A 111 años del nacimiento de Atahualpa Yupanqui: diez canciones para recordarlo

Atahualpa Yupanqui
Atahualpa Yupanqui
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31 de enero de 2019  • 17:22

Nació el 31 de enero de 1908 cerca de la ciudad de Pergamino, al norte de la provincia de Buenos Aires. Su padre era de origen quechua, oriundo de la provincia de Santiago del Estero, y su madre, de apellido Aramburu, era criolla de padres vascos. Su infancia transcurrió en Agustín Roca (partido de Junín), donde su padre trabajaba en el ferrocarril como telegrafista y se dedicaba también a la doma de caballos. Fue reconocido en Europa y el mundo. Su música trasmite la honda profundidad del hombre de vida sencilla. Sus canciones son historias existencialistas que unen a los seres humanos con sus tristezas y el paisaje que habitan.

Inicialmente estudió violín con el cura del pueblo. Más tarde aprendió a tocar la guitarra en la ciudad de Junín con el concertista Bautista Almirón, su único maestro.

En 1917, pasó unas vacaciones familiares en la provincia de Tucumán, y allí conoció una nueva música, e instrumentos, como el bombo y el arpa india, y sus propios ritmos, la zamba, entre ellos. La temprana muerte de su padre lo convirtió prematuramente en jefe de familia. Fue improvisado maestro de escuela, luego tipógrafo, cronista y músico. Conoció Jujuy, los Valles Calchaquíes y el sur de Bolivia, paisajes que tanto influirían en su lírica.

En enero de 1932 participó en la fallida revolución contra los militares que habían depuesto a Hipólito Yrigoyen, en la cual estuvieron envueltos también el coronel Gregorio Pomar y el escritor Arturo Jauretche, quien inmortalizó el hecho en su poema "El Paso de los Libres". Después de la derrota debió exiliarse.

Al volver, recorrió Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Jujuy. Visitó nuevamente el altiplano en busca de testimonios de las viejas culturas originarias. Retornó a los Valles Calchaquíes, viajando a lomo de mula por los senderos jujeños.

En Tucumán, en 1942, conoció a la pianista y compositora francocanadiense Nenette Pepín, con la que convivió los siguientes 48 años, y quien compondría más de sesenta de sus canciones. Tuvieron un hijo.

A causa de su afiliación al Partido Comunista, Yupanqui sufrió la censura durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Fue detenido y encarcelado varias veces: "En tiempos de Perón estuve varios años sin poder trabajar en la Argentina... Me acusaban de todo, hasta del crimen de la semana que viene. Desde esa olvidable época tengo el índice de la mano derecha quebrado. Una vez pusieron sobre mi mano una máquina de escribir y luego se sentaban arriba, otros saltaban. Buscaban deshacerme la mano pero no se percataron de un detalle: me dañaron la mano derecha y yo, para tocar la guitarra, soy zurdo. Todavía hoy, a varios años de ese hecho, hay tonos como el si menor que me cuesta hacerlos. Los puedo ejecutar porque uso el oficio, la maña; pero realmente me cuestan", contó una vez.

Cuando el peronismo reprimió a los indígenas que habían llegado a Buenos Aires a reclamar, Atahualpa escribió: "¡Hermano kolla! Todas las voces del arte barato, del provincianismo comercializado, te llamaron a sus centros. Hasta que al fin supiste cómo duele el engaño. Tú, indio del Ande, mestizo de la Puna, huésped de Buenos Aires, fuiste echado a patadas".

La cantante Edith Piaf lo invitó a actuar en París el 7 de julio de 1950. Posteriormente, viajó extensamente por Europa, donde su arte fue muy valorado.

El reconocimiento del trabajo etnográfico de Yupanqui se generalizó durante los años sesenta, y artistas como Mercedes Sosa, Alberto Cortez y Jorge Cafrune grabaron sus composiciones y lo hicieron popular entre los músicos más jóvenes.

En 1967 realizó una gira por España estableciéndose finalmente en París. En 1986, el Gobierno de Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

El 14 de noviembre de 1990 falleció en Buenos Aires su esposa Paula Nenette Pepín. Dos años después, en 1992, Yupanqui volvió a Francia para actuar en la ciudad de Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo de 1992. Sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado bajo un roble europeo, como el quiso.

Repasamos 10 canciones para recordar su trayectoria:

"Los ejes de mi carreta"

"Malambo" (con explicación)

"A la noche la hizo Dios"

"Los hermanos"

"Le tengo rabia al silencio"

"Guitarra dímelo tú"

"La Nadita"

"Danza de la Luna"

"Preguntitas sobre Dios"

"Bagualas y caminos"

"El arriero"

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