Cabernet Franc: 5 razones para probar el tinto que revoluciona el gusto del vino

La cepa creció mucho en los últimos años y bien vale la pena probar una botella; por donde empezar y por qué, a continuación
La cepa creció mucho en los últimos años y bien vale la pena probar una botella; por donde empezar y por qué, a continuación Crédito: Shutterstock
Joaquín Hidalgo
(0)
3 de mayo de 2019  • 15:06

Cada día que pasa, en nuestro país se hacen mejores vinos . No es una convicción mía, nomás. Lo refrendan los puntajes, lo describen los técnicos y los consumidores lo comprueban en la góndola.

Entre esos vinos que están marcando la cancha, por su sabor diferente, el Cabernet Franc es el que más llama la atención. El asunto es que, hace una década, cuando escribí la primera nota sobre el tema, me costó juntar diez etiquetas. Hoy hay más de cien y va en aumento.

Ahora bien, puestos a elegir botellas de la góndola, hay que tener en cuenta algunas cosas que definen el momento Franc en el que vivimos. Estas son las 5 razones que empujan el fenómeno.

El raro en la góndola

El boom del Cabernet Franc reconoce varias vertientes. Entre la más interesante hay que mencionar el gusto: hasta el desembarco de esta variedad en la góndola, la intensidad de sabor y el paladar estrecho, como apretado, era un estilo vacante. Si a eso le sumamos que la paleta gustativa es frutal y herbal al mismo tiempo, el Franc se convierte en un raro que cautiva paladares fatigados por el estilo ampuloso de muchos tintos locales. Y de paso, fuerza una renovación estilística que está en marcha.

Los 100 puntos

La misma sensación tienen los catadores de renombre. Tanto, que incluso los ansiados 100 puntos Parker llegaron por primera vez en 2018 a una bodega local de la mano de un Malbec y un Cabernet Franc: Gran Enemigo Cabernet Franc Gualtallary 2013. Pero no es el único Franc con altos puntajes.

Franc time

Para la revista Drink Business, el Cabernet Franc es una de las tendencias para este año a nivel mundial. Tanto los del Loire, en Francia, como los de otros países, donde la Argentina ocupa un lugar pequeño pero destacado. La razón por la que el Cabernet Franc está en ascenso es porque seduce particularmente a los sommelier, quienes lo ponen en sus listas de restaurantes. De hecho, para Sommelier Choice Awards, el concurso con base en San Francisco, el Franc es materia hot para este año.

Mucho ruido y pocas plantas

En 2018 la superficie plantada con Cabernet Franc ascendió a 1091 hectáreas, de las cuáles 827 están en Mendoza, repartidas entre Luján de Cuyo con 243 y Valle de Uco, con 427 (data del Observatorio Vitivinícola). Ahí está buena parte de la razón para este momento Franc: el grueso de la producción se reparte en dos regiones, una moderada a cálida, la otra moderada a fresca. La escasez, en parte, explica los altos precios que ofrece.

Pasado, presente y futuro

En término varietales el Cabernet Franc es una uva muy antigua. No sólo es el padre del Cabernet Sauvignon, sino que tiene lazos parentales incluso con el Malbec. Según Jean Claude Berrouet, enólogo de Pétrus, quien de hecho la plantó en el chateau de Pomerol reemplazando en parte al Merlot, se originó en lo que hoy es el País Vasco y resulta una uva de sabores definidos, con un característico trazo herbal que refresca sus aromas. Un raro hoy, bien conocido por su elegancia.

Cuáles probar

Como dije al comienzo hay muchos Cabernet Franc en la góndola. Y, pese a que hay pocas hectáreas, se multiplican año a año. Entre los ejemplares más ricos, creo que conviene apuntarse alguno de esta docena de etiquetas, desde 350 pesos.

El más flamante es Bianchi Particular (2016, $810), lanzado en abril pasado y elaborado con uvas de Los Chacayes, Valle de Uco. En la saga del Valle, marcados por la frescura y el trazo herbal, destaca uno de los pioneros de la variedad, Andeluna Pasionado (2016, $1620) elaborado desde 2004 en Gualtallary, de donde también proviene Angélica Zapata Alta (2015, $940) y Rutini Single Vineyard (2014, $1100). De Los Árboles, Uco, Trapiche Gran Medalla (2014, XX), con un paso apretado como un pantalón chupín, mientras que de Paraje Altamira proviene Zaha (2014, $725), suelto y lleno de sabor. Más accesibles, igualmente deliciosos para el Valle de Uco, Numina (2015, $530) y De Moño Rojo Súper (2017, $660) y Casa Boher (2015, $420).

Oriundos de Luján de Cuyo, con más cuerpo y fruta madura, tiene un vino icónico en Pulenta Estate Gran Cabernet Franc XI (2015, $1300), como así también otro hito en Lagarde Guarda (2016, $690). En la misma sintonía, Fabre Montmayou Reserva (2015, $355).

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.