
BIG MAMMA
Algo más que sándwiches
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Una chacarera afirma "que no se conoce prienda que no se parezca al dueño", y ese acerto puede, afirmando su universalidad, hacerse extensivo a los restaurantes. En Big Mamma, la personalidad de los dueños (tres, aunque Jorge Shuscheim sea la faz pública y el más conocido por su trayectoria de publicista, cantautor y vaya uno a saber cuántas cosas más), es una parte indivisible del negocio.
Al éxito del local de Migueletes y Matienzo siguió éste, de Cabello, inaugurado hace poco más de un año, también dentro de la onda deli, muy New York style .
La puesta es nuevamente de Ricardo Plant, que usó colores fuertes, netos y contrastantes, en grandes planos, y los excelentes productos del almacén de ultramarinos como casi únicos elementos decorativos en la estantería que ocupa toda una pared, bien cercana a la caja. Al fondo, entre los embutidos y fiambres, la cocina. Las sillas son tipo bar, e impiadosas para las posaderas, las mesas llevan individuales de papel y la lista tienta en lo que propone y divierte por cómo lo enuncia.
La insignia de la casa es el sándwich de pastrami caliente, en pan de kümmel, acompañado de ensalada de papa ($ 10,50; 4,50 en versión más moderada). Imperdible, el bagel & lox con queso crema y salmón ahumado, (7,50; 10,90 el XL). Para vegetarianos, el sándwich del huerto (8,25); para gauchos, el de salamín de Mercedes (7,50), y para todos, la baguette con jamón serrano español (6,75), el pan pita relleno con falafel, verduras y salsa de sésamo y ajo (8,50). Recientemente se ha incorporado a la lista un triple de miga, receta de Roger Vergé, que confirma que para un gran cocinero no hay género menor (8,50).
Como les gusta llevar la contra, llaman contratapas a las tapas, y desafiando las supersticiones, proponen trece platitos de boconcini, tomates secos, arenque marinado, tartare de salmón, boquerones, tapenade, etc., etc., etc. (21,50). El frío o las ganas de comerlos han incorporado recientemente el menú jarkoie con papas, plato tradicional ruso, preparado con asado de tira, de larga cocción (9,90), sopa de pollo (5,25), lentejas como deben ser (6,50) y hasta una parva de papas fritas con dos caballos encima (5,25).
Entre los postres hay dos imposibles de dejar pasar, a pesar del riesgo de que se estacionen en lugares indebidos de la anatomía: el excelente flan y la mousse de chocolate amargo (ambos a $ 4,75).
Detrás de la buena onda del lugar, del humor, del ambiente, hay un gran cuidado en las preparaciones e ingredientes de primerísima calidad que están a la venta. La atención no está a la altura del resto.
Cabello 3760. Abre todos los días, de 10 a 0. Delivery. Tarjetas.






