
BICHOS RAROS EN CASA
Es una moda que va en aumento, quizá porque la época es un poco fría: tener reptiles como mascotas. De hecho, ya existe toda una industria que abarca desde terrarios y sogas para llevarlos de paseo hasta la cría de insectos que serán alimento de viboritas e iguanas.
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E l universo de las mascotas no se agota con perros, gatos, conejos, canarios y peces. Los reptiles, poco avispados pero muy longevos, se están transformando en predilectos de muchos porteños.
En la Capital Federal ya existen veterinarias dedicadas a la venta de estas criaturas, así que no se sorprenda si uno de estos días se cruza en la plaza a un nene con una iguana en vez de un perro.
En las vidrieras de esos comercios se exhiben iguanas, distintas clases de serpientes (boas, pitones regius y molurus) y de pequeños lagartos (phelzumas, gecos, iguanas del desierto, lagartos crestados, dragones de agua, lagartos de collar) a la espera de un amo. Las preferidas parecen ser la iguana verde y las pitones.
Son bastante inexpresivos y poco cariñosos, pero estos bichos raros pueden acostumbrarse al paisaje
urbano. Claro, siempre y cuando cuenten con ciertos cuidados especiales referidos a la temperatura, alimentación e higiene. Si lo entusiasma la idea, por favor papel y lápiz en mano para anotar. La compra de una mascota exótica no debe ser fruto del impulso, si se quiere ahorrar tiempo, dinero y evitar frustraciones.
Un primer dato: estos reptiles viven en terrarios o peceras que reproducen su hábitat natural, con piedras calefactoras que mantienen los 25 grados promedio que necesitan para sobrevivir. Tienen, además, tronquitos, tierra y plantas que transforman la pecera en un cálido hogar, dulce hogar .
El veterinario Juan Carlos Troiano se dedica hace quince años a estos animales. "No son bichos tremendos ni venenosos, y no hay por qué tenerles miedo. No se domestican, pero sí se acostumbran al contacto, a recibir caricias. Hay que estar atentos, porque nunca se sabe si están contentos, tristes o malhumorados. El perro mueve la cola si está contento, pero con ellos nunca se sabe."
Ojo: la convivencia entre reptiles y otros animales domésticos puede transformar la casa en un ring. Difícilmente los mamíferos y los reptiles hagan buenas migas. Es más: el conflicto puede llegar a ponerse serio. Las peleas se dan, sobre todo, "si conviven machos solos, y las cuestiones pueden ser territoriales, de alimento o simplemente porque están en celo", aclara el veterinario.
Si la reptilmanía lo lleva a tal punto de tener más de un animal, hay que tomar la precaución de que cada uno viva en el hábitat que le es propio. "Nunca un lagarto que vive en los árboles puede compartir el terrario con uno terrestre o con un dragón de agua. Tampoco los que se alimentan de insectos se pueden juntar con otros carnívoros, porque terminarían comiéndose. La diferencia de tamaño es otro de los ítem a tener en cuenta. Y nunca dos o más machos solos, sin ninguna hembra."
La causa más frecuente de enfermedad se debe a la falta de algunos nutrientes. "La descalcificación es uno de los principales problemas de los reptiles -explica Troiano-. La solución: una alimentación variada acompañada de suplementos vitamínicos, como el calcio en polvo. Necesitan, además, tomar un poco de sol."
Las mordeduras de reptiles no son peligrosas -agrega-. Como medida preventiva, es fundamental colocarse la antitetánica. "Los tratamientos que existen hoy pueden protegernos durante un año."
La higiene es la principal medida para mantener la buena salud. Una vez por mes hay que limpiar a fondo el terrario, con agua tibia y un desinfectante suave. El agua para que beban debe ser cambiada todos los días. Tanto los reptiles como los anfibios en cautiverio se alimentan de presas vivas: insectos, roedores, aves o peces. En torno de esta necesidad de los animales existe un mercado de venta de alimento vivo muy organizado. En revistas norteamericanas especializadas en reptiles se ven miles de avisos que publicitan la venta de grillos, cucarachas, gusanos de seda y ratoncitos criados al solo efecto de ser comidos por una víbora hogareña. Algunos viveros de insectos hasta poseen direcciones en Internet y correo electrónico.
L ucio Coronel vive en San Martín y es un apasionado por los reptiles. En sus ratos libres escribe sobre el tema en una publicación sobre mascotas y se dedica a criar insectos para alimentar a animales en cautiverio.
Si bien el mercado argentino es pequeño, los comercios compran a diario lauchas y gusanitos. "Hay que tener una producción continua para cubrir los requerimientos semanales de los clientes", cuenta el esforzado Coronel. Créase o no, hay listas de precio y valores de mercado. Cucarachas y lauchas se venden por unidad, y los insectos más pequeños, en potes de 250 gramos.
