En el resurgimiento de otras variedades más allá del Malbec, algunas uvas de origen italiano se adaptaron muy bien a nuestro suelo. Con diversidad, vinos modernos y fáciles de tomar, aquí cinco etiquetas.
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Por Verónica Gurisatti
Argentina es el quinto productor mundial de vinos después de Francia, Italia, España y Estados Unidos. Y si bien el 65% de lo que produce es Malbec, otras uvas con mucho potencial están en pleno crecimiento. Uno de los grandes diferenciales de la geografía local, con respecto a otros del Nuevo Mundo, está en su variedad de suelos, cepas, estilos y terroirs: así lo reflejan las góndolas que ostentan cada día más y más etiquetas. En la actualidad, lo que se distingue con claridad es una resurgimiento de la Bonarda, el Sangiovese, el Pinot Grigio y el Tocai, cepas de origen italiano que se adaptaron muy bien a nuestro suelo contribuyendo a la diversidad.
La Bonarda es la segunda uva tinta más plantada y la madre de nuestros vinos comunes. Desde hace unos algunos años, las bodegas comenzaron a elaborar una pequeña parte de su Bonarda con los mismos cuidados que usan para el Malbec, obtebiendo resultados excelentes. El Sangiovese, el Pinot Grigio y el Tocai son ejemplos en los que Argentina demuestra su potencial, aunque se produzcan en cantidades muy chicas y se comercializan en nichos pequeños. Un mercado maduro debería tender al equilibrio entre distintos estilos y variedades, los conocedores buscan calidad más allá de la región o de la cepa. Aquí, 5 marcas que vale la pena probar.
Mairena Reserve Bonarda 2014
Familia Blanco Wines - Luján de Cuyo, Mendoza - $420

Un Bonarda de alta gama como pocos: sobrio, elegante, complejo y a la vez muy fácil de beber. Elaborado con uvas de antiguos viñedos de Ugarteche (Luján de Cuyo) y 12 meses de crianza en roble francés, se destaca por su estilo moderno e internacional, muy buscado por el consumidor de hoy. Tiene carácter frutal, aromas de evolución, frescura, suave textura y una firme acidez que equilibra muy bien los taninos con la fruta. Es mucho más rico con carnes braseadas, guisos y estofados como el goulash.
Pinot Grigio 2016
Las Perdices - Luján de Cuyo, Mendoza - $185

Pinot Grigio aromático y delicado que logra ser refrescante sin ser invasivo y consigue una marcada personalidad con un perfil bajo y definido. Elaborado por el enólogo Juan Carlos Muñoz con uvas de Agrelo (Luján de Cuyo), es un blanco de clásico estilo Nuevo Mundo: joven, frutado y sin madera, con notas cítricas y florales, y un paso por el paladar suave y fresco, con la acidez bien balanceada y un larguísimo final. Ideal para acompañar quesos de cabra, tartas, arroces, carnes blancas y frutos de mar.
Escorihuela Gascón Sangiovese 2015
Escorihuela Gascón - Luján de Cuyo, Mendoza - $270

Tinto fuera de lo común de un estilo singular, elaborado con uvas Sangiovese de antiguos viñedos de Agrelo (Luján de Cuyo) y con sólo 7 meses en roble americano y francés. Muy buen exponente de la variedad, sobresale por su complejidad de aromas –frutados, tostados, mentolados–, sabor intenso, taninos dulces, equilibrio, cuerpo suave y final fresco que recuerda al romero. Está en su mejor momento y se disfruta mucho más con quesos ahumados, pollo de campo, risottos y pastas.
Alfredo Roca Fincas Tocai 2016
Familia Roca - San Rafael, Mendoza - $140

El sur mendocino también se destaca por sus excelentes vinos blancos como este Tocai joven y refrescante, elaborado por una bodega tradicional con uvas de antiguos viñedos de San Rafael. No tiene paso por madera y su expresión frutal, que sorprende por su carácter simple y sin complejidades, desprende aromas cítricos y florales, paladar suave y delicado, una acidez justa y un final prolongado, por eso sigue consolidando su lugar en el mercado. Ideal para acompañar tortillas, ensaladas, provoletas, carpaccios y rabas.
Durigutti Bonarda 2015
Familia Durigutti - Luján de Cuyo y Rivadavia, Mendoza - $250

Todos los vinos de este emprendimiento son de altísima calidad, y este blend de terroir es uno de los referentes de la Bonarda creado por los hermanos Héctor y Pablo Durigutti, dos enólogos mendocinos que conocen muy bien la variedad. Elaborado con uvas de Agrelo y Rivadavia, y con 9 meses de crianza en barricas de roble francés, es fresco, frutado y fácil de tomar, sus aromas invitan a beberlo y tiene mucha vida por delante. Ideal para acompañar desde picadas hasta pizzas, empanadas y parrilladas.
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