
Amas de casa Las que mantienen la familia unida
Para la presidenta de la Unión Intercontinental, Tina Leonzi, todavía falta mucho en el mundo para que se observen los derechos de las amas de casa, y aun para que se aprecie en su medida la tarea que hacen. Ella lo explica así: "Si un día se nos ocurriera hacer una huelga general, el planeta entero debería detenerse..."
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En un audaz e iconoclasta arroz con leche siglo XX, las mujeres aprendieron a abrir la puerta para ir a trabajar. Con ese propósito salieron en estampida de las casas, dejando atrás su ubicuo trono de reinas de tiempo completo, el cual podía instalarse un rato en la cocina y al siguiente en cualquier otra parte del hogar donde las domésticas habilidades de las soberanas fuesen requeridas.
Sin embargo, las cifras estadísticas de fin de siglo dan que pensar, especialmente en estos momentos de desocupación, cuando la mujer -salvo la de algunos países del Primer Mundo- se ha visto obligada a pegar la vuelta al hogar, ante las escasas posibilidades de encontrar nuevo empleo.
Según datos de la Unión Intercontinental de Amas de Casa, en el mundo hay, aproximadamente, 2000 millones de mujeres que trabajan en el hogar, y, por supuesto, sin retribución. En Europa son 80 millones en esa misma condición y 8 millones en Italia. Y en la Argentina hay 6 millones de mujeres que, a la pregunta "¿profesión?", responden: "Ama de casa".
La señora Tina Leonzi, presidenta mundial de las amas de Casa, presidenta de la Unión Intercontinental de Amas de Casa y presidenta nacional del Movimiento Italiano Casalinghe, estuvo recientemente de visita en nuestro país, invitada por la entidad de amas de casa que preside Lita de Lazzari. Lograr una entrevista con la ilustre visitante, tan gentil y bien dispuesta, fue sólo cuestión de coser y cantar, cosa que, por otra parte, hacían antaño, con natural facilidad y alegría, las mujeres a la sombra de los varones.
-¿Cuánto hace que la liga existe en Italia?
-Es muy joven. Nacimos en 1982, después de comprobar que todas las mujeres actuaban en sindicatos u organizaciones laborales, pero no en una agrupación de amas de casa, que siempre había sido su tarea primaria.
-¿Cuál es el promedio de edad de las mujeres en estos grupos en Italia?
-Hay de todo; pero, en general, son un poco más grandes en el Norte, porque ya están insertadas y protegidas en el mercado laboral activo, mientras que en el Sur hay mujeres mucho más jóvenes porque la casalinghe (ama de casa) reproduce las condiciones culturales, sociales y económicas del territorio en que vive. En el Sur, trabajan menos fuera del hogar, pero mucho más dentro de él. Esto también ocurre porque en el Sur de todo el mundo es donde siempre hay una mayor desocupación. De cada tres sureñas de mi país, dos son desocupadas.
-¿Qué cantidad de mujeres integran el movimiento?
-No tenemos un registro. Trabajamos en grupos y tenemos 180 sucursales. Que haya más o menos mujeres depende de que estén funcionando en pueblos o en ciudades.
-Si son tan diferentes las edades de las del Norte que las del Sur, ¿cómo se unifican sus intereses?
-Las une la aspiración de que se les reconozca el derecho de trabajar.
-¿Las mujeres italianas perciben un sueldo por ser amas de casa?
-No, pero merecerían recibirlo. Eso es también un reclamo de la Federación Europea de Mujeres Activas del Hogar. Las leyes se ocupan de las que trabajan fuera del hogar, pero no de las que trabajan en él. Sin embargo, en Francia, Alemania, Luxemburgo, cuando nace el tercer hijo la mujer que deja de trabajar fuera del hogar recibe un subsidio del Estado. En Italia, el Estado contempla estos casos otorgándoles un millón de liras a las amas de casa y a las trabajadoras independientes. Las dependientes tienen una legislación aparte.
-¿Las mujeres que trabajan fuera del hogar están más protegidas que las amas de casa?
-¡Muchísimo más! Hay una gran diferencia en el tratamiento, y es una injusticia. Pero estamos en el camino de nuestro reconocimiento amplio como personas activas, debido a que, visto el tema desde la perspectiva de la seguridad en el trabajo, es en el ámbito del hogar donde se produce la mayor cantidad de accidentes, y no tenemos protección. En Italia hay un registro de 9000 muertes anuales por accidentes en el hogar. Cuando es invalidante, hay un reconocimiento; pero por muerte, aún no.