Los insectos son esenciales en la dieta de la iguanita o el reptil, por su rico valor proteico. Los tenebrios, preferidos por los anfibios, son gusanos que se crían en afrecho y avena. Las cucarachas son las favoritas de los que necesitan que la presa se mueva para capturarla, como los dragones de agua o los sapos. En cambio, las iguanas comen piezas más bien lentas: no son particularmente cazadoras. Y los grillos son el platillo de moda para animales como el geco y la phelsuma, a quienes les gusta ver cómo su futura presa salta de un lado para otro antes de ser comida.
Todo muy bien, pero, ¿es legal tener una víbora pitón en casa? La tenencia de este tipo de animales como mascotas está permitida siempre y cuando cuenten con la documentación correspondiente. La Dirección de Fauna y Flora Silvestres, dependiente de la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable es el ente que regula la actividad comercial con animales vivos, productos y subproductos de la fauna y flora silvestres, y es ella la que otorga la documentación correspondiente.
Atención, que también hay especies prohibidas, por ser objeto de ecológicas protecciones. Los lagartos overos y los colorados son dos de los intocables, así que desconfíe si los ve en la vidriera de una veterinaria.
Como es clásico en esta sociedad de consumo, el negocio no se agota con la venta del objeto o ser vivo protagonista de la historia, sino que se multiplica en interminable número de porquerías colaterales. También existe un mercado de accesorios para reptiles: adornos para los terrarios -cascadas, árboles-, collares y correas para pasearlos o atarlos cerca de las plantas, al módico precio de diez pesos.
La mayoría de estos productos es importada. Existen vitaminas en spray para rociarles la piel. También para la comida, líquidas y en polvo. Algunos frascos especifican si son para animales vegetarianos o carnívoros, y estos productos cuestan alrededor de 20 pesos y pueden durar unos cinco meses. Hay comida para iguanas en lata ($ 9), medicamentos para curar mordeduras, cortes y quemaduras (25), lámina térmica (45), piedra calefactora (30), lámparas de calor (22), y tubos de luz ultravioleta (30) importantes porque ayudan a sintetizar vitamina D.
También existen libros referentes a las iguanas, las serpientes, el terrario, las enfermedades. En su mayoría, son ediciones extranjeras, y cuestan de 15 a 45 pesos. Las peceras se consiguen por unos 45 pesos. El alimento vivo se cotiza así: 25 gusanos, cinco pesos; 50 tenebrios, 4 pesos, y lauchas, dos pesitos cada una. Como ésta es una nota de servicio, esperamos que los lectores que padecen epidemias caseras de estos disgustantes insectos descubran que no deben desesperarse: pueden hacer negocio con ellos.
Tenga en cuenta lo siguiente: cada cucaracha cuesta veinte centavos, y usted las está tirando a la basura, después de librar con ella una pelea estúpida.
Respecto de los precios de las mascotas de sangre fría, una iguana verde pequeña puede costar 40 pesos, y una grande -alrededor de un metro veinte-, unos 300. Una pitón molurus, 300, y una pitón bola, 120. Una iguana del desierto se vende por 50 pesos, un lagarto de collar, por 75, y un geco leopardo, por míseros 90.
¿Q ué pasa por la mente de quienes eligen este tipo de mascotas? Jack y Mónica (en la foto, las dos de abajo) son las iguanas de Axel , y desde hace unos meses viven en su pieza, pero no en un terrario. "Están sueltas. Viven en el entrepiso, en un escritorio. Ahí tienen la piedra calefactora y sus troncos. A veces me despierto a las ocho de la mañana con una iguana en la cabeza", cuenta.
Mónica y Jack no son las únicas mascotas de la familia. "Tenemos un perro, un gato, dos hámsters y tres tortugas, y hasta el momento se llevan todos bien", dice Axel es consciente de que sus adorables animales pueden llegar a medir 1,60 m y los alimenta con generosidad, como para que se transformen en sus minidinosaurios. "Quiero que crezcan, y en dos o tres años ya puedan tener cría."
Luciano tiene 9 años y hace un mes le regalaron su nueva mascota: Larry, un lagarto agnolis. "Durante el intermedio que teníamos en el cole (de las doce a las dos de la tarde) veníamos siempre a la veterinaria, me la pasaba mirando al mismo agnolis y finalmente me lo compré. Lo tengo en un terrario y a veces me duermo con él", dice, con precisión notable. Larry está sometido a todas las ocurrencias de su dueño, que hasta lo hace jugar carreras con un autito. A pesar de estar hace poco juntos, Luciano sabe bien cómo cuidarlo. "Cuando tiene frío se pone marrón, pero ni bien le prendo una lucecita se vuelve verde enseguida."
