
Cactos, la belleza austera
Oriundos de regiones cálidas y secas, están adaptados para sobrevivir en condiciones de extrema dureza. Por eso necesitan cuidados especiales cuando se los cultiva en la ciudad
1 minuto de lectura'
Los cactos jamás pasan inadvertidos. Las espinas (hojas modificadas) son uno de sus elementos característicos y constituyen una brillante adaptación de la naturaleza al medio. Se les atribuyen múltiples funciones: se encargan de defender la planta de la acción destructora de los animales, la protegen de los rayos del sol gracias a la sombra que proyectan, condensan el agua atmosférica e impiden, junto con la masa de pelos lanosos, la excesiva transpiración.
Si cultivamos un cacto en maceta, los orificios de la base deberán estar libres para garantizar un buen drenaje. Luego habrá que cubrir el fondo con 2 cm de canto rodado, piedra picada, carbón vegetal, trozos de maceta o una combinación de éstos. Lo ideal es que el suelo esté compuesto por un 50% de arena, piedra granítica y granza, y un 50% de tierra humífera. Respecto del riego, en Buenos Aires es recomendable seguir la siguiente frecuencia: en primavera y verano, una vez por semana. Hacia fines del verano y principios del otoño necesitarán menos agua. Desde abril hasta que vuelva la primavera deben permanecer secos. En esa época se los debe cuidar del agua de lluvia: la combinación de ésta y temperaturas bajas resulta casi siempre fatal.
Requieren pleno sol los ejemplares con pelos, espinas fuertes o un conjunto de espinas denso y cerrado. Las plantas con pocas espinas soportan más sombra. Tanto en uno como en otro, el lugar que les destinemos debe ser luminoso y ventilado. Si durante el invierno respetamos las exigencias mencionadas, podrá cumplir con su período de reposo. Caso contrario, seguirá trabajando y quizá no florezca. Aunque parezcan fuertes, no carecen de enemigos: cochinilla, arañuela roja y, en el jardín, caracoles y babosas. Para que estén protegidos de estos visitantes hay que rotar frecuentemente las macetas: el costado que no vemos siempre es el más atacado.
(Esta nota es una producción especial de la revista Jardín para LA NACION)
Jardín sugiere
- El agua de lluvia es la más adecuada para regarlos. Por el contrario, la corriente puede producir modificaciones en el pH del suelo.
- Si deseamos crear un rincón árido en nuestro jardín, podemos agrupar distintos ejemplares en un cantero del tipo rocalla (con estructura de piedras).
- No conviene ubicarlos en lugares cerrados.
1
2Se conocieron cuando ella tenía 12 y él 17 y llevan juntos ocho décadas: “Solo puedo hablar de ella con letras mayúsculas”
3Llamó a su esposa y le propuso hacer un viaje que cambió sus vidas para siempre: “Nos vamos a Alaska tres o cuatro meses”
4Efemérides del 20 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?



