Argentina, la favorita de los ET

Según los testimonios coincidentes de esta nota, el personaje de Marte ataca en el que está inspirada la tapa de la Revista no es un sujeto hostil, sino sabio y pacífico. Tim Burton, el director del film, miente, y tampoco dice en su película que los extraterrestres encuentran que nuestro país es el lugar donde mejor se vive en todo el mundo
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30 de noviembre de 1997  

Las personas que tienen o han tenido contactos con seres extraterrestres coinciden en dar una noticia tranquilizadora: ellos no pretenden destruir la Tierra. Por el contrario, observan a los terráqueos y sólo intervendrán cuando la raza humana ponga en peligro el planeta de manera definitiva. Mientras tanto, se mimetizan con los humanos o miran todo desde arriba, con la increíble capacidad que tienen para manejar la mente. Como miles de inmigrantes en el pasado, a la hora de elegir lugares para actuar o para vivir los extraterrestres prefieren, según afirman varios expertos, el territorio argentino. Rodolfo Motta, que se comunica habitualmente con seres de otros planetas, afirma que en la Argentina ellos instalaron 23 bases; los otros expertos no se arriesgan a dar cifras, pero afirman que hay muchas. Y algunos las han visitado.

"Cuantas más llaves posee, más infeliz es una persona", dice Ariel Ciro Rietti mientras busca una llave. Tiene varios manojos, y los guarda en dos bolsas pequeñas que le cuelgan del cuello y le caen sobre el pecho. En las bolsas también lleva papeles atados con bandas elásticas. Las llaves las usa para abrir puertas y cajones en diferentes sectores de su casona de Almagro. Por todos lados hay herramientas, fotos de autos solares, baterías solares, libros, cajas y maquinarias. Rietti, en silla de ruedas, se mueve de un lado a otro con dificultad.

-Quiero que vea esto -dice.

Rietti tiene 74 años y consiguió una fama módica como impulsor en la Argentina del uso de la energía solar. Antes se había dedicado a volar aviones. Estudió ingeniería y aeronáutica y después se enamoró del sol, aunque no en el mismo sentido que, por ejemplo, un surfista de Miami. Con orgullo agrega que su padre, el doctor Ciro Rietti, fue colaborador de Bernardo Houssay, premio Nobel. Tantos años de ciencia se traducen en papeles apilados y en carpetas con información. De ese caos perfectamente controlado extrae una carta y unas diapositivas. La carta está dirigida a Rietti y en el lugar del remitente se lee: "Habitantes du Ummo en Berlín (Germany)". Explica: -La recibí hace 30 años. Puede ser o puede no ser de los habitantes del planeta Ummo. Pero yo creo que en la Tierra hay seres de otras partes del universo. Ellos enviaron esta carta, a mí y a otras personas de todo el mundo. Al principio, cuando la recibí, fui cauteloso. Pero con el tiempo empecé a pensar que era lógico que en la Tierra hubiera seres de otros sistemas solares.

La carta es una presentación de los habitantes de Ummo. Informan la ubicación del planeta y advierten que tienen conciencia de que ese documento puede ser tomado como una broma o un delirio. Ante una pregunta, Rietti pone un documental en video. La copia es una agresión al ojo. Esos colores saturados son la única luz del cuarto. Durante la media hora de documental, Rietti permanece con la cabeza echada hacia adelante, casi entre sus bolsillos pectorales. Tiene los ojos cerrados y parece que duerme. Un par de veces levanta la cabeza y mira lo que ya conoce de memoria. Cerca del final, y quizá porque teme que el cronista elija el camino del sopor, anuncia: -Esto que viene es muy importante.

Lo importante es que los platos voladores que fabricó el Tercer Reich -a partir de los conocimientos alcanzados por una médium que se comunicaba con los extraterrestres- fueron ocultados en la Antártida o, según otra de las hipótesis del documental, viajaron en el tiempo hasta la civilización sumeria.

Al verlo a Rietti por primera vez, al hablar con él, cualquiera podría esperar que saque un extraterrestre de un cajón. No sería algo demasiado sorprendente. Pero nunca los ha tratado, o al menos eso dice. En cambio, Motta da el tipo de oficinista rutinario para el cual viajar en el mismo ascensor con Mirtha Legrand sería un acontecimiento único, y sin embargo tiene una relación de amistad con seres de otros planetas.

