srcset

Bienestar

Bienestar. Con un un kayak en la casa encontró la manera de mantener su pasión

Jimena Barrionuevo
(0)
5 de mayo de 2020  • 00:55

"Rueda pinchada", decía el tablero del auto que había alquilado para moverse por la ciudad de Londres, en Inglaterra, y llegar al predio donde participaría de una carrera de obstáculos. Había salido del hotel a las 4.30 de la madrugada. Necesitaba contar con tiempo suficiente en caso de perderse, desviarse o tener algún imprevisto... como el que había ocurrido el día anterior en cuanto salió del aeropuerto.

"Volante a la derecha, palanca de cambios a la izquierda. Saliendo del aeropuerto, medio dormido después de un largo viaje desde la Patagonia, mientras intentaba interpretar lo que me decía en inglés el GPS, me despabilé de golpe con luces de frente y el grito de mi novia: ¡cuidado, vas de contramano!".

Al día siguiente partieron temprano para el predio. Con el antecedente del día anterior, Alejandro Ripoll (35) necesitaba tener la seguridad de que todo iba a estar bien. Se había preparado con mucho esfuerzo para la competencia y quería estar a la altura de las circunstancias. "Llegamos al predio, con el aviso del GPS de que estábamos en destino: ni un alma, ni una carpa, totalmente de noche, era el medio de la nada. Tengo la facilidad de pasar de una gran calma a una gran ansiedad en cuestión de un segundo. Empecé a manejar sin rumbo buscando alguna luz, tan ansioso que me olvidé -nuevamente- del temita de mano derecha /mano izquierda. Distraído, en la confusión, le pegué con el espejo a un auto estacionado. Cinco cuadras adelante, choqué nuevamente un cordón con la rueda delantera. Rueda pinchada, decía una luz en el tablero. Seguimos, ¡a los 20 minutos encontramos el predio! Llegamos con la rueda totalmente desinflada y el espejo colgando. Debo haber limpiado todo el mal karma en ese trayecto porque fue la mejor carrera de mi vida".

Había conocido la disciplina tres años atrás. En ese entonces, combinaba entrenamientos de ruuning con crossfit y no se sentía del todo conforme con la compatibilidad de ambos deportes en el día a día. "Me costaba mucho lograr un buen rendimiento en carrera, ya que no podía asimilar bien los trabajos de fuerza, sobre todo con los trabajos que implicaban barras olímpicas. Por eso empecé a entrenar por mi cuenta, planificando de una forma más integral ambas actividades. Paralelamente empecé a capacitarme en entrenamiento deportivo".

Todavía no sabía lo que buscaba, dividía su atención entre el entrenamiento militar, el running, el crossfit y la calistenia. A los pocos meses fue cuando su panorama se hizo claro. Recibió información de una carrera de obstáculos que se realizaba en Neuquén y ahí comenzo lo que describe como un viaje de ida al mundo de las carreras de Obstáculos.

Antecedente repetido

Alejandro le tomó el gusto a los entrenamientos para la disciplina y a los seis meses se sintió en condiciones de participar en una carrera en Buenos Aires. Tenía la base que consideraba necesaria y se sentía optimista, aunque un poco conservador. Realmente no sabía con qué se iba a encontrar.

Casi como un antecedente de lo que luego le pasaría en Londres, Alejandro tuvo que sortear otros obstáculos, además de los que lo esperaban en la carrera, para poder ingresar a ese mundo aún desconocido. "Viajé solo desde mi ciudad, paré en un hostel en el barrio de Palermo. La noche anterior a la carrera hubo una despedida de soltera. Entre la ansiedad y los gritos en el pasillo, creo que no pegué un ojo en toda la noche. Llegué al otro día al predio donde se hacía la carrera, con mi mochila llena de dudas y cada vez más inseguro con mi condición física. En la línea de largada había muchos competidores en cuero con cuerpos que parecían tallados a mano. Yo, con mi 1,82 m y 69 kilos parecía un espectador que por error se había perdido en el camino a comprar una gaseosa. Largamos, avanza la carrera y di todo desde el inicio. A los 2 km ya me había quedado solo, no lo podía creer".

A medida que avanzaba la carrera solo vio a un corredor que lo seguía; el resto había quedado bastante más atrás. En el último kilómetro, Alejandro aceleró a fondo, vio la linea de llegada, detrás, un túnel de gente aplaudiendo. "Primer puesto y no tenia nadie a quien abrazar... Una alegría inmensa, habia encontrado lo que estaba buscando".

La montaña propia

El progreso no se hizo esperar. Pronto Alejandro se transformó de un deportista que se ejercitaba tres veces por semana, que comía bastante sano cuando podía y que salía los fines de semana, a ser un competidor que planifica todos sus entrenamientos mensualmente y hasta trimestralmente. "Me ayudó mucho también la llegada de Entrenamiento Espartano 360 a la Argentina y poder sumarme a su equipo de competencia. A pesar de la distancia (los gimnasios están en Buenos Aires), encontré gente igual de apasionada que yo por este deporte y pude empezar a compartir carreras y viajes con buenos amigos y excelentes atletas". No fue solo eso. También se propuso nutrirse de recursos alimenticios, deportivos y psicológicos que aporten bienestar y salud a su cuerpo y mente.

Ver esta publicación en Instagram

Simulador de rio modo #cuarentena #yomequedoencasa

Una publicación compartida de Alejandro Ripoll (@ale_ripoll_ocr) el

En ese sentido, aunque confiesa que en lo económico la pandemia lo tiene preocupado -especialmente con un viaje programado a Estados Unidos para competir en un mundial y sin sponsors en su actividad- asegura que logró encontrarle el lado positivo a la cuarentena. Y en este tiempo se dedicó a armar y perfeccionar un circuito de obstáculos en su propia casa que cuenta, entre otros elementos, con un kayak improvisado con bandas elásticas para remo fijo. Además, tiene un multirig de sogas, nunchuks, anillas, tubos y holds de escalada; un pasamanos; un fly monkey o vuelo de barra a barra; gibbons y una bicicleta colgante para pedalear.

Es que, a pesar de ser amateur, entrena y se prepara para competir como un profesional. Lo demostró en 2018 cuando fue el mejor Latinoamericano en el Mundial de OCR de Londres y compitió contra los mejores del deporte. En 2019, en una gira por Estados ganó una Tough Mudder y logró dos primeros puestos en su categoría en Spartan Race. Es el único argentino en haber logrado eso.

En cuanto a sus condiciones físicas, los expertos dicen que Alejandro tiene un diferencial como atleta: su fuerza de grip y la facilidad que tiene para pasar obstáculos de suspensión casi sin esfuerzo, y la capacidad que tiene para transicionar sin perder performance de running a obstáculos y de obstáculos a running, una de las capacidades más importantes que todo atleta de OCR tiene que poder dominar para competir en niveles de élite.

"En este tiempo de aislamiento social, pude conectarme conmigo de una forma que no había hecho antes, tuve tiempo para realizar una introspección, planear objetivos y fijar metas, algo que no puedo hacer en la rutina de la vida diaria. Entrenar en casa tranquilo de manera muy consciente sin el estrés y la vorágine de correr todo el día y dividirme entre el trabajo, el deporte, la alimentación, la vida social, es algo que voy a extrañar cuando volvamos a la normalidad".

Compartí tu experiencia

Si viviste alguna experiencia que mejoró tu bienestar y calidad de vida (puede ser médica, alimenticia, deportiva, un viaje, sentimental, profesional o de otra índole), y querés compartirla en esta columna, escribí a bienestarlanacion@gmail.com

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.