
Natalia Carulias y Juan Barraza protagonizan Barullo: emoción violenta, un espectáculo de stand up que se centra en la paternidad, la maternidad y la crisis de la mediana edad.
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Por Alejandro Lingenti
Si la idea es reírse con ganas, ir al teatro Chacarerean los sábados a las 22 es una muy buena. ¿Por qué? Porque hay funciones de Barullo: emoción violenta, el hilarante espectáculo de Natalia Carulias y Juan Barraza que tiene como uno de sus ejes temáticos centrales la famosa crisis de los 40. “Cada uno habla de sus cosas en los monólogos”, dice Barraza, figura argentina de Comedy Central, el popular canal televisivo estadounidense dedicado a la comedia, que se creó en los 90. “Pero el tema de los 40 años está muy presente porque ya nos sentimos un poco grandes para algunas cosas”, agrega. Pionera del stand up nacional y figura clave de la FM Rock & Pop desde hace años, Carulias sostiene que la propuesta es hacer humor sobre temas variados, siempre apoyándose en la observación. “No diría que hay un eje, pero como somos un poco autorreferenciales, tocamos temas que nos ocupan en este momento: la paternidad, la maternidad y, efectivamente, los traumas de la edad, que están muy presentes. Pero no hablamos solo de eso”.
¿Cuánto tiempo lleva escribir esos monólogos que despiertan una ola de carcajadas cada noche en la que hay Barullo? A juzgar por su eficacia, debería ser bastante. Pero la experiencia de los dos comediantes ha ayudado notablemente a limitar esos plazos: “Ya hace mucho que hacemos esto, y además hay una gran química para trabajar juntos. Eso acelera el proceso. En cada reunión que tuvimos antes del estreno apareció algo productivo. Después se sigue trabajando: se afila el material, se arregla, se mejora arriba del escenario”, explica Carulias. “No nos sentamos a escribir con plazos de entrega”, apunta Barraza, quien este año también se sumará a la programación de la Rock & Pop. “El material va tomando su forma definitiva con el correr de las funciones. Lleva tiempo que estén maduros los chistes. A veces deben pasar varias funciones para que queden óptimos”.
En plena estampida local de un género ya muy instalado en los Estados Unidos, Barraza asegura que “hay que hacer crecer aún más la escena, pero sin mirar tanto para el norte. Yo creo que tenemos que trabajar para generar una tradición propia. Obviamente, a mí me gustan muchos comediantes americanos. Si tuviera que nombrar solo uno sería George Carlin (celebrado artista neoyorquino fallecido en 2008). Miren su trabajo y se van a dar cuenta solitos del porqué”.
Carulias, por su parte, entiende que las diferencias sustanciales las marca el tiempo: está claro que el stand up comedy ha quemado muchas etapas en los Estados Unidos, donde hubo un crecimiento exponencial en los años 70, cuando Carlin, Richard Pryor, Steve Martin y Bill Cosby se transformaron en íconos de la cultura pop, inspirados por la mordacidad y el atrevimiento de Lenny Bruce unos años antes. “Ellos tienen una historia más larga, ahí está la diferencia”, indica Natalia. “Pero en la Argentina el género ha crecido muchísimo. Tanto que ya está claro que no es una moda, sino que vino para quedarse”.
En su caso, el favorito es Eddie Izzard, gran comediante de stand up inglés: “Maneja un estilo propio con un material increíble”, añade Carulias. “Y domina el escenario como pocos. Es el único comediante que puede hacer partes de sus rutinas en un idioma que no entendés y hacerte reír igual. Verlo es como presenciar una clase magistral de humor”.
En 2015, Barullo (con Luciano Mellera como parte del show) tuvo una muy buena temporada en la avenida Corrientes: una seguidilla de funciones divididas entre el Paseo La Plaza la primera mitad del año y el Metropolitan Citi después. En 2016, las cosas fueron más complicadas: el espectáculo se mantuvo en pie, pero sufrió lo mismo que toda la cartelera teatral porteña, resentida por los efectos de una economía que invita más a la retracción que al consumo. “Fue un año flojo, y se espera ahora uno igual”, se lamenta Barraza. “Va a ser un gran desafío sostenernos toda la temporada, como hicimos en 2015 y 2016”. Al mal tiempo, buena cara, entonces: para Carulias, la respuesta adecuada es “seguir remando y pensar que, en tiempos duros, siempre hace bien reírse para aflojar un poco la tensión”.
Barullo: emoción violenta. Sábados a las 22, en Chacarerean Teatre, Nicaragua 5665. Entrada: $200.