"Yo he visto naves unas doscientas treinta y pico de veces. Y he tenido muchos encuentros personales con ellos -sostiene Motta, gerente de ventas de una pequeña acería bonaerense-. Ellos hablan de un dios único, de energía, de mente suprema, de una ley de reencarnación y de una ley de causa y efecto. Les pregunté de dónde venían y me dijeron: Venimos del universo . No son como nosotros, que decimos: yo soy de Ezpeleta, vos sos de San Martín, vos sos de tal lado. No. Ellos son universalistas".

-¿Por qué los extraterrestres se conectan con unos sí y con otros no? ¿Por qué lo eligieron a usted?

-No me gusta hablar de mí, pero te lo voy a decir: yo fui uno de ellos en otra vida. Lo supe porque yo tenía sueños muy extraños, y gracias a tres personas que me guiaron en esto pude ir armando el rompecabezas.

El pasado extraterrestre de Motta justifica la familiaridad en el trato. Esa confianza permitió que Motta accediera a un dato muy valioso: en la Argentina hay, bajo tierra y bajo agua, 23 bases de seres de otro planeta.

-¿Puede revelar la ubicación de las bases?

-Ellos me han pedido que no lo revele. No me lo impusieron, me lo pidieron como amigos.

-¿Por qué usted vive en Ezpeleta? ¿Hay alguna relación entre Ezpeleta y los extraterrestres? ¿Hay una base en Ezpeleta?

-Sí, sí. Lo dijiste vos por mí -se desentiende-. Tenés razón. Hay una base. Está bajo el agua.

-¿Ezpeleta es, para los extraterrestres, una zona estratégica?

-En algún lado tienen que poner las bases.

Los extraterrestres le pidieron a Motta que no revelara la ubicación de las bases, pero no le solicitaron lo mismo a Dante Franch. La tarjeta personal de Franch lo presenta como escritor, contactado y conferencista; es decir, se dedica exclusivamente al tema OVNI.

Marranti da instrucciones para reconocer a los extraterrestres: mirada de acero, esa habilidad para solucionar problemas. Además, revela que hay personas que se creen comunes y corrientes, pero en verdad no pertenecen a este mundo

Franch habla muy rápido, con seguridad y con datos. Revela que hay ciudades extraterrestres dentro del cerro Uritorco (Córdoba), en Talampaya (La Rioja), en Salto (Uruguay), en Puerto Pirámide y en la cordillera de los Andes, entre muchos otros sitios. "Pero a mí sólo me dejan entrar en Erks, una de las ciudades subterráneas", dice, y sostiene que no hay problema en dar a conocer sus ubicaciones, porque las bases tie-nen sistemas de camuflaje basados en la holografía.

Franch, director de la revista Encuentros Cósmicos, se define como especialista en ovnilogía, radiestesia psíquica, telepatía, clarividencia y precognición. Escribió varios libros (Colección Encuentros Cósmicos) y es casi un académico del fenómeno OVNI. Varias veces viajó junto con ellos, en sus naves, y una vez le permitieron ingresar en Erks, que está dentro del cerro Uritorco.

-Ellos me convocaron telepáticamente y fui a su encuentro. En el lugar había veintiuna personas, que también habían sido convocadas. Apareció una nave y me subieron a ella.

-Las otras personas no entenderían nada...

-No, lo que pasa es que todos estábamos en una actitud de contemplación y de meditación interior. A otros les sucedieron otras experiencias. La cuestión es que me trasladaron hasta Erks. A 500 metros bajo tierra había un hangar lleno de naves voladoras pequeñas. Salimos de ahí y llegamos a un lugar en el que había ancianos con túnicas blancas. Me mostraron unos pergaminos, pero no pude leer lo que decían. También me transmitieron imágenes del futuro. Luego me regresaron. La diferencia con la otra gente es que habían pasado 45 minutos, yo estaba con la ropa totalmente seca y los demás estaban empapados por la lluvia.

