
Canciones para bailar
Surgidos del seno de una escuela de arte (como los Stones, los Beatles y Blur, entre tantos otros), Franz Ferdinand es la última gran banda del rock británico. Su álbum debut es aclamado por la crítica mundial y en diez díaz se editará en la Argentina. Alex Kapranos, guitarra y voz del grupo, dialogó con Vía libre. Enterate de qué se trata... te están por seducir
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"Queremos hacer música para que las chicas bailen", dicen e insisten los integrantes de Franz Ferdinand. Así, con esta misión en la mente, se presenta al mundo esta banda nacida en Glasgow, Escocia, que viene a revolver el avispero del rock.
Hablar de chicas y de bailar, flor de atrevimiento, pensarán con cara de espanto, como si se tratara de malas palabras, los apasionados de ese nü metal que ha estado invadiendo nuestros oídos en los últimos años, y que aman el pogo y el mosh.
"Queremos ser una banda pop", asegura por teléfono, desde Gran Bretaña, Alex Kapranos, voz y guitarra de la banda que, con su primer disco, Franz Ferdinad , ha sorprendido a público y críticos y que en la Argentina se editará el 18 de este mes.
Encima, han tenido el arrojo de elegir un nombre con peso histórico polémico. Es el del archiduque y heredero al trono austro-húngaro, cuyo asesinato, el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, provocó el estallido de la Primera Guerra Mundial. Como si estuvieran decididos a presentar batalla. O, más bien, a ofrecerse como la mecha que puede hacer explotar el mundo de la música rock.
Su álbum es, sin duda, la mejor carta de presentación. Album redondo, con once temas que muestran gran vitalidad y originalidad sin escaparse del formato canción y que, sí, inevitablemente, uno se encuentra tarareando feliz y contento, con apenas unas pocas escuchas, y con ganas de bailar.
Además -y aquí otro atrevimiento- a quién se le ocurre que un disco debut abra con la voz, la de Alex, murmurando durante 17 segundos, con apenas unos sonidos de guitarra de fondo, hasta que el bajo nos mete de lleno en el universo Ferdinand, mientras la guitarra comienza a insistir en su volumen. Luego habrá temas que se aceleran y se hacen lentos, que cambian de tonalidad, con trozos furtivos de disco music o de funk, pianos y cuerdas sintetizadas con poca pretensión, pero pianos al fin, y hasta algo germano que se cuela en Darts of Pleasure . Las letras, simples pero inteligentes, también son parte del asunto. Chequear, para que quede claro, el tema Michael , donde se juega con la ambigüedad sexual como no se escuchaba desde hace rato. "This is what I am/I am a man/ so come and dance with me, Michael", canta Kapranos, sin levantar banderas, pero sí, seguramente, sofocones y polvareda. No le viene mal al rock un poco de glamour ambivalente.
La gente, los escuchas, respondieron rápidamente. El simple de Take Me Out se colocó pronto en el tercer lugar de los rankings británicos. Así fue como el conocido sello indie Domino, con quien lo habían editado, llegó a un acuerdo con Epic, con un número de varias cifras.
Allí, en esas buenas canciones, radica uno de los elementos indispensables para que una banda se gane un buen lugar entre las muchas que surgen a cada instante. El otro elemento que no puede faltar es una férrea determinación en ir para adelante, una seguridad a toda prueba en que lo que hacen vale la pena como para jugarse el todo por el todo.
Y, también, parecen tenerla. La historia de Franz Ferdinand es corta, pero ya señala que están dispuestos a salirse con la suya.
De galpones, bares y policías
El origen, o casi, fue en lo que ellos llamaron Le Chateau. "No teníamos donde ensayar, así que decidimos ocupar un viejo edificio abandonado, de los que hay muchos en Glasgow y lo llamamos Le Chateau. Era un viejo depósito art déco y nos ocupamos de limpiarlo un poco y conectar la electricidad. Nos gusta hacer las cosas a nuestra manera. Allí escribíamos las canciones, tocábamos y montábamos algunos conciertos nuestros y de otras bandas, gente que venía a pasar música y otros artistas que mostraban sus trabajos. También es cierto que no teníamos mucha plata en ese momento, y de esta forma no teníamos que lidiar con ningún propietario. Y era gratis. Cuando no tenés plata, te las tenés que ingeniar como sea para poder seguir adelante."
