Reseña: La herencia, de Vigdis Hjorth
2 minutos de lectura'

Entre los múltiples malentendidos que la literatura o el mercado alimentan a diario –como, por caso, el de confundir o igualar ficción con mentira– está la idea cada vez más explícita de que una historia tiene valor solo por ser verdadera, un dulce que cualquier novelista serio o escritor de non fiction ídem –dos modulaciones del diálogo con lo real– jamás aceptarían.
El último libro de la noruega Vigdis Hjorth, en esencia la historia de un conflicto actual por una herencia que reaviva una oscura secuencia del pasado, se basa en hechos autobiográficos que la justifican largamente, pero al mismo tiempo revela lo complejo y en ocasiones engañoso que resulta hacer una crónica de la propia vida, como si lo catártico obturara otros –imprescindibles– criterios.
La herencia es una novela que abusa de toda clase de repeticiones, atiborrada de innecesarias preguntas retóricas y que utiliza con tosquedad mecanismos demasiados expuestos para sostener algo así como una intriga. Por último, las eventuales dificultades o particularidades de la traslación a una lengua tan distinta no alcanzan para disimular la estrechez de una escritura que pareciera concebir lo poético, o cualquier clase de búsqueda, como una licencia, un exceso que el drama no puede permitirse.








