
Aires afrodisíacos
Erotismo y buena comida en Te Mataré Ramírez
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Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan... se rehúyen, se evaden y se entregan." Como sucede en el poema de Oliverio Girondo, la seducción se adueña los domingos del restaurante afrodisíaco Te Mataré Ramírez. La propuesta combina dos placeres: la buena comida y las performances de contenido erótico. Los comensales -mayoría de parejas o grupos de amigos de las edades más diversas- comienzan a respirar una atmósfera envolvente desde el ingreso en el local.
Unas pesadas cortinas bordó armonizan con los cubremanteles de cada mesa y operan, en impecable complicidad, con la iluminación de mínimas velas y candelabros.
Mientras se esperan las sorpresas que depara el dúo de menú a elección, una de las paredes refleja diapositivas. Grabados rupestres, medievales, y egipcios son proyectados sólo por tener un denominador común. Se trata de imágenes que revelan los diferentes códigos adoptados por la pasión según pasan los años.
Dos actores, Silvina Laguna y Sergio Gambetta ponen el cuerpo y con sus interpretaciones marcan el temperamento de la carta. Untada de placer o Secreto inquietante, tal el nombre de las entradas de neto corte mediterráneo. Para acompañarlas, ella abre el juego y captura la mirada de los presentes con el ritual del baño, improvisado en una pequeña tina. El eterno recurso de la sábana blanca vela los contornos más deseados y agrega misterio al appetizer .
"Propongo un juego erótico. El que quiere jugarlo, se entrega." Las palabras del alma máter de Ramírez, Carlos De Césare definen el espíritu de la segunda performance. Una escena en la cual un engominado señor, teléfono celular en mano, decide improvisar un solitario strip-tease. Acordes inquietantes marcan el ritmo de las masculinas contorsiones veladas por los boxers de rigor. Una opción visual que llega junto con los platos principales: Con dos mujeres o Sexo light. La hora de los dulces se relaciona desde siempre con los intervalos dedicados al amor. Perversa emoción -pudding de pasas y nueces- o Mancha de rouge -helado de frutilla regado con licor de cassis y champagne- asaltan las bocas de los comensales. Momento propicio para que los amantes reproduzcan el juego de la manzana. Adán y Eva, con música clásica como telón de fondo, corren, se despistan, muerden y tocan. Parten juntos, como no podía ser de otra manera. Ya es medianoche, comienza el happy hour y el bar de encuentros se abre para los que aún no tienen compañero.
Restaurante afrodisíaco Te Mataré Ramírez. Paraguay 4062. Tel. 831-9156. Menú de tres platos preparado por el chef Esteban Fernández Gaffrey. Precio por cubierto, $ 20, bebidas aparte.






