
Te invitamos a disfrutar de este exquisito porfolio de los observatorios astronómicos del mágico desierto de Atacama. Mirá las fotos y contanos que te pareció.
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Viajando con la magia del desierto me siento libre y atrapada a la vez. Libre de soledad y atrapada por las imágenes alucinadas de lo infinito. Los sueños del desierto de Atacama se parecen a una película de Kubrick, a las huidas salvajes de Mad Max y al futuro de George Lucas. Todos los sueños de la humanidad están ahí, en ese lugar solitario. Los sueños de conquistar el espacio y enfrentarnos a los astros.

En ese páramo de cantos rodados, tierra y arena al norte de Chile, se esconden los observatorios astronómicos más grandes del planeta. Los mejores astrónomos estudian el cielo a través de espejos gigantes, los más potentes telescopios inventados hasta ahora. Alejados de todo, esos hombres y mujeres son felices mirando hacia arriba, con el universo a sus pies. Su mundo es la noche, el desierto y el juego de espejos.



Al ver, veras
Y yo, que fui al desierto contratada por la Agencia Espacial Europea para un trabajo fotográfico, también descubro que mirar el cielo de noche en ese lugar es una experiencia única, aun sin telescopios: la cúpula estelar se deja ver en todo su esplendor, parece un gran planetario natural, la atmósfera es seca y limpia.
Y me siento feliz, encandilada por la oscuridad, cerca de las estrellas, bajo el cielo más diáfano del planeta.

*Mariana Eliano es fotógrafa y diseñadora gráfica (UBA). Actualmente, trabaja como editora de fotos en la revista Lugares. Es colaboradora habitual del diario El País de España y de la Folha de São Paulo, Brasil. Fue staff de las revistas La Maga y Veintitrés y colaboradora de El Gráfico y diversos medios nacionales e internacionales. También participó en varios proyectos del Ministerio de Educación de la Nación (en manuales para escuelas rurales y en el libro de fotografías Presente sobre la educación en Argentina en los últimos 12 años). Vivió seis años en Madrid, donde obtuvo un Posgrado en Comunicación y Arte en la Universidad Complutense. Trabajó durante un año en la agencia Associated Press en esa ciudad. Fue finalista en 2004 del concurso Descubrimientos de PhotoEspaña. Los diarios de viaje articulan su trabajo personal en forma de pequeños libros hechos de un modo artesanal.








