
Billy Graham: el pastor de Bush
El presidente estadounidense es, desde 1985, un cristiano renacido. Ahora, esa fe gobierna también su política. Nada en esa transformación habría sido posible sin la inspiración del predicador con más seguidores en el mundo
1 minuto de lectura'
Cuentan sus biógrafos que un día, antes de que George W. Bush decidiera postularse como candidato a la Casa Blanca, el ahora recién releegido presidente de los Estados Unidos se enzarzó con su madre en una discusión acerca de la suerte ultraterrena de los no cristianos. Sus posturas eran difíciles de conciliar: mientras que Bárbara Bush no se atrevía a cerrar la puerta a ningún alma piadosa, el líder republicano sostenía que el cielo era un premio reservado a aquellas personas que habían vivido de acuerdo con la fe cristiana. Al final, y ante la falta de un acuerdo, madre e hijo resolvieron consultar por teléfono al reverendo Billy Graham para que mediara en la polémica.
Como ratifican algunas de las intervenciones del mandatario ("América triunfará ante la adversidad porque es la voluntad de Dios", dijo durante la última campaña presidencial), los artículos de fe que preocupan a la familia Bush se han convertido en asuntos que exceden su vida privada. Y ese fervor religioso que antes sólo cundía para discusiones teológicas de ámbito doméstico se ha transformado ahora en una fuerza que además gobierna las decisiones políticas del presidente. "Estados Unidos ha sido bendecido gracias a nuestra fe en Jesús. El mundo entero tiene puestos los ojos en nuestro país y espera que nosotros los guiemos por el camino de la moral", aseguró también Bush en vísperas de los comicios.
Vistas las consecuencias que las acciones de un presidente inspirado por esa clase de certidumbres podrían tener en la política internacional, no está de más conocer algunos detalles sobre la persona que en su día ayudó a los Bush a dirimir sus dudas escatológicas, y que ya antes, en 1985, había tenido un papel decisivo en el "renacimiento cristiano" de Bush.
Lo ha contado él mismo en su biografía, al recordar el lance en el que dijo "adiós al Jack Daniels" y dio la bienvenida a Cristo. "El reverendo Graham visitó a mi familia un verano, durante un fin de semana… –ha escrito Bush–. Y lo que dijo encendió una chispa en mi corazón. Durante esos días, plantó una semilla en mi alma, y la semilla fue creciendo. Me mostró el camino y empecé a andar. Fue el principio del cambio de mi vida".
Los resultados de ese renacimiento están a la vista, pero ¿quién es el hombre cuya palabra logró redimir a Bush del pecado y del alcohol?, ¿quién el hombre que –según ha escrito el periodista británico Gordon Thomas– visitó a Bush tras el 11-S para hablar de terrorismo y regalarle de paso una Biblia subrayada con algunos pasajes que, supuestamente, reforzaban la tesis del derecho a una "justa retribución"?
Tal y como él lo cuenta en su biografía titulada Just As I Am, el predicador que alardea de haber hablado ante más personas en el mundo vino al mundo el 7 de noviembre de 1918 en el estado de Carolina del Norte, en el seno de una humilde familia dedicada a la ganadería. A los dieciséis años, ingresó en la Iglesia Evangélica y cinco años más tarde se ordenó pastor en la Iglesia de Convención Bautista del Sur. En 1950 fundó la Asociación Evangelística Billy Graham, la entidad que le ha servido para promover una incansable tarea misionera por los cinco continentes.
Leída así, la trayectoria de Graham se diferencia en muy poco de la de otras figuras que, tras la popularización de la TV, irrumpieron en el entonces incipiente mercado de las creencias. Lo que verdaderamente distingue al "asesor espiritual" del clan Bush es su habilidad a la hora de exprimir las posibilidades misioneras que ofrecen los medios de comunicación. Y ahí están para demostrarlo las cifras: ininterrumpidamente, ha conducido por 50 años el programa televisivo dominical La hora de la decisión; también durante décadas, ha escrito en una revista que tira más un millón de ejemplares; en este tiempo, su productora ha realizado más de 125 filmes, traducidos a 38 idiomas, y que hoy suman una audiencia agregada de ¡250 millones en todo el mundo!
Y más allá de la cifras, ¿qué más se puede decir de este hombre al que la encuestadora Gallup incluye regularmente entre las diez figuras más admiradas en el mundo? En 1997, con motivo de la publicación de su biografía, The New York Times ofreció una reseña que puede leerse como una suerte de perfil. En ella se subrayaban dos notas: su capacidad de llegada entre aquellos fieles cuya vivencia de la religión es poco crítica (por no decir, como sugería el NYT, un poco ingenua) y la atracción magnética que en él ejerce la posibilidad de codearse con el poder .
"Para aquellos que busquen sutilezas teológicas, éste no es el lugar más apropiado para mirar", apuntaba esa reseña (y dado que ese libro mantiene el mismo estilo de sus prédicas, lo mismo podría decirse sobre el telepredicador). "(…) El acierto de Graham es haberse dado cuenta de que en asuntos de fe no hay ningún acercamiento demasiado simple, ningún argumento demasiado crudo, ninguna cuestión demasiado básica...", agregaba.
Dicen que el ejercicio del poder vuelve autistas a los gobernantes. Y es quizá por esta razón que nunca resultará del todo fácil determinar si el pastor mantiene sobre su antiguo pupilo el ascendente que solía. Aun así, lo que parece innegable es que algo de esa misma vehemencia con la que Graham manifiesta sus certezas ("Dios me guiará y tú me seguirás", suele repetir el predicador a sus seguidores), sigue estando en las declaraciones del primogénito de los Bush. Sólo en esa clave pueden entenderse admoniciones como la que lanzó Bush después del ataque a la Torres Gemelas: su ya célebre advertencia: "O se está conmigo o se está contra mí".
Para saber más
www.billygraham.org
La Cruzada Argentina
La Argentina también ha sido escenario de la cruzada misionera de Billy Graham. En al menos dos ocasiones (1962 y 1991), los fieles del país tuvieron la oportunidad de oírlo. El evangelismo local también debe a Graham la financiación y el apoyo que en 1978 el telepredicador brindó al célebre pastor argentino Luis Palau. El último episodio de la misión argentina de Billy Graham la protagonizó en 2003 su hijo Franklin, que encabezó un encuentro de fe celebrado en Rosario.
1
2Hotel Casino Míguez: parte del emblemático edificio de Punta de Este está abandonado, en venta, y espera renacer
3En fotos. Todos los invitados a la muestra de Paola Marzotto en Punta del Este
4Se conocieron cuando ella tenía 12 y él 17 y llevan juntos ocho décadas: “Solo puedo hablar de ella con letras mayúsculas”


