Adiós. Cómo cambia la forma de hablar antes de separarnos
Un estudio reciente da indicaciones de que antes de que te hagan ghosting o alguna de las nuevas maneras de decir que se terminó, hay cambios en la forma de expresarnos. Datos para anticiparte.
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Hasta la década de los ochenta o los noventa te “separaban” por el teléfono fijo, y si quedaba algo de cariño a lo sumo te citaban en un bar donde tu futura ex pareja -revolviendo un pocillo de café- pronunciaba la frase terminal: “tenemos que hablar”. Hasta que llegó WhatsApp y cambió para siempre el lenguaje del adiós. Ahora el ghosting es señal suficiente de que el hechizo terminó, un gesto mudo pero elocuente, y que acabamos naturalizando, como todo en esta vida. Sin embargo, las personas empezamos a despedirnos de una relación mucho tiempo antes de expresar la intención, sostiene un estudio realizado por tres psicólogos de la Universidad de Texas, en Austin (EE UU). Es decir, hablamos del tema sin mencionarlo directamente, con eufemismos y giros que se repiten hasta seis meses después de haber roto.
Para tener en cuenta
Lo interesante es el campo de pruebas al que recurrieron los investigadores para demostrar su teoría: sel foro de rupturas de Reddit donde miles de usuarios volcaban sus experiencias al momento de ponerle final a un amor. Ese riquísimo material se convirtió en una tesis doctoral recientemente publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

“Te mereces algo mejor”, “necesito tiempo”, “no sos vos, soy yo” y tantas otras frases hechas sonarían mucho más saludables para los sentimientos del dejado, que a fin de cuentas no es un adivino. No todos estamos en condiciones de decodificar tan finamente las entrelineas de un discurso, que, según el estudio, sin proponérnoslo, anticipan la voluntad de terminar hasta tres meses antes de tomar la decisión. Los expertos se tomaron el trabajo de revisar a lo largo de un año el intercambio de un millón de publicaciones de 6803 usuarios que ventilaban sus relaciones románticas en las discusiones del foro. Diseccionaron cada una de las palabras que usaban antes y después de cerrar la relación, encontrando indicadores de la intención hasta tres meses antes de comunicarla verbalmente.
- Un modo de hablar más personal e informal que el habitual con un aumento del uso de la primera persona, tanto del plural como del singular, seria un claro indicio. “Son señales de una pesada carga cognitiva. Su cerebro está muy ocupado intentando dilucidar algo y se vuelven más reconcentrados y egocéntricos”, explicaba Sarah Seraj, una de las autoras en una entrevista con el diario el país.
- Los verbos en potencial aparecen como luces de alarma entre las parejas que están comenzando el proceso de separación (“deberíamos” y “podríamos”), también las conjunciones causales como el “porqué”, o la repetición del “no” y el “nunca”.
- La falta de artículos y adverbios de lugar sorprendió a los investigadores, que lo interpretan como un monopolio total de las emociones en la conversación. “Antes de que la ruptura sea un hecho consciente, ya empieza a afectar al modo de pensar, y se refleja en las palabras.
Ha sido fascinante observar a través de la tecnología cómo se viven las separaciones en tiempo real” explicaba Kate Blackburn, otra de las autoras. Entre las conclusiones se advierte lo tóxico de permanecer en esos foros o discusiones retroalimentándose de la experiencia ajena. “Los que comentaron y discutieron acerca de sus separaciones durante largos periodos de tiempo estaban al cabo de un año mucho peor que los que dejaron de contar su vida y salieron al mundo real” destacan a propósito de las redes sociales, donde los usuarios investigados continuaban rumiando la separación hasta seis meses después.

A las cosas por su nombre. A la hora de cerrar una relación, haya sido importante o no, lo recomendable es juntar coraje y seguir el dress code de los vínculos sanos: ser directos, breves, hacerlo en persona y a tiempo, sugiere un artículo publicado en Psychology Today. Reunirse en un lugar neutral, evitar esas frases hechas y discusiones interminables, y limitar el contacto posterior al máximo posible. Finalmente se trata de no salir lastimados, y en paz.
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