
Todos tenemos una (o varias). Algunas nos dan vergüenza y otras orgullo, al punto de querer incluirlas en nuestro currículum. Contanos tu experiencia.
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Por Alejo Kraus.
>> La ex fanfarrona. Después de cortar, se pone más linda que nunca: va al gimnasio, se arregla el pelo, tal vez hasta se opera las tetas y se viste de otra manera. No terminás de entender de dónde salió está nueva femme fatale y por qué no hacía todo eso cuando estaban juntos. Además, no querés ser paranoico, pero parece que ella deseara asegurarse de que la veas en su nueva y mejorada versión. Incluso, puede llegar a aparecerse con su nuevo novio: un tipo alto y exitoso, que se parece mucho a Brad Pitt…
<b> >> La inevitable. </b>
>> La ex que se la tragó la tierra. Desde que cortaron, es como se hubiera mudado a Júpiter: nadie sabe nada de ella; nadie la vió nunca más. No sabés cómo se las ingenió para desaparecer o si entró en un programa de protección de testigos, pero el hecho es que se esfumó sin dejar rastros. Al principio, es lo mejor que te puede pasar: te permite seguir con tu vida y recuperarte del duelo sin siquiera preocuparte por encuentros incómodos. Después de un tiempo, tal vez te gustaría saber cómo está y qué fue de su vida, pero ya no sabés cómo ubicarla.
<b> >> La ex familiera. </b>
>> La ex roba-amigos. Desde que cortaron, insiste en que ella también tenía una relación con tus amigos/as y se niega a dejar de verlos. Va a los mismos lugares que vos y se encuentra con las mismas personas. Puede ser un último recurso para no perderte o porque realmente se hizo amiga de tu grupo. Este tipo de ex tiene un subtipo mucho más extremo: la ex que terminó con un amigo tuyo. Muchos podrían acusarlos a ambos de no tener códigos, pero a veces, como decía Tanguito: "el amor es más fuerte" (perdón por la cita cursi). Otras veces, pasó tanto tiempo que el tema de los códigos ya caducaron y es simplemente una coincidencia graciosa.
<b> >> La ex gauchita. </b>
>> La ex revisionista. A toda costa, quiere hacer una autopsia de la relación y, por desgracia, no la quiere hacer solita. "Necesita" entender qué pasó, por qué se terminó, cuándo empezó el fin… Te pide una y otra vez que se encuentren a tomar un café "para hablar" y jura que será la última charla, pero lo mismo te dijo las siete veces anteriores. Vos ya no sabés cómo explicarle que simplemente no querés tomar más cafés ni nada con ella, que "no soy yo, ¡sos vos!"
<b> >> La despechada. </b>
>> La inolvidable. Esa que te dejó a vos deshecho, confundido, sin entender cómo ni por qué un día decidió irse sin mirar atrás. Vos creías que estaba todo bien; ella explicó entre dientes que, desde su punto de vista, nunca estuvo "todo bien." Te dejó solo, con el corazón roto y sin explicación. Tus amigos pasaron a odiarla y a tener que soportarte hablando de ella, pidiendo respuestas. Después, ya no alcanza con tus amigos: se lo contás al peluquero, al tachero y a tus nuevas citas. Todos te miran con la misma cara que dice: tedio. Pensás que nunca la vas a superar, pero, por suerte, no es cierto -todas las heridas, con el tiempo, cicatrizan.
<b> >> La ex con la que está todo bien. </b>
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