
Autoayuda
De Leo Masliah
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En una época, la gente era muy solidaria. Después, las cosas empezaron a cambiar; la gente dejó de contar con la ayuda de los demás, y recurrió a Dios. Y Dios al principio le daba todo lo que le pedían. Pero después se borró. La gente rezaba y rezaba, y no pasaba nada. Entonces, ahora, como la gente ya no puede contar ni con la demás gente ni con Dios, se inventó el camino de la auto-ayuda. Hoy es la única manera de mantenerse a flote. Los demás siempre te van a hundir. Pero, paradójicamente, la autoayuda no es algo que se pueda aprender solo. Hay libros, por ahí, que dicen lo que que hacer. Pero no les hagáis caso, porque son libros de autoayuda pero de autoayuda sólo para el autor. Las técnicas de autoayuda que proponen esos libros son falsas, son para que el lector se perjudique y es lógico, porque uno cuando jode a los demás siempre mejora un poquito; aunque sea por la posición relativa en que queda con respecto a ellos.
Pongo a consideración del lector un método alternativo de autoayuda, consistente en la repetición en voz alta, la mayor cantidad de veces posible (como paso previo a su "internalización"), de las siguientes frases (con total independencia de si uno está de acuerdo, o no, con su contenido; el ejercicio consiste en dejarse llevar; para criticar, después, siempre hay tiempo). He aquí las frases: 1) Soy una buena persona. (Es importante repetir esto aunque uno no lo crea; aunque sea falso. La veracidad o falsedad de las frases no hacen al ejercicio. Usted no se encuentra en la Academia de Platón. Su propósito es salir adelante en la vida, ¿no?).
2) Soy una excelente persona. (Si uno está suficientemente embebido de la frase anterior, podrá entendérselas fácilmente con ésta. Como técnica auxiliar, sugerimos alargar la tercera de las cuatro "e" de la palabra "excelente" -diciendo "soy una exceleeeeeeeeeeeeente persona"- o aun la "n" que viene después -"soy una excelennnnnnnnnnnnnnte persona"-).
3) Los demás son una basura. (Si hay alguna persona cerca, se la puede tomar como apoyo, como referente del presente módulo de trabajo).
4) Yo no lo soy. Si basureo a alguien, es porque él primero me basureó. (Estas dos frases deben pronunciarse coligadas, prestando especial atención al tránsito lógico que conduce de una a otra).
5) Todo el mundo, en mayor o menor grado, me jodió. Todos tienen su parte de responsabilidad en la situación por la que estoy pasando. (Técnica auxiliar mientras se dice esto: pasa revista, mentalmente, a todo tu círculo de conocidos, incluyendo compañeros de trabajo, barra de amigos, familiares, etc.).
Llegados a este punto, debe reflexionarse sobre el hecho de que para salir del pozo en el que estamos, primero tenemos que entender cómo es que fuimos a dar ahí. Sólo merced a ese conocimiento podremos tomar las medidas que nos conduzcan a superar esa situación que estamos ahora en condiciones de resumir en la fórmula: 6) Todo el mundo me jodió.
Veamos ahora cuál es la frase que simboliza la actitud que vamos a contraponer a esto: 7) Ya que todo el mundo me jodió, yo tengo el derecho de joder a todos. (Esta frase debe repetirse en voz baja, para no despertar, en quien sea, ninguna sospecha que pueda ponerlo en guardia).
Veremos ahora cuál es la forma de ejercer el derecho reconocido en el numeral (7): 8) Voy a joder a todos.
Cada cual deberá planificar con total libertad su forma particular y personal de hacer efectivo este principio. Es necesario dejar de lado cualquier escrúpulo, ya que el presente ejercicio es de autoayuda, por lo cual toda consideración sobre el daño que pueda ocasionarse a los demás cae fuera de nuestra órbita de trabajo. No se trata aquí de los demás; se trata de uno mismo. La caridad bien entendida empieza por casa. Además, uno no puede preocuparse por los demás cuando ya fue visto aquí que los demás tienen también quien los ayude, ¿no es cierto? Porque se tienen a ellos. Y tú te tienes a ti. Eso no quiere decir que de vez en cuando uno no pueda tender una mano a otra persona. A veces puede venir bien porque es una buena práctica: todos los errores cometidos en el trámite de ayudar a otro serán corregidos a la hora de realizar el mismo trámite en relación a uno mismo.





