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JULIETA. No tiró abajo paredes, pero renovó pisos, cambió ventanas y agregó placares. Y si bien se trajo casi todos los muebles de su antigua casa, se dedicó a buscar detalles coloridos y toques originales.
ELENA. Amante de la luminosidad del blanco, armó los espacios sobre una caja neutra que le permitió jugar con coloridos detalles. "Creo que para disfrutar plenamente de un espacio es importante estar pendiente de los detalles cotidianos".
NATACHA. Tiene 25 años, estudió cine, es chef, trabaja en un restaurante y vive con sus tres perros. Cuando llegó el momento de elegir, prefirió una opción dividida en dos ambientes, para tener privacidad y cocinar sin preocuparse por el olor.