Los expertos coinciden en que los extraterrestres se mimetizan con los humanos y viven entre ellos. Pueden desmaterializarse y, en muchos casos, son invisibles, meras entidades mentales. "Ellos están regidos por una ley cósmica que les impide manifestarse públicamente", dice Franch. No hay manera de descubrirlos, aunque Edgardo Marranti sí puede hacerlo.

-¿Cómo se los puede descubrir, Marranti?

-Hay formas. Hace tiempo se los conocía como los mirada de acero o mirada de hierro. Te das cuenta por actitudes. Son personas que solucionan las cosas instantáneamente. Hay personas, por otra parte, que no son conscientes que son uno de ellos; en este caso, te das cuenta por la mirada y por su interrelación con la familia.

-¿Usted ha descubierto extraterrestres?

-Descubrí tres, pero dos de ellos son personas públicas y prefiero no revelar su nombre -dice Marranti, empleado administrativo en una compañía de limpieza-. Y el otro, que se llama Rubén, se me ha aparecido en momentos especiales de mi vida. Lo vi mucho en Córdoba.

Para los que han tenido contacto de algún tipo con los extraterrestres, está claro que ellos (o los Hermanos Mayores, como los llama Franch) han visitado a los humanos desde el principio de la historia. Los ejemplos de presencia de seres de otros planetas, señalan, abundan en la Biblia, en el Corán, en la Cábala, en todos los textos religiosos y en buena parte de las mitologías, incluidas las de tehuelches y comechingones.

Motta, entusiasmado con el tema, dice, por ejemplo, que ellos intervinieron en el Diluvio Universal. "Es una cuestión de sentido común: ¿cómo hacés para meter dos jirafas, dos hipopótamos, dos serpientes, todo eso, dentro del arca? ¿Cómo hacés para que esos animales convivan, todos amontonados? No podés -asegura-. Lo que ocurrió fue que ellos vinieron, succionaron, transportaron y luego, cuando pasó el diluvio, volvieron a depositar."

Si a los contactados se les pregunta sobre la supuesta condición extraterrestre de Jesús, dan vueltas, sugieren. Para Motta, "la palabra extraterrestre está bastardeada".

-Digamos que Jesús no era de acá. Jesús fue un enviado, y no interesa si era extraterrestre o no.

Motta es ambiguo respecto de Jesús, pero no teme involucrar a Steven Spielberg. La cuestión es así: para Motta, como para otros, hay una campaña orquestada para crearle una mala imagen a los extraterrestres. Marranti dice que se trata de un plan en el que también están metidos los hombres de negro, "que secuestran y matan a aquellos que dan a conocer cosas que no conviene". Dentro de la andanada difamadora entran películas como Día de la independencia y Marte ataca , pues presentan una imagen muy negativa del ser extraterrestre ("Hay que ver quién banca esas películas nefastas", se enoja Motta). En cambio, la voz se torna cristalina y la mirada se endulza cuando hablan de Encuentros cercanos del tercer tipo ; para ellos, esa película sólo puede haber sido hecha por alguien que conoce del tema.

-Spielberg es un informante de los extraterrestres -revela Motta-. Uno más.

-¿Pero Spielberg es consciente de eso?

-Sí, por supuesto. Spielberg se hace, pero no es -sonríe-. La tiene reclara. Acordate de esto que estamos hablando, mirá ET de vuelta y asociá las cosas.

La película de Spielberg es claro exponente de la misión de amor que tienen los extraterrestres en la Tierra. La otra cinematografía, la que especula con el terror, les pone los pelos de punta a los especialistas.

"No existe, a lo largo de los siglos, un solo caso de un contactado al que un extraterrestre le haya comido un brazo. ¡Cómo me van a hablar del extraterrestre negativo que nos viene a invadir y a comer!", se exalta Franch. Un hombre de sesenta años entra en el bar, saluda a Franch y se sienta a la mesa donde transcurre la entrevista. No se moverá de allí durante toda la charla y tampoco modificará su rostro atento, quizá vigilante.

