
Andy García: recuerdos de La Habana
En su debut como director, el actor cubano-estadounidense filmó The Lost City, una película que se verá este año y que a él, en esta entrevista, lo lleva a evocar su añorada tierra natal
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Cuando cierra los ojos, Andy García recuerda hasta el último detalle de la granja de su padre. Recuerda el olor del polvo, las paltas que cultivaban y la enorme casa blanca en cuya sala lucía el gran piano de su abuela.
Era en Cuba, año 1960.
"Todavía puedo sentir las frías baldosas de nuestra casa –dice el actor–. "Todavía percibo el olor de la granja de mi padre. Recuerdo la calidad de la tierra en mis manos... era casi como arcilla, sin piedras. Era tan hermoso. Cuando yo era niño, éramos granjeros –agrega–. Plantábamos papas, pepinos y paltas. Después Fidel Castro tomó el país. La vida se puso cada vez peor para nosotros. El gobierno se apoderó de nuestras tierras. Las granjas desaparecieron, porque toda la tierra pertenecía al Estado. El dinero que teníamos en el banco pasó a manos del gobierno. Después se aprobó una ley y todo el mundo perdió derecho a sus propios hijos –prosigue García–. Los niños debían entrar en el servicio militar a los 12 años. Era obligatorio."
Fue entonces cuando su padre reunió a la familia en la cocina para comunicarle una dura decisión. El pequeño Andy, de sólo 5 años, iría con su madre, sus hermanos y su abuelo, en un vuelo a Miami. Más tarde su padre se reuniría con ellos. "Era muy pequeño –recuerda Andy–, pero sabía que nunca volveríamos a casa. Años más tarde traté de analizar los sentimientos que aún albergo por Cuba –agrega–. ¿Por qué un exiliado como yo está más conectado y enamorado de un país que la gente que se quedó allá? Creo que los recuerdos son preciosos. Los recuerdos congelados en el tiempo son más bellos aún... nada puede modificarlos. Por eso todavía puedo cerrar los ojos y recordarlo todo."
Esos recuerdos son la base de su nuevo film The Lost City, un proyecto que le llevó más de diez años llevar a la pantalla y que aún no tiene fecha de estreno en la Argentina. Dirigida por García en su debut como realizador, la película se estrenó en Estados Unidos en mayo.
El film está ambientado en La Habana de las décadas de 1950 y 1960, y en él García interpreta al dueño de un night-club que lucha por coexistir con el opresivo gobierno de Castro. Dustin Hoffman encarna al gángster estadounidense Meyer Lansky; Bill Murray, a un escritor hemingwayesco, y Jsu García, al líder revolucionario Ernesto Che Guevara.
García mostró su film por primera vez en el reciente Festival de Cine Internacional de Miami, y hasta él se sorprendió por el gran impacto que causó. "Después de la proyección, vi a un grupo de hombres que cargaban a una mujer mayor fuera de la sala porque se había desmayado –cuenta García–. La acostaron con cuidado en un banco y empezaron a abanicarla."
García se acercó para asegurarse de que la mujer se hubiese recuperado, y le dio un beso en la mejilla. "Tenía los ojos llenos de lágrimas –recuerda Andy–. Me tomó la cara entre sus manos y me dijo: ¡Gracias, muchas gracias, Andy! ¡Es mi propia historia!"
Y la mujer no fue la única.
"En otra proyección, en Los Angeles, la esposa de George López se acercó a mí una hora después de la función, cuando estábamos festejando –cuenta García–. Aún lloraba, y me dijo lo mismo, que era su vida, su propia historia. Unos días más tarde, George me dejó un mensaje en el que me decía: Andy, ¿qué le hiciste a mi esposa? Todavía sigue llorando."
Rodado en la República Dominicana con un exiguo presupuesto –9 millones de dólares–, el film por poco no llega a los cines comerciales. "Es una gran historia, pero venderle una historia cubana a Hollywood no fue fácil –dijo García, durante una entrevista–. Tuve el primer borrador de este film en 1991. En ese momento tenía el respaldo de Paramount, pero el director del estudio fue despedido."
En vez de empezar a filmar, García vio como el guión caía en picada, topándose con mil obstáculos a lo largo de una década. Pero nunca perdió la esperanza. "No había manera de que no contara esta historia –dice–. Me pareció que lograría superar todos los obstáculos si persistía."
La determinación de García se basaba en sus propios recuerdos de la vida en Cuba, y la manera en que el régimen de Castro había terminado con su confortable infancia. "Creo que lo que más asustaba a mis padres era el hecho de que ya a los cinco años yo estuviera bajo la influencia de la tendencia general –dice–. Yo tenía ese fervor, que me hacía marchar como si ya estuviera en el ejército."
Su padre empezó de cero en EE.UU.: consiguió empleo en una empresa de catering de Miami. Y le fue tan bien que acabó por comprarla. "Lo bueno es que aunque al principio éramos pobres, siempre comimos bien –explica García–. Incluso teníamos lo que llamamos una cantina, y todos los exiliados recibían allí un plato de comida que les daba mi padre."
Cuando no logró concretar el sueño de jugar básquet profesionalmente, García decidió convertirse en actor. Hizo su primera aparición en un episodio de Archie Bunker’s Place (1979), y su gran debut fue interpretando a un jugador de béisbol en Blue Skies Again (1983). Desde entonces ha protagonizado films como Los Intocables (1987), Lluvia negra (1989), Asuntos internos (1990), El padrino III (1990), Cuando un hombre ama a una mujer (1994), Night Falls on Manhattan (1997) y Ocean’s Eleven (2001). Su papel en esta última película, en la que representa al artero dueño de casinos Terry Benedict, creó para él casi una segunda carrera: interpretó el mismo rol en Ocean’s Twelve (2004) y este año, en Ocean’s Thirteen.
El actor está casado con Marivi Lorido García desde 1982, y tiene tres hijas y un hijo. "Conocí a mi esposa en 1975 –dice– y le propuse matrimonio la noche misma en que nos conocimos. Ella dice que esa noche le propuse lo mismo a todo el mundo. Pero aunque eso fuera cierto, no quiero hacer comentarios al respecto."
Transcurre una pausa de un par de minutos. "OK, haré comentarios –dice García, riéndose–. No me le declaré a nadie más. Me enamoré de mi esposa en el momento en que la vi. Fue el clásico flechazo. El secreto de nuestro matrimonio es que amo a mi esposa; la recta más sencilla."
García cumplió 50 años el 12 de abril, pero dice que no se siente más viejo. "Soy la misma persona que era a los 15 años. No he cambiado demasiado. Sé un poco más, soy un poco más sabio. Pero mi visión de la vida no ha cambiado sustancialmente."
Sin embargo, tuvo un regalo de cumpleaños que siempre atesorará. "Mi madre vio The Lost City –cuenta–, y con voz muy conmovida me dijo: Hijo, esto es lo más importante de tu carrera. Es el trabajo de tu vida."
Traducción: Mirta Rosenberg
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