invierno de 1978 como un ejercicio de Narcisa junto a Elías Cherñajovsky y Sergio Levin para un seminario del Instituto Goethe. Claro que, a pesar de su presunto título, “Mundial”, no muestra nada del Mundial 78 que no sea lo que podríamos llamar su periferia. El comienzo es sublime. Una plaza vacía, apenas algunas palomas se apresuran a cruzarla, y solo la voz grabada en el backup de la memoria de José María Muñoz (“el relator de América”) como todo sonido. Se podría hacer una lectura política de esta secuencia, pero lo más probable es que Hirsch no haya tenido ninguna excepto filmar el vacío de un fenómeno cultural que lo absorbe todo. Así, las escenas del cortometraje son presentadas por unos cartelones como los del cine mudo con instrucciones como las de las obras del movimiento Fluxus (las del libro Pomelo de Yoko Ono, por ejemplo) . “Hacer gritar gol a un grupo de señoras en una cocina filmar”.
Pero lo mismo podría haber escrito “Poner a dos enfermeras frente a un televisor y que pregunten si ya van a los penales filmar”, por caso. Porque eso es lo que está pasando en 2022, cuando es difícil abstraerse del Mundial aunque se juegue en un artificio desértico. Dos enfermeras dentales se cruzan frente a un televisor en una clínica del barrio Norte de Buenos Aires y en un pasillo que es como un lounge secreto de la sala de espera se detienen frente a un televisor chato en los últimos minutos del alargue entre Japón y Croacia. Los barbijos (¿vuelven?) no hacen más que resaltar los ojos del asombro, como si fueran mujeres islámicas de riguroso velo.
En “Mundial”, producción perdida en la filmografía de Hirsch, que sigue activa a los 94 años, está claro que a la directora poco le importa que el país estuviera atravesado por la expectativa del team de Menotti y que lo suyo son intersticios sarcásticos, una deconstrucción de los elementos que forman parte de una coreografía colectiva cada cuatro años. En otro momento de este corto rescatado por su sobrino Tomás Rautenstrauch y que fue restaurado y digitalizado por la University of Southern California (USC) en un proyecto dirigido por la investigadora Erin Graff Zivin, una pelota intenta rodar por la nieve patagónica sin éxito: “Comprar una pelota de fútbol filmar”. Es interesante que el corto sea contemporáneo de una de las obras más raras de Marta Minujín. Una pintura (no es el soporte por el que más se la reconoce) llamada “Mi mundial” la muestra tomando sol, despreocupada, en una terraza con la cancha de River Plate muy abajo, al fondo. No solo resulta inimaginable la posibilidad de una Minujín de solárium sino que para junio/julio de 1978 el frío calaba los huesos. También aquí podría sobreinterpretarse la obra y aludir a una intención política que, en todo caso, es puro desdén.
Son miradas femeninas (de artistas que nunca se consideraron feministas), pero sobre todo vanguardistas, sobre un fenómeno omnipresente. Capaz de alterar hasta la intimidad aséptica de un consultorio dental.
(Esta columna fue escrita y enviada en la víspera de la semifinal entre Argentina y Croacia, con total incertidumbre sobre el partido.)