Los seres extraterrestres se manifiestan de diversas maneras, incluso por medio del arte o, por qué no, de la artesanía. A Marranti, que de tanto en tanto baja la voz como si confiara un secreto, no le gusta pintar. Para nada. Pero a veces pasa hasta nueve horas trabajando en un cuadro. El es a los extraterrestres lo que Cándido López a la Guerra del Paraguay: algo así como el retratista oficial.

-Mi misión es la de registrar todas las imágenes que ellos me hacen llegar a la mente. Ellos me dictan -aclara Marranti-. A los 20 años, en el living de la casa donde vivía con mis padres, se me apareció la cabeza de un egipcio. Flotaba en el aire. Siguió ocurriendo los días siguientes y empecé a bocetar lo que veía. Comenzó a aparecer de todo: magos con gorros en los que había un mundo, monstruos peludos con ojos de rayo. Entonces, me apareció una voz metálica en la cabeza que me reveló los secretos de la pintura. Y empecé a pintar todo eso. Tengo cerca de quinientos cincuenta cuadros de extraterrestres; no puedo comercializarlos ni firmarlos ni nada; hay ciertas pautas que debo seguir. Y te digo que la pintura no me gusta, pero no puedo dejarla. Si no pinto, me empiezo a sentir mal, me peleo con mi mujer...

Motta, Franch y Marranti aceptan que las comunicaciones que establecen con los extraterrestres son telepáticas. Es como una voz que aparece de golpe en el cerebro. En general, así concertan los encuentros personales o las visitas a las bases. Paradójicamente, Rietti, el que posee la mayor evidencia de contacto -tiene una carta, al fin y al cabo-, no quiere que la conversación vaya a terrenos comprometedores. Abre cajones, muestra inventos, habla de lo maravillosa que es la energía gravitacional que mueve a los platos voladores.

-Señor Rietti, ¿lo han visitado personalmente los habitantes del planeta Ummo? ¿Puede contestar la pregunta?

De golpe, mira fijo a los ojos del interlocutor. Hay un silencio que pesa toneladas y que dura varios segundos. Carraspea y hace girar la silla de ruedas sobre su eje. Por un intercomunicador pide que le traigan un libro. Se lo traen y lo obsequia. Se titula Por qué los extraterrestres no toman contacto públicamente (Cómo ve un marxista el fenómeno OVNI) , y su autor es el argentino Dante Minazzoli. Dedica el libro ajeno con su propia firma; con ese gesto pretende dar por terminado el tema.

-Pero, ¿lo han visitado?

-No, nunca vinieron -se distiende-. La verdad es que no me importa demasiado, pero si viniesen los recibiría con mucho interés. Y les preguntaría cómo funciona el motor de sus naves.

Todos los especialistas saben que los extraterrestres se han comunicado con los grandes líderes terráqueos. Marranti tuvo la posibilidad de ver filmaciones de la NASA en las que se muestra a seres de otro planeta hablando con diversos gobernantes. "Con Kennedy y con Kruschev hicieron un contacto simultáneo -confía en voz baja-. Y, qué casualidad, al poco tiempo a Kennedy lo mataron y a Kruschev lo derrocaron. A los dos se les aparecieron los mismos seres. Eran venusinos, eso dijeron ellos. Está todo en la NASA. Fijate que, antes del declive de la Unión Soviética, en Moscú bajó una nave y de ella descendió un ser gigante, de cuatro metros de altura. Había muchos testigos. El ser gigante se lo llevó a Gorbachov dos o tres horas, le habló de lo que tenía que hacer y le hizo firmar un compromiso escrito. Esto no te lo digo yo, esto es público."

A pesar de los esfuerzos extraterrestres, los líderes mundiales no han hecho caso del mensaje recibido y continúan con sus políticas nucleares. Rietti dice que "cualquier país que aparente ser escéptico en el tema OVNI lo hace por razones estratégicas. Es muy simple: el primer país que domine los campos gravitatorios tornará obsoleto el armamento existente".

Los extraterrestres, de gran altura moral, sólo quieren lo mejor para los humanos y para todo bicho que circula por el universo. Pero Marranti aporta una información preocupante: los Estados Unidos están trabajando con extraterrestres y les entregan humanos a cambio de tecnología. "Y tratan a los humanos como ganado", afirma. ¿Y la misión de amor, y las buenas intenciones de los extraterrestres? "Lo que ocurre es que éstos son seres moralmente bajos, aunque tecnológicamente evolucionados", explica.

