
El grupo neuquino Atrás Hay Truenos presenta Bronce, su tercer disco, un ejercicio de rock espacial editado por el sello Laptra.
1 minuto de lectura'
Por Alejandro Lingenti / Foto Carlos Castel
Cuenta Roberto Aleandri que la primera vez que escuchó Neu!, la banda de Düsseldorf que fue piedra angular de la escena krautrock, se sintió completamente identificado. Ahí había mucho de lo que él y sus compañeros de Atrás Hay Truenos estaban buscando para el sonido de esta banda de Neuquén que acaba de editar su tercer disco, Bronce, un lúcido tratado de space-rock de pura cepa nacional que está entre lo mejor que se produjo el año que acaba de terminar en la Argentina. Instalados en Buenos Aires hace rato, Aleandri (voz, guitarra y sintetizadores), Diego Martínez (bajo, coros y sintetizadores), Héctor Zúñiga (batería y percusión) e Ignacio Mases (guitarra), los Truenos suenan en Bronce más sólidos e inspirados que nunca. El camino iniciado con Romanza (2012) y El encanto (2013) ha desembocado en un lugar nuevo y fascinante: Bronce es un álbum atrapante que crece en cada escucha. Producido por Félix Cristiani y con Gustavo Monsalvo (El Mató a un Policía Motorizado) y Rosario Bléfari como invitados, fue grabado en cuatro sesiones de ocho horas, donde el patrón fue la prueba permanente. “Grabamos como cuatro versiones del disco: una más rápida, otra más lenta, una con distorsión, otra más limpia, una buena parte de zapadas... En algún momento, todo empezó a cambiar respecto de lo que teníamos pensado cuando entramos a los estudios ION; fue tomando otro color”, explica Mases.
“Pasamos por muchas etapas distintas en todo ese proceso, pero creo que finalmente las cosas volvieron a su cauce, a la esencia de lo que habíamos imaginado originalmente. Queríamos que fuera un disco distinto de los anteriores, pero no lo establecimos como meta. Fue el resultado de una búsqueda que tiene que ver con lo que nos interesa ahora”. Para Mases, las letras –otra fortaleza evidente de Bronce– tienen dos facetas: “Unas son muy oníricas y otras tan reales como la vida misma; trabajamos mucho en este sentido, y creemos que se percibe”. Atrás Hay Truenos editó sus tres discos en Laptra, el sello independiente de La Plata que incluye en su catálogo a El Mató, 107 Faunos, Bestia Bebé y Las Ligas Menores, entre otros grupos. “Estamos muy cómodos en este sello”, asegura Mases. “Laptra es una gran familia y nos sentimos queridos y respetados ahí. Ya hace mucho tiempo que trabajamos con ellos, y su aporte para la edición de Bronce fue muy importante. Compartimos la idea, el concepto que está detrás del proyecto, creemos firmemente en que la unión hace la fuerza. Nunca pensamos en editar en otro sello porque Laptra cubre todo lo que necesitamos en cuanto a criterio, onda y forma de hacer las cosas”. En el ADN de Atrás Hay Truenos hay mucho más que Neu! Los integrantes de la banda crecieron escuchando a los Beatles, David Bowie y el rock clásico de los 70. “Todo el tiempo estamos escuchando música”, señala Mases. “No sé si como búsqueda de inspiración o por el simple hecho de escucharla y disfrutar. Por ahí ocurre que se dispara alguna idea que se puede ajustar a lo nuestro y después se escucha en una canción alguna reminiscencia. Pero ponderamos más lo que podemos hacer entre nosotros. Estamos siempre atentos a lo que está pasando, y encontramos cosas que nos parecen novedosas y buenas. En la época en la que grabamos Bronce, escuchamos mucho a Deerhunter y Arthur Russell. No necesariamente eso se refleja de manera directa en nuestras canciones. Es apenas un punto de partida para una invención particular, para llegar a nuestro propio sonido”.






