
Bigotes por todas partes, el ícono de moda
Una campaña de hombres para concientizar sobre el cáncer de próstata terminó por convertir los mostachos en el fetiche global de las prendas y los accesorios... femeninos
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Es raro. Si a alguien le hubieran dicho hace un par de años que los bigotes iban a ser el nuevo fetiche de la moda femenina no lo habría creído. Pero de pronto ocurrió: el estampado de los bigotes comenzó a aparecer en remeras, aros y collares, bolsos, zapatos, tazas, cotillón y hasta en la decoración de las uñas femeninas, entre otras aplicaciones curiosas. Ni el bastardeado símbolo de la paz, ni el shing shang, ni la famosísima y revisitada tapa de Unknown Pleasure de Joy Division llegaron a tanto en el último año. Ahora son los mostachos, esos frondosos bigotes afinados en las puntas que remiten a la década del veinte o del treinta.
¿De dónde salió todo esto? Bueno, la historia rastreable nos lleva por caminos insospechados: Movember (anglicismo que surge de combinar las palabras N ovember, por el mes de noviembre, y moustache , por bigote). Es un grupo de hombres que terminó transformándose en un fenómeno global cuya aspiración es sensibilizar a la opinión pública sobre la salud masculina en general, y sobre el cáncer de próstata y de testículos en particular. Este movimiento nació hace una década como una ocurrencia de un grupo de amigos australianos que decidieron dejarse crecer el bigote y mantenerlo durante todo noviembre. Luego la militancia del mostacho comenzó a viralizar por el mundo: la Argentina también tiene su grupo Movember con página en Facebook, donde se suben fotos de íconos bigotudos argentinos y se coordinan acciones. Pero esto que nació con un propósito muy distinto al de la moda y que sirvió para llamar la atención sobre un cáncer del que muchas veces se habla poco terminó más lejos. En 2005, la principal responsable de su masividad fue la firma de ropa francesa Eleven Paris, que lanzó una línea de remeras con el estampado de personajes como Obama, Will Smith, Kate Moss, Karl Lagerfeld o La Gioconda luciendo un dedo sobre el labio con un bigote pintado y la leyenda: "Life is a joke" -la vida es una broma-. La casa de moda francesa anunció que parte de los beneficios de las prendas sería donada al movimiento Movember internacional. De repente, los bigotes fueron adoptados por el público femenino de amplio espectro (niñas, jóvenes y adultas) como adorno y a la vez como símbolo de solidaridad con los hombres (nada está perdido, cabe añadir).

"La verdad es que no tengo idea. Los objetos los compra mi hija en Buenos Aires y me dijo que todo viene ahora con bigotes solos o acompañados con los marcos de un lente y una sombrerito... Y a las chicas les gusta mucho, pero la verdad es que es muy curioso, ¿no?" En Rosario, una vendedora de bijouterie se interrogaba hace una semana sobre un collar con bigotes frente a un grupo de clientas. Y nadie pudo resolver su inquietud.
El publicista chileno Joaquín Moyano Vergara encontró en los bigotes algo más que un símbolo. Creó en Buenos Aires, Mostacho, la comunidad más grande sobre esta temática, que tiene casi dos millones de seguidores en Facebook. Además de funcionar como un espacio para compartir fotografías y opiniones, Moyano Vergara diseña prendas y accesorios con los bigotes como fetiche central.
"Lo que nos sorprende es que es un fetiche para las mujeres, y para nosotros eso es muy interesante porque los mostachos son un concepto muy amplio para el diseño y se puede aplicar a casi cualquier cosa", explicó Moyano Vergara.

Consultado acerca de cuál es en su opinión el atractivo del estampado de los mostachos dijo: "Creo que por mucho tiempo se los relacionó con el ambiente gay, con personalidades como Freddie Mercury o cosas así, y a partir de la campaña internacional se transformaron en algo más amplio que, no sé por qué, les gusta a las chicas". Mostacho, la creación de Moyano Vergara, comenzó a operar en redes sociales en junio del año pasado y ya es un fenómeno. "Cuando hicimos un Elmo (personaje de los Muppet) con bigotes fue un boom que se vendió un montón", expresó.
En realidad, el hipsterismo ya había adoptado el bigote como parte de su extravagancia y atuendo cotidiano a mediados de esta década. Sólo que ese uniforme moderno y joven se distinguía con cierta elegancia de los clásicos bigotes tupidos más relacionados, en el imaginario popular argentino, con las fuerzas policiales o la política. La estética del mostacho durante los noventa no estuvo muy bien objetivada: el hombre con bigotes dejaba un regusto algo amargo por aquellos años. Y eso cambió.
Incluso, toda esta campaña de los mostachos ingresó en lo más alto de la política en las últimas elecciones de Venezuela, donde el candidato oficialista, Nicolás Maduro, luce un bigote apretado. Los seguidores del candidato comenzaron a adornarse con bigotes postizos y también realizaron pintadas de Chávez con un mostacho copiado de la campaña Movember, al que rebautizaron "el bigote de la patria".
Moyano Vergara confiesa que la moda de los mostachos puede ser estacional. "Tuvimos unos meses muy fuertes el año pasado, como ocurrió en todo el mundo, pero como concepto va a perdurar bastante más", concluyó.
Símbolo masculino para chicas
Los mostachos en remeras, bolsos, tazas y uñas

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