No hay planeta en el que no haya vida. El problema es que los seres inteligentes instalan sus ciudades bajo tierra -"todos los planetas son huecos", dice Motta-, y por lo tanto es imposible verlos por más telescopio que haya, por más misión que se envíe. Sin embargo, las dudas que no existen con Saturno, Marte o cualquier otro planeta del universo sí existen respecto de Ummo. En este tema no quieren dar pasos en falso.

-Sí, sé que se enviaron unas cartas -acepta Franch, sin ganas-. Sé que los habitantes de ese planeta tuvieron un período de contactos programados, pero ese tema fue usado por los servicios de inteligencia para desinformar.

Marranti dice que es probable que lo de Ummo haya sido un invento de científicos terráqueos, aunque concede que se han visto muchas naves con el logo de ese planeta. Motta sostiene que sí, que hay vida extraterrestre en Ummo: -Pero no son los que más nos visitan -informa-. Es como que pasan desde lejos, miran a ver si está todo bien y siguen de largo. De a poco, los extraterrestres van dando señales de su existencia, pero no los seduce mucho la idea de aparecer de golpe. Con lógica rigurosa, Franch se pregunta qué pasaría si descendieran en Occidente. "Está claro que en Oriente tirarían la bronca, y si bajaran en Oriente pasaría a la inversa. Y si bajan en todos lados al mismo tiempo, para no privilegiar a nadie, todos pensarían que se trata de una invasión." Rietti opina que no se exhiben debido a la natural maldad del hombre: "Si se manifestaran públicamente, los encerrarían en un zoológico y cobrarían entrada para verlos", dice.

El evidente recelo de los poderes terráqueos hacia los extraterrestres no durará mucho. Hay datos que, para los especialistas, muestran una luz en el horizonte.

-Las evidencias de vida extraterrestre son tan grandes, tan enormes, que a los poderes no les queda otra que ir aceptando lo obvio -señala Motta-. Fijate que ya es como que están diciendo que hay vida en Marte. De a poco.

Pero los intereses económicos creados son muy fuertes. ¿Qué pasa si te enterarás que te podés hacer una nave en forma gratuita? Porque la fuerza de gravedad es gratis, está ahí, la podés usar. ¿Qué pasaría, entonces, con las compañías petroleras? ¿Eh? Los extraterrestres no usan petróleo, y tampoco usan patentes, no pagan impuestos y carecen de divisiones políticas, geográficas y religiosas. Nos han enseñado que los humanos somos los únicos y los mejores del universo, y eso es mentira.

Algunos de los contactados son conscientes de que el tema que tratan puede ser tomado de manera equívoca. "Vos podés pensar que soy un loco, o lo que quieras, pero lo importante es lo que sientas", aclara Marranti.

También son conscientes de que hay mucha gente poco seria que se ha dedicado al fenómeno OVNI. "No te digo que no hayan visto nada -dice Motta con fastidio-, pero vieron un solo plato y después se dedican a dar conferencias. De algo chiquito hacen algo enorme. Yo no lucro. Este es mi trabajo -abre los brazos como abarcando la oficina-. He llevado a más de 2500 personas a ver los descensos; entre otros, a Zulma Faiad, Sergio Víctor Palma y Jorge Mayorano. Todos quedaron sorprendidos." Al final, cansados del exceso de público, los extraterrestres le dijeron a Motta que frenara con las excursiones.

-Fue un error mío. Llegué a llevar a ciento ochenta personas juntas. Y paré de llevar gente.

Luego, Motta acepta un pedido: -Está bien. Anotá esta fecha. Ese día te voy a llevar donde están los extraterrestres. Los dos solos. Vamos un sábado y volvemos un domingo. Después podés contar todo lo que hayas visto; la única condición es que no cuentes en qué lugar lo viste.

