
Bernardo Stamateas, psicólogo: “La valentía no consiste en no tener miedo, sino en arriesgarse”
El reconocido escritor habló sobre los miedos cotidianos y dio las claves para saber cómo enfrentarlos
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El miedo es una voz que nos advierte de un peligro, ya sea real o imaginario. Sin embargo, en ocasiones, esta emoción también puede ser la expresión de la incertidumbre. Es entonces cuando expresamos: “No sé qué va a suceder”. Y si hay algo que a los seres humanos nos cuesta tolerar es, precisamente, no saber que nos deparará el futuro.
Ahora bien, evitar enfrentar aquello que uno teme fortalece el miedo y le otorga poder sobre nosotros. El miedo se alimenta de nuestra huida. A esto se lo conoce como “conducta evitativa”. Por ejemplo, temo que me vaya mal y, por eso, no me presento al examen. O temo hacer el ridículo frente a los demás y decido no ir a la fiesta. En ambos casos, evitar la situación genera un alivio inmediato, pero no resuelve el problema.
¿Qué miedos cotidianos tenemos la mayoría de nosotros?
A lo largo de los años, he sido testigo de los diversos miedos que acompañan la vida de la gente: miedo a fracasar, a enfermar, a seguir adelante, al “qué dirán”, a volar, al futuro, a morir, a vivir, a perder la memoria, al paso del tiempo, a ser abandonado, a ser rechazado, a ser enjuiciado. Todos tenemos algún miedo. Hay tantos miedos como seres humanos.
Pero lo cierto es que nuestra imaginación puede asustarnos más que la misma realidad. Lo que cada persona imagina en su mente puede llegar a convertirse ¡en una película de ciencia ficción! Tengamos en cuenta que esta emoción nos protege del peligro, pero no nos dice si la situación peligrosa es real o imaginaria. Entonces, ¿cómo evitamos que nos domine?
Justamente lo que uno tiene que discernir es cuándo un peligro es verdadero y cuándo no lo es. Y permitime compartirte la siguiente verdad: la mayoría de nuestros miedos nunca se llegan a cumplir. Por eso, deberíamos preguntarnos: “¿Este miedo que estoy experimentando tiene un fundamento real o es una construcción de mi imaginación?”.
No siempre el miedo es un indicador de un peligro real; y lo que pensamos no es la realidad.
Muchos creen que todo lo que piensan puede convertirse en realidad. Sin embargo, no existe tal cosa como la omnipotencia del pensamiento. Tenemos alrededor de 20.000 pensamientos al día; imaginemos, entonces, qué sucedería si tuviéramos el poder de hacer realidad cada uno de ellos. ¡Nuestra vida sería un verdadero caos! Pero los pensamientos no son hechos.
De modo que no tenemos que evitar el miedo. No se trata de una emoción negativa; lo negativo es que dirija nuestra vida. Porque ninguna emoción debería gobernarnos ni transformarse en el timón de nuestras vidas. “¿Y cómo administro mis miedos cotidianos?”, tal vez preguntes. Con confianza. Y esta se construye accionando, enfrentando, actuando.
La acción es una de las formas más eficaces de desarmar el miedo. ¿Tenés miedo? Accioná. Quizá tengas que comenzar con algo pequeño, porque esta emoción hay que enfrentarla de a poco; pero así irás sumando confianza. No esperes a sentirte confiado para actuar. Movete. Y el hecho de animarte a hacer (a pesar del miedo), te va a ir fortaleciendo cada día más.
La valentía no consiste en no tener miedo porque tanto el valiente como el cobarde lo experimentan; la diferencia es que el valiente se arriesga. La valentía consiste en que, a pesar del temor, sigas adelante. Y esta es una habilidad que se entrena. Cuando uno se va animando a enfrentar aquello que lo asusta, se va entrenando. Y, como mencionamos, cada acción genera mayor confianza.
Para concluir, ser valiente es enfrentar la vida, con miedo y todo. Y reconocer tus debilidades te hace fuerte. Todos atravesamos circunstancias duras y nos levantamos de las crisis. Y, cada vez que lo hacemos, en nuestro cerebro se arma una avenida neuronal que dice: “Lo logré”. Por eso, cada vez que te enfrentes a una prueba, recordá tus victorias pasadas, tus logros, cómo Dios te sostuvo, si sos creyente. Porque, si lo lograste en el pasado, también lo vas a lograr en el presente.
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