-¿Algún país reconoce como tarea remunerada la labor en el hogar?
-No, por eso trabajamos en conjunto las amas de casa de todos los continentes, porque nuestro esfuerzo en el hogar es un trabajo verdadero. Sin él, todas las economías de las naciones, de la Comunidad Europea, podrían colapsar. Somos el sostén de un grupo activo: nuestra familia. Al regreso de sus trabajos, nuestros familiares encuentran un remanso donde reponerse del desgaste cotidiano. A ellos nosotras les damos amor, educación, contención, un espacio confortable, paz, consuelo y alegría. Sin embargo, esta sociedad, los estados, sus dirigentes, los gobiernos, aún no reconocen en los hechos el lugar que nos merecemos.
-Con la globalización y el despido de tantas mujeres de sus trabajos, ¿aumentó el número de amas de casa?
-Sí, y es algo imparable. Por eso, también nos unimos, especialmente en el nivel mundial, porque esta tarea es interdependiente y todas vivimos el mismo problema en Europa, en Africa, en América...
-¿Qué es lo que más piden las mujeres?
-Que se comprenda y se respete la importancia de nuestra labor, que no sólo es afectiva, de valores, de principios, sino que también tiene rango de fuerza económica. Esta masa laboral no sólo da bienestar a la familia, además da riqueza al país, porque si las amas de casa hicieran una huelga general, se pararía el mundo. Esto nadie lo piensa.
-¿Con la unión de las ligas del mundo se está consiguiendo beneficios?
-No todavía, aunque nos estamos acercando. En Italia tenemos representatividad como grupo humano que trabaja. Creo que en poco tiempo comenzaremos a ser mejor escuchadas. Y ya estamos en las Naciones Unidas.
-¿Las mujeres jóvenes se interesan en estos movimientos?
-Sí, porque se sienten orgullosas de pertenecer a una organización con sus propios nombres. Por otra parte, no es importante si trabajan o no fuera del hogar, ya que en algún momento del día son, simplemente, amas de casa. Ahora se agregaron 14 organizaciones no gubernamentales de Africa, con tremendos problemas.
-¿Cómo se ven en el próximo milenio?
-No necesariamente como mujeres que limpiamos, barremos o cocinamos. Queremos que nos vean como somos: madres, esposas, ciudadanas, profesionales, consumidoras; como mujeres que participamos de los grandes procesos y esto se ve en el reclamo de todas. Las amas de casa caminamos con la civilización y coincidimos en todo, porque las alegrías y los padecimientos humanos no tienen fronteras.
En 1995, la IV Conferencia Mundial de las Mujeres convocada por las Naciones Unidas y realizada en Pekín exaltó el papel femenino en el mundo, los derechos de la mujer, su esfuerzo laboral a veces compartido con el hombre y otras, solitario; su participación activa en la vida social, política, cultural y empresaria; su necesidad de llegar a la plena alfabetización, a la justicia, al derecho de salir de la pobreza y de preservar su salud, a la necesidad de ser protegidas... Y nadie negó que todas esas mujeres eran también amas de casa.
Cómo combinar la idea de trabajo con la de cuidar de la familia
Lita de Lazzari
Presidenta de la Liga de Amas de Casa y vicepresidenta de la Unión Intercontinental de Amas de Casa
"La de ama de casa es una tarea que nunca dejará de ser nuestra y que no es fácil delegar. Somos las artífices de la paz en el hogar, las arquitectas de nuestras familias. Podemos ser brillantes profesionales sin dejar de ser dignas amas de casa, a veces robando horas a un descanso cada vez más exiguo. Que este nuevo siglo nos encuentre unidas, que podamos cambiar los hábitos del duro vivir por otros más confortables, como en el Primer Mundo; que la paz no sea una utopía y, por sobre todas las cosas, que podamos preservarla en el hogar."
Dra. Eugenia Sacerdote de Lustig
Médica e investigadora (3 hijos, 9 nietos)
"En mis tiempos fue muy difícil conciliar el trabajo profesional y el de ama de casa, pero tuve mucha suerte porque vivía con una cuñada y compartíamos los tiempos de nuestros hijos, acomodando los horarios a nuestros trabajos y a las necesidades de los chicos. Soy tan ama de casa como médica y una cosa no opaca la otra. Nunca va a desaparecer el rol del ama de casa y aunque ahora estoy sola, sigo siéndolo. Soy feliz en mi hogar, aunque lo que más lamento es que ya no puedo leer La Nación como lo hacía siempre.
