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Historias para conocer

Bienestar. Dejó su carrera de abogada para cumplir el sueño de ser cantante

Alejandro Gorenstein
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6 de septiembre de 2019  • 00:09

"Yo me pregunto ¿qué es la felicidad? Tal vez solo es sentirse pleno con quien uno es, con la construcción que vamos haciendo de nosotros mismos, con los aciertos y los errores, con la valentía de enfrentarnos con nuestras zonas oscuras, de jugarnos por nuestros sueños, aprendiendo de los que nos rodean, siendo emprendedores de nuestra propia existencia. Tal vez luchando hasta el cansancio, descansar y seguir, siempre seguir, no claudicar. Sostener nuestros valores y principios en medio de la jungla. Tal vez ahí está el secreto: seguir nuestros sueños". Son cerca de las 22:00hs. El escenario es una sala teatral en Palermo Hollywood donde Karen Nisnik está a muy pocos minutos de finalizar su show. Más que nada, su historia es la de una mujer que se animó a patear el tablero, que se propuso ir en contra de algunos mandatos familiares y sociales para ir en busca de su gran sueño.

"Vos tenés pasta"

Durante la primaria Karen fue a una escuela judía en el barrio de Floresta. A los 9 años el profesor de música, que estaba armando un coro, ya había tomado nota de su hermosa voz y la empezó a colocar como solista. "Vos tenes pasta", le dijo en aquel momento ese docente, sin saber que esa apuesta iba a cambiar el destino de por aquel entonces su pequeña alumna.

A partir de ese momento Karen comenzó a sentir el primer gustito por la música, más aún después de los 12 cuando se lució cantando en su Bat Mitzváh, la ceremonia donde los judíos comienzan a hacerse responsables a la hora de observar los preceptos.

"A los 15 me dijeron que fuera a cantar todos los viernes al templo. Y al año siguiente comencé a trabajar como cantante litúrgica. Estaba feliz, cada vez me daban más espacio en la ceremonia y a los 18 me quedé al frente yo sola de la comunidad", dice Karen, a la distancia.

Dra. Nisnik

Su papá había sido una especie de abogado frustrado y estudiar Derecho era una forma de realizarle un homenaje, después de todo, le gustaba defender las causas que para ella eran justas. En un principio, se dedicó al Derecho de Propiedad Intelectual, pero con el tiempo se fue volcando a la parte Previsional atendiendo consultas en su propio estudio.

Paralelamente, los fines de semana cantaba en otra sinagoga y por aquel entonces grabó su primer disco: My Hebrew Songs, compuesto por 12 temas tradicionales pero versionados. En ese momento realizó una presentación en vivo y sintió que su pasión por la música no se trataba de algo secundario, ni mucho menos de un hobby. "A partir de ese momento fui a tomar clases de coaching con un profesional de la industria. Fueron tres meses intensivos donde me hizo pensar, encontrar qué, cómo, y de qué manera hallar un camino. Esta persona me propuso que hiciera tango canción, yo venía de cantar solo en hebrero y pensaba que tenía que hacer otra cosa para no quedarme encerrada en lo mismo. Me hizo pararme desde otro lugar en el escenario, mirar más al público, tener otra actitud", resume Karen.

En el 2008 relanzó su primer disco, pero con una orquesta mucho más amplia, con bailarines y tres cambios de vestuario. En 2010 se había ido a cantar a California (EE.UU) y en cada una de las presentaciones percibía que cada vez que cantaba tango los argentinos se sentían muy identificados. No bien aterrizó en Buenos Aires se convenció de que tenía que grabar un disco de tango. De esa manera dio a luz a Sweetango.

Entrelazadas con Patricia Sosa

Varias veces Karen se la había cruzado a Patricia Sosa y en uno de esos encuentros comenzaron a tener las primeras charlas. La cantante de Aprende a volar y Endúlzame los oídos estaba de gira en Miami y fue a una sinagoga porque su marido deseaba escuchar el sonido del shofar, cuerno de carnero o cabra que se utiliza como instrumento musical de viento cuyo sonido es escuchado en el Año Nuevo Judío y en El día del Perdón.

Patricia Sosa y Karen Nisnik - Fuente: Youtube

06:56
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"En ese momento conversamos, nos pasamos los teléfonos y al poco tiempo nos encontramos para cenar en Buenos Aires" Así nació Entrelazadas, Dos idiomas, un mensaje. El mensaje que transmite el espectáculo es de amor hacia la humanidad sin distinción de religión, raza, nacionalidad, idioma. "Para mí, se trataba de un sueño cumplido, a mí me decían la Patricia Sosa judía y la vida me terminó llevando a ella".

En busca de un sueño

"Fue un proceso, por suerte me acompaña mi marido que se transformó en mi manager y como compañero siempre me dijo que yo tenía que ser feliz, que tenía que realizarme y eso es muy valorable porque él me habilitó para poder ir detrás de mi gran sueño. Él cree en mí y tiene mucho que ver con esto. E scuchar mi propio deseo fue lo mejor que podía hacer, así me saliera bien o mal, nunca me iba a reprochar a los 80 años por no haberlo intentado"

Con el correr del tiempo la gente la fue identificando más como cantante que como abogada. "Algunas clientas me saludan por el día del abogado y me dicen ´que lindo que canta doctora´. Hace poco me pasó que vino una mujer y antes de contarme su problema me preguntó si yo era la que cantaba", dice, entre risas.

Una vida cantada

En un momento Karen sintió que existían dos Karen: la que cantaba en hebrero y la que interpretaba tango y canciones melódicas.

  • -¿Por qué renegás de todo lo que hiciste durante toda tu vida y donde construiste una carrera y obtuviste tanto reconocimiento? -le dijo un músico amigo tomando un café.
  • -La verdad que no lo sé, es algo que a veces se me cruza por la cabeza -le contestó Karen.
  • -No te vayas de ahí -insistió su colega.

Esa charla había quedado resonando en su cabeza y al llegar a su casa comenzó a pensar en la posibilidad de integrar y contar su vida en un espectáculo. Entonces, buscó una directora y armaron un guión porque, dice, tenía mucho para contar. "No solo es integrar mis dos repertorios, sino contar esta experiencia de vida, de correrse de los mandatos sociales, familiares y jugarse por los sueños, que en la vida hay momentos en que uno se reconstruye a partir de un montón de pedacitos"

Después de cuatro meses de trabajo, que incluyeron noches de insomnio en las que se levantaba en medio de la madrugada para anotar alguna idea para evitar que se evaporara, estrenó el espectáculo que presenta actualmente: Una vida cantada.

"Una cosa que me quedó grabada es que para agarrar algo nuevo, a veces hay que soltar lo viejo. En el medio hay un vacío y creo que atreverse a soportar ese vacío tiene su recompensa. En un momento de mi vida sentí muy profundamente que debía jugarme por lo que mi intuición me llevaba a hacer cada día", concluye Karen.

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