No todo fue un jardín de rosas, claro. La policía apareció en algún momento a aguar la fiesta creativa de los muchachos de Glasgow. "Es que montamos un bar y, por supuesto, no teníamos permiso para ello. A la policía no le gustó esa idea. Parece que para que funcione un bar tenés que tener una licencia y contemplar cosas como cuidados sanitarios o escaleras de incendio -dice, como sorprendido de que el mundo no funcione más sencillamente-. Aunque esto no era tanto como un bar abierto para todo el mundo. También hubo alguna cosa de polución sonora. Al final, tuvimos que dejar ese lugar. Pero conseguimos otro, una vieja cárcel, abandonada desde hace unos 30 años. La construyeron en el siglo XIX y también la ocupamos. Allí grabamos unas cuantas cosas."
Así, en esas performances en espacios no convencionales, la banda fue haciéndose conocer con el infalible boca a boca. Además, por si no se les había ocurrido todavía, los muchachos de Franz Ferdinand se conocieron en una escuela de arte. Que, en Gran Bretaña, es casi sinónimo de semillero de bandas. The Who, Roxy Music, los Rolling Stones, los Beatles, Blur, y sigue la lista, son grupos que hicieron sus primeros palotes musicales en esos centros de lo que vendrá.
"Te da una visión, sin duda -admite el cantante-. La identidad de cualquier banda va más allá de la música. Tiene que ver también con el arte de tapa, tus videos, cómo pensás un show. Todo eso conforma el estilo, la personalidad de una banda. Posiblemente la escuela de arte tenga algo que ver, pero no es indispensable, ni demasiado importante. En todo caso, creo que lo fundamental para nosotros fue que es un lugar donde te juntás socialmente con otra gente, para hablar e intercambiar ideas y no tener miedo de exponer lo que uno piensa. Esa es la clave de una escuela de arte: entender que es bueno tener una idea compleja y presentarla de una manera simple. Es exactamente lo que define a la buena música pop."
Y dale con la música pop. Y con hacer bailar a las chicas. Pero, ¿es que no se dan cuenta de que esas cosas no se dicen?
Kapranos, del otro lado de la línea, lanza una carcajada cómplice. "Es por eso, justamente, por lo que queremos ser una banda pop. Porque nos parece que hoy no hay muchos grupos pop, estrictamente hablando. Lo que hay son cosas creadas por la industria, producidas por un equipo de compositores de canciones, coreógrafos y toda la maquinaria. Nosotros, en cambio, venimos del lado independiente, donde se habla de música pop en el viejo sentido. Con Nick (Mc Carthy, bajista del grupo) nos conocimos en la cocina de la casa de unas amigas. Y queremos ser pop en el sentido en que lo fue Nirvana, que hizo de las mejores canciones de los años 90; como los Sex Pistols o incluso como los Clash, que era una banda pop esencialmente. London Calling es una canción pop, no hay ninguna duda, aunque, claro, su letra es más excitante y mezcla emociones y preguntas."
El pop no tiene por qué estar reñido con cierta cuota de experimentación, dice. "Fijate, cuando empezamos no teníamos muy definido qué instrumento iba a tocar cada uno. Eramos un grupo de amigos que quería hacer música, no tocar la guitarra, o el bajo, o lo que sea, sino hacer música juntos. Es una forma de experimentar, la manera en que disfrutamos más. Porque a veces, en algunas bandas sucede que alguno piensa que su instrumento es más importante. Una fea actitud. Para nosotros, lo que tocamos es más importante que los instrumentos o los instrumentistas. Así funcionamos, vemos qué queremos tocar, con qué instrumentos y recién ahí decidimos qué es necesario para cada canción."
La respuesta británica
Tanto esfuerzo y diversión, fue recompensado. Las críticas de su álbum debut son, unánimemente, elogiosas. Incluso algunos llegaron a considerar que eran la tan esperada respuesta inglesa a las nuevas bandas norteamericanas, como The Strokes, The Raptures o White Stripes.