Los sábados son de mi familia y mi mesa se alegra con los hijos y nietos. Ahí, con la mesa tendida, soy mamá y abuela a la vez, un rol que siempre me hizo feliz."
María Esther de Miguel
Escritora
"Me encanta ser ama de casa. Lo he sido siempre y lo soy. Trato, sí, de defenderme del espíritu fascista de muchas amas de casa que excluyen la posibilidad de ser otras cosas además de mujer de hogar. Para mí también existe el mundo, las plantas, los adornos y el tiempo de cocinar, aunque ahora lo hago esporádicamente."
Cecilia Grierson
(1859-1934)
Primera mujer argentina graduada como médica (1889). También fue docente primaria, secundaria y universitaria. En Europa estudió, entre otros temas, la relación y aplicación de las ciencias y artes domésticas para el perfeccionamiento de la vida dentro del hogar. Un trabajo suyo sobre la educación técnica de la mujer dio paso a la organización de las escuelas profesionales con ramas industriales y domésticas.
"Puesto que en el hogar se transcurre la mayor parte del tiempo, de las condiciones del mismo y de todo lo que con él se relaciona depende el bienestar y el perfeccionamiento de la humanidad."
Hillary Clinton
Vivencias muy lejos de casa (nota redactada durante su viaje a China, en 1995) "Este año, por primera vez, no pude estar con mi hija durante su primera semana en la escuela. Cuando Chelsea empezaba su decimoprimer grado, yo me encontraba en la Conferencia Internacional sobre la Mujer, en China, y después comencé un recorrido por Mongolia... Como ocurre con la mayoría de las adolescentes, mi ausencia preocupaba mucho menos a mi hija que a mí. Yo no podía dejar de pensar en que cada primer día de escuela desde el kindergarten su padre y yo la hacíamos posar para la fotografía habitual antes de llegar a la escuela..."
Dra. Miriam Levy Liuzzi
Vicedirectora del Instituto Italiano de Cultura (3 hijos y 3 nietos)
"No es fácil combinar las dos funciones y lo importante es organizarse. Cuando trabajo me olvido de lo que me espera en casa y viceversa. Nadie duda de que el hogar es el espacio de la mujer y soy feliz cuando estoy en él. De las tareas domésticas, la que más me gusta es cocinar. En Italia, la cocina es el centro de la casa y son muy amplias. Me asombra que aquí se les dé poco espacio, pero me pude adaptar. Ser ama de casa y profesional requiere un gran sacrificio y no cambio uno por otro. Los vivo con felicidad."
Herminia Mérega
Licenciada en Ciencias de la Educación, directora editorial del Grupo Santillana
"Cuando estoy en casa la disfruto. No tengo hijos y es el ámbito que cobija nuestros gustos personales. Mi hobby son los trabajos domésticos que otras pagan para que los hagan. Soy plomera y carpintera, tengo mi equipo de herramientas, mi colección de fresas y mis taladros, y los uso con cuidadosa dedicación porque soy detallista en todo. La cocina es sólo un divertimiento, pero la practico y me descansa. El papel del ama de casa nunca se perderá. Quizás en el futuro se practique transformado y acondicionado a los nuevos tiempos, pero siempre será el refugio placentero de quienes estamos muchas horas fuera de casa."
Marlene Dietrich
No sólo fue famosa por sus piernas, su actuación y su personalidad. El matrimonio y la maternidad mantuvieron latente su vocación de ama de casa quizás un poco desordenada, pero pronta a sacrificarse por las personas que amaba. Su esposo Rudolf Sieber dijo que lo que más apreciaba en ella era su habilidad para hacer buñuelos. Marlene era feliz en sus tareas hogareñas, incursionando en la cocina y prodigándose al marido y a la hija. Sin embargo, cuando ésta creció le reprochó a su madre: "Si algún día tengo un hijo, no lo dejaré sólo como tú me dejaste a mí". La vida no le fue fácil a esta brillante mujer que supo estar en primera línea con los soldados norteamericanos para luchar contra el nazismo. En una oportunidad, indecisa entre el teatro y el matrimonio, se sinceró así: "Si mi esposo tuviera un terrenito, no me disgustaría armar una chacra, vivir criando patos, pollos, cerdos y así salir de tantas preocupaciones."
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