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El pueblo es anterior a la Carretera Austral. Nació como una aldea peatonal en medio de los fiordos, un pequeño puerto para embarcar los troncos de ciprés que se extraían de la selva valdiviana.

Hasta que llegó la carretera, en 2004, todo el tráfico entre Cochrane y Villa O’Higgins era a lo largo del río Baker, la gran arteria fluvial de la región de Aysén.
Con la conexión por vía terrestre, el pueblo organizó un gran parking en un nuevo portal de ingreso, y comenzó a escribir una nueva página en su historia. Felizmente, Tortel se ha mantenido sin calles, sin semáforos.

La población apenas supera los 500 habitantes, y es esa escena atravesada por pasarelas y casitas de madera la que encanta a los viajeros. Por eso las autoridades chilenas declararon Tortel "Zona Típica" en 2002, justo antes de que llegara la Carretera Austral, de modo de proteger el paisaje urbano. Sin embargo, hubo un cimbronazo. "Ya se ha gestado una especie de "sub-centro" más cerca del camino y muchas familias han abandonado sus botes para comprarse un auto", cuenta María Paz Hargreaves de la coqueta posada Entre Hielos. Y durante 2019 y 2020 se está trabajando en un sistema de alcantarillado no tradicional por succión, para reducir al máximo la contaminación que la población genera en la bahía.

Entre Hielos tiene seis habitaciones que se configuró en 2008 como una ventana abierta a los encantos de Tortel, pero con un poco más de confort. María Paz es arquitecta. Llegó a Tortel cuando recién se recibió, como parte del programa Servicio País, que envía profesionales a colaborar a los sitios donde menos abundan. Allí conoció a Noel Vidal Landeros, se casaron y decidieron quedarse. Noel es guía regional y autor de varias de las piezas de madera que se ven en la hostería. "Aquí, en realidad, artesanos de la madera somos todos, porque todos de alguna manera hemos tenido que armar nuestros botes o nuestros postes de ciprés", dice Noel cuando se le pregunta por quiénes pueden tener objetos tallados en ciprés para la venta. Eso ya es otro cantar.
María Paz y Noel además sumaron un nuevo emprendimiento en el último año: Paz Austral, un lodge flotante para pasajeros mismo estándar de confort que la posada. Lo eligen algunos de sus huéspedes que quieren navegar y pasar dos o tres noches entre los fiordos y también visitantes que no pasan por Entre Hielos.

La cultura del turismo apenas alcanza los servicios de hotelería. Son muy pocos los restaurantes y muchos menos los comercios que piensan en souvenirs o artesanías para llevar. Entre las opciones gastronómicas están El Patagón, Sabores Locales y la renovada propuesta de El Mirador, a cargo del joven Diego Castillo. Diego prepara personalmente la cerveza artesanal que sirven acompañadas con tablas y pizzas y el lugar se ha convertido en contraseña de locales y visitantes para pasar un buen rato.

A los encantos propios del pueblo, Tortel suma su ubicación estratégica: desde allí se puede llegar al glaciar Jorge Montt –el más al norte del Campo de Hielo Sur– y el glaciar Steffen el más al sur del Campo de Hielo Norte. Hay salidas por el día para conocer esos glaciares, como la que hace Paulo Landeros, hijo de Valeria de la hostería Brisas del Sur. Valeria llegó en 1969 desde Chile Chico. Aún no había pasarelas. Por entonces, Tortel sólo se abastecía con la barcaza de la Armada, que empezó a pasar en 1955.
Isla de los Muertos
Enfrente de Tortel, la Isla de los Muertos fue declarada Monumento Histórico Nacional en 2003. Resguarda las 33 cruces de ciprés de los trabajadores de la Compañía Explotadora del Baker. Se dice que fueron unos 120 los que murieron todos juntos en esa fatídica ocasión de 1906: no está claro si fue de escorbuto (por ingerir comida en mal estado) o envenenados por el administrador de la estancia que quería evitar pagarles el salario.

Los trabajadores eran originarios del archipiélago de Chiloé. La tragedia tuvo mucha difusión en medios regionales ese año, aunque posteriormente fue relegada a segundo plano por las autoridades chilenas, que temían que crecieran los movimientos obreros.
El tema fue retomado recientemente en el libro "La Tragedia Obrera de Bajo Pisagua. Río Baker, 1906" del investigador Mauricio Osorio Pefaur, publicado en 2015. Para visitar la isla hay que navegar unos 15 minutos desde Tortel. Lo mejor es reunir un grupo. Resulta complicado en temporada baja.
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