Texto: Hernan Ameijeiras



Fotos: Daniel Pessah

Ilustraciones: Pez

(Continuará)

Guía de otros mundos

Sexo

Las relaciones sexuales, indican los especialistas, pueden ser mentales o físicas. "Pero siempre lo hacen por amor -explica Rodolfo Motta-. No son como nosotros, que somos más animales."

Alimentación

"Yo sé que comen una mezcla de agua y clorofila de eucaliptos o pinos -dice Edgardo Marranti-. Y comen éter. Ellos no desechan nada, pues no tienen ano ni pene. Usan todo."

Trabajo

Los especialistas coinciden en que los extraterrestres no trabajan. "Ellos cumplen una misión en el nivel cósmico, pero eso no es trabajar tal como nosotros lo entendemos", afirma Marranti.

Gobierno

"Diego, Marcos, Lea, Alan -repasa Marranti-. He conocido a varios jerarcas de otros planetas. Ellos se manejan con un gobierno central, pero sus integrantes son sencillos y humildes."

Trato personal

En general, los especialistas señalan que los extraterrestres son serios y hablan lo necesario. Marranti, en cambio, conoce a unos seres de otro planeta "que son muy afables y muchas veces se ríen de alguna situación graciosa. Por otra parte, conocí a uno, llamado Nicolás, que si se iba a manifestar frente a una persona que trabajaba de mecánico, se aparecía vestido de mecánico. Con eso rompía el hielo. Le gustaba bromear".

Descripciones

Rodolfo Motta: hay dos tipos de seres. 1) No más de un metro de altura, cabezones, pelados, ojos rasgados y traje metálico ceñido al cuerpo. 2) Dos metros y dos metros veinte de altura. Pelo largo, extremadamente lindos ("casi afeminados") y con una luz naranja que les sale del pecho. Traje metálico ceñido al cuerpo.

Edgardo Marranti: según él, hay tres tipos de extraterrestres. 1) Iguales a los seres de Encuentros cercanos del tercer tipo : cabezones, petizos, ojos como huevos. 2) Dos metros cincuenta de altura. Rubios, flacos. No se les nota pene ni pechos. La piel es marmolada. Parecen de 25 años. 3) Un metro cuarenta de altura. Sin pelo, ojos en forma de huevo, poca nariz, la boca es una línea. Piel verde, como de sapo, y patas de palmípedo (dedos unidos por membranas). Los tres tipos de extraterrestres se visten con mamelucos de colores: rosa, negro, azul y violáceo, depende de la misión. A veces usan escafandras: "Como si llevaran una pecera de vidrio en la cabeza".

Dante Franch: son seres antropomorfos de pelo corto y rubio. La cabeza es más grande, ojos rasgados, boca pequeña, nariz pequeña, pómulos pronunciados, mentón pequeño. Llevan uniforme -como un equipo de hombre rana, pero blanco- ceñido al cuerpo. Los hombres miden dos metros y las mujeres, uno ochenta. Las mujeres son muy hermosas.

La Argentina potencia

"La Argentina está llamada a cumplir una misión muy importante en el nivel terrestre", augura Rodolfo Motta, en una reflexión que sin duda sucribirían otros expertos en OVNI. Sin ir más lejos, Dante Franch: "La Argentina tiene condiciones especiales: por ejemplo, está al sur de un campo electromagnético, por lo cual todo lo resultante de las explosiones nucleares va al Polo Norte. Además, este país está cruzado por varios campos de fuerza, que los Hermanos Mayores utilizan para moverse".

Edgardo Marranti prefiere citar a Benjamín Soler Parravicini, "el gran profeta argentino", que hablaba del "gran triángulo del Sur" y decía que "ese triángulo va a ser la cuna de la nueva espiritualidad". "Y es así -sigue Marranti-. En todo este triángulo hay mucha energía. La Argentina va a ser una potencia en este sentido. Esto también lo dicen los europeos. Fijate, además, la cantidad de territorio desocupado que hay acá. Es un territorio que está esperando la llegada de gente."

Por lo pronto, el presidente Carlos Menem, según Motta, "suele ir a La Rioja a ver OVNI. Y ha visto muchos. Esperemos que, a partir de esos encuentros, se le produzca un clic, para bien de la Argentina y del mundo".

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