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Si alguna vez nos casamos, lo tenemos que hacer acá, en Covarrubias", le dijo hace cinco años el argentino Eduardo Rivara a la española Sheila González (36) –actriz, periodista y panelista– tras conocer el pueblo medieval donde nacieron sus suegros, Jesús y Ángeles. Fanático de los caballeros templarios, Eduardo quedó hipnotizado por la magia de Covarrubias, en la provincia española de Burgos. "Es un lugar lleno de calles adoquinadas, tabernas…, todo el entorno te hace sentir como si el tiempo se hubiera detenido. Hay un torreón, donde todos los años se celebra una tradicional fiesta medieval el 13 de julio", cuenta entusiasmada Sheila. "En realidad, lo que empezó como una idea divertida terminó convirtiéndose en algo real y auténtico. Cuando buscamos quién nos iba a casar, dimos con un caballero templario de Galicia, don Pedro Huerga, que nos dijo que para casarnos primero nos tenía que nombrar caballeros templarios medievales. Y Eduardo se volvió loco con la idea. Así que lo hicimos por el rito medieval de los caballeros de la Orden de la Rosacruz de Alejandría", relata la madrileña, que desde hace ya unos años vive por estas latitudes.
Estuvo en Argentina, después se fue un tiempo a Chile y ahora, casada, se instaló en Buenos Aires. Los trajes medievales de los cien invitados también fueron grandes protagonistas. "Edu se compró todo su atuendo en una tienda en Escocia. Llevó una cota de malla de Galicia, una espada tizona del Cid Campeador, de Toledo, y una capa negra. Era julio, pleno verano, imagínate el calor y lo pesado de su vestimenta… pero había que hacerlo así. Yo le dije: ‘Todo bien con lo medieval, pero me quiero vestir de novia’. Así que fui a Nueva York y me compré el vestido en Pronovias. Mis guiños de época fueron la capa de siete metros, una corona que me regaló mi madre y una larga trenza", concluye.





















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