Eloy (23) hace un mes que vive solo en la Capital y tiene dos serpientes: una boa y una pitón. Se llaman Lecter y Grenuille, y el amo asegura que su elección fue cuestión de practicidad. "Quería una mascota, pero como trabajo en General Rodríguez y a veces no vuelvo a dormir, necesitaba un animal independiente como para acompañar mi vida." Lecter y Grenuille viven en una pecera enorme y toman sol en una maceta.
"Debo confesar que al principio me impresionaban un poco, pero ahora está todo bien", confieza Eloy.
Texto: Alejandra López
Fotos: Daniel Pessah
Guía del universo reptil
- Los gecos son una de las mayores familias de lagartos, con unas 600 especies. Una de las más conocidas es la del geco leopardo, una especie robusta, con una gran cabeza y párpados móviles. Puede medir hasta 20 centímetros, y su piel, granular de color grisáceo con manchas oscuras similares a las del leopardo. Necesita una temperatura media, debe ser de 22 a 28 grados, con ligera reducción por la noche. Se alimenta de pequeños invertebrados.
- Las phelsumas o gecos diurnos son populares por sus colores. La mayoría presenta una coloración verde brillante marcada con diferentes tonos de rojo, azul y amarillo. Existen diversas especies que se encuentran en varias islas y zonas litorales del oeste del océano Indico, incluyendo Madagascar. En la naturaleza son arbóreos y por eso requieren terrarios frondosos y temperaturas que ronden entre los 25 y los 30 grados. Se alimentan de insectos: tenebrios, gusanos de seda (waxs) y zoophobas, además de néctar. Como casi todos los reptiles, tienen grandes requerimientos de calcio. Una manera de aportárselo es con carbonato de calcio en polvo.
- La iguana verde o común es el más popular y requerido de todos los lagartos. Nativo del sur de México, es un lagarto robusto de cuerpo alargado y con una cresta espinosa que se extiende a lo largo de su espalda y sobre la cola en forma de látigo. A los machos se los distingue por una gran papada que extiende durante las exhibiciones sexuales o territoriales. Su color de fondo es gris verdoso, pero existe mucha variación individual en el color de la librea. Los más jóvenes suelen ser verde brillante hasta los doce meses. El color de los adultos, más marrón, se desarrolla gradualmente. La iguana alcanza una longitud de 1,60 m. Por eso, los adultos requieren un enorme terrario. Necesitan ramas para escalar y un voluminoso recipiente con agua. Se alimentan de una variedad de frutas y verduras, y algunos insectos.
- El dragón de agua asiático de Lesieur o physignathus cocincinus alcanza los 75 centímetros. Por su morfología se parece bastante a la iguana verde. Su cuerpo es verde brillante con toques azul y rosa alrededor de la garganta, y su cola larga y aplanada tiene bandas marrones. Este animal es nativo del sudeste asiático. Vive en áreas muy forestadas, cerca del agua. Debe mantenérselo en un acuaterrario con partes iguales de cada uno de estos elementos. La temperatura del aire debe alcanzar los 30° C, pero durante la noche debe reducirse a los 23-25° C. Estos dragones se alimentan de invertebrados grandes y ratones pequeños. También suelen alimentarse con carne magra cruda o comida para perro o gato en lata, y con frutas blandas y maduras. Necesitan suplementos vitamínicos y minerales.
- La pitón tigrina o molurus es una serpiente bastante dócil una vez que se adapta al nuevo hábitat. Una de estas serpientes hembra puede alcanzar los cinco metros de largo, o más. Los machos son un tercio más cortos y proporcionalmente más delgados. Requieren un terrario espacioso y tropical con posibilidades de bañarse y escalar. Comen ratones, pollitos y conejos.
- La pitón real o regius es el modelo ideal para los espacios más reducidos. Se alimentan por la noche, cuando se sienten seguras. Los ejemplares nacidos en cautiverio suelen ser más fáciles de alimentar y llevan una dieta más variada. La pitón real alcanza una longitud de 1,50 m. Requiere un terrario tropical de tamaño medio con temperatura de 30° C durante el día y cuidados similares que la pitón molurus.
(Datos obtenidos de la
Guía completa de los reptiles
, de John Coborn, Editorial Hispano-Europea.)
Directorio ofídico
Océano Acuario: Cabildo 2230. Galería Las Vegas
El Insomnio de la Iguana: Vuelta de Obligado 2270
Mundo Reptil: Rivadavia 6743, Loc. 42
Reptiles: Arenales 1822
Vivarium: Virrey Liniers 1275