"Está bueno que a la gente le guste lo que hacemos. Quizá tiene que ver con que nuestra música es muy directa, sin pretensiones. Melodías pop. Pero no creo en eso de la respuesta británica. El hecho de que buenas bandas vengan de los Estados Unidos no implica que tenga que haber una competencia con ellas."
La conexión no es tan clara. Porque, aunque entre sus influencias se citan desde viejos bluseros como Howlin Wolf o Bo Diddley hasta Joy Division, Roxy Music, Talking Heads o David Bowie, ¿quién no se ha recostado en lo que fue? El punto es si se lo hace simplemente para repetir o para, apoyado en el pasado, escribir las canciones que vendrán.
Para Kapranos, la lista nunca puede ser perfecta ni el abanico de influencias abarcable. "En todo caso, me interesan las bandas que cuando no se las espera, irrumpen desde fuera de la industria, en el universo pop."
A tener en cuenta entonces. Porque si escuchar a The Raptures o Interpol te movió ciertas fibras, probá con Franz Ferdinand. Kapranos no parece Robert Smith. Parece él mismo, y ahí está la gracia.
Glasgow, la cantera escocesa
Un recorrido por los artistas y las bandas surgidas en la ciudad
- Angus Young. El hombre de los pantalones cortos, la gorrita y los riffs más rockeros de los últimos treinta años no nació en Australia, sino en Escocia. Creer o reventar: el alma máter de AC/DC, la banda australiana más popular de la historia, salió de Glasgow. ¿Qué tul ?
- Aztec Camera. Grupo de la New Wave británica, liderado por el cantante y compositor Roddy Frame. Tuvo varios hits, pero el más recordado es Oblivious .
- Belle & Sebastian. Folk, pop y rock de los años 60, pero en los 90. La banda de culto más cool y delicada que haya producido la ciudad. ¿Algo para recomendar? Todo lo que encuentres, en especial la caja de tres EP Lazy Line Painter Jane .
- Donovan. Leyenda de los años 60 y trovador folk-pop comparado con Bob Dylan. Acompañó a los Beatles en el iniciático viaje místico a la India para conocer al gurú Maharishi.
- Howie B. El DJ y productor ligado a la movida de Bristol (Massive Attack), al trip hop y al hip hop (DJ Shadow, Portishead) y a algunos monstruos del rock y el pop mainstream (U2, Bjork, Tricky). También ha editado varios discos solistas.
- Jesus &Mary Chain. Los hermanos Jim y William Reid revolucionaron la escena con su feedback y un álbum escencial para la década del 80: Psychocandy . Uno de los temas del disco, Just Like Honey , fue utilizado por Sofia Coppola veinte años después para cerrar su último y luminoso film, Perdidos en Tokio .
- Mark Knopfler. Guitarrista, cantante y compositor de Dire Straits. ¿Sos muy joven y no escuchaste Brothers in Arms ? Corré a conseguirlo.
- Nicolette. Bella dama del trip hop, el soul y la escena dance. Puso su voz al servicio del mejor álbum de Massive Attack, Protection .
- Primal Scream. La banda que Bobby Gillespie formó después de abandonar Jesus &Mary Chain. En la escena británica existe un antes y un después de su disco Screamadelica (1989).
- Simple Minds. Gracias a un hit ( Don´t you forget about me , que pedía justamente que no se olvidaran de él), Jim Kerr, cantante carismático de la banda, logró que Simple Minds sea recordado durante años.
- Teenage Fanclub. Pop y rock alternativo con influencias de Sonic Youth y reminiscencias sonoras de la escena de los años 60.
- The Delgados. Otra banda de culto de Glasgow formada en los años 90. Sus mejores trabajos fueron producidos por Dave Fridmann, el hombre detrás del sonido de Flaming Lips.
- The Soup Dragons. Nacidos como banda punk-pop, tuvieron su cuarto de hora cuando estalló la movida Manchester.
- Travis. El grupo post brit pop más intelectual de Escocia. Su segundo álbum, The Man Who , demuestra lo mejor del compositor y cantante Francis Healy.
- Wet Wet Wet. Una de las bandas de los años 80 con más suceso comercial de la ciudad, especialmente después de haber grabado el cover de Love Is All Around (de The Troggs).
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