
Adriana Salonia
Su primer papel fue en el film La Noche de los Lápices. Ahora interpreta a la ex mujer de Germán Palacios en Tumberos, se la puede ver en Rebelde Way y está filmando una película dirigida por Augusto Fernándes, junto a Lito Cruz
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1 – Sé que uno no le puede gustar a todo el mundo. Y cuanto antes lo entienda un actor, mejor. Yo digo bastante lo que pienso, y si uno se relaja y no se asusta en mostrarse como es, lo que sucede a la larga siempre es bueno. En lo artístico, a mí me ha tocado hacer muchas malas, personajes con los que a nadie le gustaría que se lo identifique. Mucha gente me ha dicho: "Ay, qué mala que sos", entonces, cada vez que me pasa eso, yo pienso: "Bueno, lo estoy haciendo bien".
2 – Sé que uno no puede ser como no es. Siempre estuve obsesionada por querer ser más inteligente. Empezaba a estudiar piano y ya quería tocar como la profesora. Y me angustiaba eso. Ahora sé que no es la forma. Ahora sé que hay que dejarse tranquilo.
3 – Sé que el arte salva. En las épocas más tristes de mi vida, he ido deshecha a un ensayo y salí amigada con la vida. Después de la pérdida de algún ser querido, de alguna pena de amor. Las penas de amor me quiebran. Yo era de las que creía que uno sí puede morirse de amor.
4 – Sé que la educación y la cultura son importantes. Ahora, en este momento terrible, estamos pagando las consecuencias de no haberle dado educación al pueblo.
5 – Sé que hay que bancarse estar bien. Yo ahora tengo trabajo, estoy bien, y me cuesta no sentir culpa, más en este momento que está viviendo el país. También, en mi caso, tiene que ver con que tuve una infancia muy difícil. Mi papá era médico y murió cuando yo tenía tres años. Eramos tres hermanas y mamá estaba embarazada de mi hermano. Mamá tuvo que salir a trabajar, nos quedábamos mucho tiempo solas, y fue muy duro estar sin padre.
6 – Sé que soy obsesiva, capricorniana, mi peor enemiga, que me gustaría ser más alta y que me apasiona actuar.
7 – Sé que nadie le hace nada a nadie. Hay que dejar de creer que uno es el ombligo del mundo. No hay que ponerse en víctima, y decir: "Ay, por qué me están haciendo esto a mí". Darse cuenta de que todos hacemos lo que podemos. La gente hace lo que puede, y uno también.
8 – Sé que mal de muchos, consuelo de todos, y no de tontos, y además sería muy bueno que los argentinos, que siempre nos creemos tan perdedores, dijéramos el refrán así.
9 – Sé que hay que dejar de vivir como si fuéramos eternos. Un día leí La insoportable levedad del ser, y ahí dice que él siempre vivió como si fuera un borrador que después pasaría en limpio. Un día, hará 8 años, tuve un accidente en auto y casi me mato. Entendí que no era eterna, y dije: "Sería bueno dejar el borrador para empezar a pasar en limpio".
10 – Sé que es bueno tener amigos que te ayuden a pensar y te den buenos consejos.





